Los neutrinos

Un reciente experimento ha venido a poner luz a la polémica sobre si los neutrinos, esas partículas que parecen estar de perfil, ni miran para la positividad del protón ni lo hacen para la negatividad del electrón, tampoco interaccionan con la materia, ellos de perfil y a lo suyo, se mueven a una velocidad mayor o menor que la de la luz. El nuevo experimento (16-3-12) del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) confirma que los neutrinos no viajan más rápido que la luz. Pero se equivoca.
Los neutrinos viajan mucho más rápido que la luz, es cierto que siempre lo hacen de perfil, quizás por eso opongan menos resistencia y corten mejor el aire, pero sea por su energía interna o por su menor rozamiento, siempre llegan al destino antes de que la luz arroje algo de claridad sobre la situación.
Hay dos grandes categorías de neutrinos, los sociales y los políticos.
Los NEUTRINOS SOCIALES son esas personas que ocurra lo que ocurra siempre están en el lugar del suceso antes de que lleguen quienes se supone que son los primeros en llegar, da igual que se trate de un accidente, de un problema generado por la naturaleza, de un homicidio o un incendio, ellos siempre están allí antes que la ambulancia, la policía, los bomberos o protección civil, y cuando estos acceden al lugar, con independencia de que sea inhóspito y difícil de alcanzar, siempre se sorprenden ante la presencia de alguno de esos neutrinos, que al ser preguntado responde “no sé, yo  pasaba por aquí”. Esta expresión, según muchos científicos, demostraría su constante movimiento y su alta velocidad, por eso siempre van de un lugar para otro y sólo se detienen ante este tipo de sucesos. También es característico que viajen en grupo, de ahí la expresión “no me formen corrillo…” que con frecuencia  utiliza  el personal para dirigirse a ellos y estimularlos a continuar su veloz viaje. Los mismos autores concluyen que el hecho de que se detengan ante acontecimientos negativos (accidentes, incendios, agresiones…) indicaría que tienen una carga positiva, aunque sea oculta, que los llevaría a detenerse ante lo negativo.
Los NEUTRINOS POLÍTICOS son sin duda los más característicos, no miran ni para la derecha ni para la izquierda, ellos siempre mirando al centro, y si miran para uno de los lados tienen la capacidad de cambiar la mirada ante cualquier modificación del ambiente, la cual detectan antes que nadie por su gran sensibilidad. El punto diana de su trayecto también da pistas sobre su carga, en esta ocasión el hecho de buscar siempre un destino positivo que los beneficie y los recompense indica que deben estar cargados negativamente. No hay duda de que su velocidad es superior a la de la luz, pues antes de que los resultados de cualquier elección o decisión iluminen el panorama, ellos, los neutrinos, ya han llegado con su carga negativa y han tomado posiciones alrededor del cargo positivo. Estoy seguro de que los primeros experimentos que formaron parte del Experimento OPERA (23-9-2011) se llevaron a cabo con neutrinos políticos, de ahí que su velocidad fuera superior a los 300.000 m/seg., y que el resto quizás lo hayan hecho con los neutrinos sociales, menos entrenados en correr hacia el interés.
Vivimos en tiempos de neutrinos sociales, hay mucha gente que mira para el centro y que esconde su carga ideológica bajo su piel para así poder correr más rápido que una centella hacia un lado o hacia el otro según apunten los vientos de cambio. Y son tiempos de neutrinos políticos también, con sus ideas, negativas para la sociedad pero positivas para sus intereses particulares, ocultadas detrás de sus palabras y así poder decir lo contrario a lo que se va hacer, o hacer lo opuesto a lo dicho.
Da igual, lo importante es correr, y como decían los juegos de niños… ¡tonto el último!, por supuesto me refiero al último neutrino. El problema en nuestros días no sólo es que se corre mucho para llegar a determinados “cargos positivos”, sino que se corre aún más para quitarse de en medio… La “carga” de la responsabilidad siempre se percibe como negativa.

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