Domingo de dolores

Esta noche ha sido el cambio horario de la primavera, pero a diferencia de otros años, en Andalucía nos hemos adelantado una hora y cinco días para hacer de esta jornada un “domingo de dolores”.
Hoy las calles huelen al incienso de la reflexión y al humo de los argumentos quemados al pedir el voto con el que meter el tiempo en una jaula. Un domingo de elecciones es como pasear por un campo de batalla, como caminar entre lo acabado y lo que no se desea, todo parece un poco irreal, como si en verdad nada de lo vivido días atrás hubiera sucedido o fuera a ocurrir: carteles con las fotos de los candidatos colgados como farolillos de feria, vallas publicitarias caducadas, mensajes y eslóganes sin ya sentido, promesas que seguirán siendo promesas… Hoy todo el ruido previo se transforma en el silencio de la voz del pueblo pronunciada con el lenguaje de signos del voto. Hoy la voz es el voto, mañana los votos serán la voz.
No sabemos aún si ayer sábado fue una jornada de reflexión o de inflexión, pero lo que sí sabemos es que hoy será ese “domingo de dolores”, el día en que muchos verán frustradas sus expectativas, y en el que sus sueños volverán a ser guardados dentro de un tarro de cristal en la alacena de las oportunidades. También será un “domingo de resurrección” para otros, para quienes hayan logrado sobrevivir a la muerte anunciada de las encuestas, para esos proyectos e ideas que parecían alejarse a la deriva del tiempo.
Hoy, día 25 de marzo de 2012, día de elecciones autonómicas en Andalucía, es, sencillamente, un día más. Uno de esos días en que la democracia se hace grande y el pueblo crece. Mañana, cuando todos hayamos ganado, cuando todas hayamos triunfado, lo importante será seguir creciendo juntos y trabajar más que nunca por nuestras ideas y nuestros compromisos.

Que no nos confundan, si no lo hacemos en primera persona, lo harán otros por nosotros.
(AC)

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