Letizia y el Rey

Hablaba  Letizia ante los medios de comunicación en respuesta a una pregunta sobre su vinculación a  TVE, el Príncipe Felipe la interrumpió y ella respondió que le dejara terminar. La interpretación que se hizo fue que Letizia era respondona, en ningún caso que el Príncipe fuera desconsiderado hacia la futura Princesa.
Ayer el Rey hablaba en un acto organizado por la Fundación La Caixa y la Reina le pidió que acabara, se trataba de una intervención no prevista en el protocolo y el acto debía continuar con una actuación musical. El Rey le respondió lo mismo que Letizia, que lo dejara acabar. La interpretación que muchos  han hecho es que la Reina interrumpió a su Majestad.
Los hechos son los mismos y demuestran dos cosas, la primera que el Príncipe ha salido a su madre a la hora de intentar mantener los tiempos del protocolo, y la segunda, que el significado de los hechos aún viene marcado por el valor que se le da a la figura del hombre y de la mujer. Cuando es un hombre quien interviene en la conversación de una mujer y esta le pide que la deje continuar, el hombre es una persona responsable que vela por el bien común de la situación y la mujer una rebelde. Cuando interviene el hombre aunque no tenga que hacerlo, y la mujer le recuerda la situación, ella se entromete y rompe la dinámica del acontecimiento. Y si esto es así en público y con sus Majestades los Reyes (y con sus altezas los Príncipes de Asturias), imagínense lo que puede ser en el resto de hogares y circunstancias, no por casualidad en el estudio que hicimos desde el Ministerio de Igualdad el 12’2% de los jóvenes pensaba que la mujer debe darle la razón al hombre para mantener una buena relación, nunca al contrario.
Conocí a la Reina en un acto de concienciación contra la violencia de género organizado por Naciones Unidas. Se encontraba con la representante de ONU Mujeres, Bibiana Aído, y al finalizar su conversación tuve ocasión de departir con su Majestad durante un buen rato sobre la violencia que sufren las mujeres y de cómo abordar el problema en nuestra sociedad. Me sorprendió Doña Sofía por su conocimiento acerca del tema y por su sensibilidad, tenía muchas ideas y una visión sobre su gravedad que no he encontrado en muchas personas responsables de aplicar las medidas para su erradicación. Me pareció una mujer entrañable y muy inteligente, en ningún caso una persona controladora ni entrometida, como alguien ha intentado insinuar.
La anécdota ocurrida ayer en Barcelona vuelve a demostrar la importancia de darle significado a las cosas, no tanto el valor de los hechos en sí, por eso se busca manipular la realidad para llevarla hasta el terreno de cada uno jugando con el sentido otorgado a las diferentes situaciones. Una vez que se le ha dado un significado, lo demás gira alrededor del mismo y sirve para justificar cualquier decisión o conducta, hasta la violencia. Es lo que me decían muchos maltratadores en los Juzgados cuando los veía como Médico Forense, “es cierto que  le he pegado a mi mujer, pero tendría que ver usted cómo es ella… se empeña en llevarme la contraria”, se justificaban. Para muchos “lo normal”.

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