El cambio

No recuerdo una campaña electoral que no haya girado alrededor de la idea del “cambio”. Cambio en quien gobierna y cambiar al que gobierna, ese es el planteamiento básico. Da la sensación de que lo conseguido es un error y que el tiempo se equivoca en su deriva hasta el presente, hay que cambiar de rumbo y, sobre todo, de personas.
Reivindicar lo alcanzado parece que es la demostración de no haber sido capaz de conseguir algo más, y lo que falta siempre pesa más que lo obtenido. No importa qué se ha hecho ni porqué se ha llevado a cabo eso en lugar de otra cosa, las campañas son el  momento para echar en cara y en falta. Quizás deba ser así como parte del juego democrático, pero si debemos admitir esa escenificación arrojadiza para sacar los colores del otro, y así, paradójicamente, destacar los propios, también debemos tener memoria de lo que ha seguido a cada una de las campañas cuando se obtiene la confianza para gobernar, bien sea en continuidad o con un nuevo partido en el gobierno.
Las campañas electorales no pueden ser un ejercicio pirotécnico de promesas ni un juicio acusador en el que todo lo malo sólo es responsabilidad de quien ha gobernado. Así fueron las campañas de mayo y noviembre de 2011 y los resultados del cambio no parecen que hayan cambiado mucho la situación, salvo el color de los gobiernos municipales, autonómicos y hasta el nacional, que no es poco, pero insuficiente para que cambien las circunstancias que llevaron a muchos ciudadanos y ciudadanas a cambiar su opción de voto: cambiaron de partido, cambiaron de decisión y fueron a votar cuando no lo iban a hacer, y otros que sí tenían pensado ejercer su derecho, cambiaron y al final no votaron. Todo ello forma parte del cambiar para cambiar una realidad, algo propio de la democracia, que no debe confundirse con el “cambio por el cambio”, es decir, cambiar como si el simple cambio de gobierno fuese el objetivo y no el medio para alcanzar la meta de mejorar la situación social.
Lo dije en su momento antes de las elecciones del 20N, “al PSOE no se le va a votar por lo que no ha hecho, y al PP se le va a votar por lo que no va a hacer”. El Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero no era el responsable directo de la situación económica de España, podría haberla gestionado de otra forma y, sobre todo, no haberse traicionado a sí mismo, pero la situación a día de hoy sería prácticamente la misma. Si el Gobierno del PSOE hubiera sido responsable de la crisis significaría que habría tenido los instrumentos para evitarla, y si esto hubiera sido así, toda Europa y los responsables de la economía mundial habrían venido nuestro país a buscar esa solución a los problemas económicos. Por desgracia el escenario no era ese, y el problema es más grave, profundo y extenso que lo que determinadas voces interesadas presentan, lo cual significa que el Gobierno del PP no va resolver la situación económica sin que se modifiquen el resto de factores internacionales que influyen en nuestro contexto. Sólo hay que ver las noticias que hablan más de Bruselas que de Moncloa, lo cual es lo suficientemente significativo, y escuchar las palabras de Rajoy, que de presentar un futuro despejado y claro ha pasado a ponerlo lejos y oscuro.
Ahora estamos en una situación similar ante las elecciones de Andalucía (Asturias parece que puede esperar). Los andaluces y las andaluzas tomarán la decisión más sabia el día 25 de marzo, de eso no hay duda, lo que sí debemos evitar, o al menos alertar de esa posibilidad, es que se den referencias falsas y argumentos equivocados para que cada andaluz pueda elaborar su decisión. El pasado lunes, en Andalucía, en los actos de la conmemoración del bicentenario de la Constitución de las Cortes de Cádiz, el Rey manifestó que “la nación estuvo muy por encima de sus autoridades en 1812”, ¿por qué se duda de que no lo esté hoy?
Andalucía ha cambiado mucho en estos años porque no ha parado de progresar, y seguirá haciéndolo después del 25M, no sobre promesas de cambio, sino con el esfuerzo y el trabajo de su gente. Eso es lo que decidirá, sabiamente, el próximo domingo.

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