Fuerza y poder

Resulta llamativo cómo se recurre al argumento de la fuerza para justificar el poder, o cómo el poder se reviste de fuerza para esconder sus formas y propósitos. El lema elegido por Sarkozy en su campaña es  “La France Forte”, Silvio Berlusconi montó su partido sobre el nombre de  “Forza Italia”, en España la extrema derecha se aglutinó en el partido “Fuerza Nueva”, y Rajoy, antes de las elecciones,  pidió un “Gobierno fuerte a cambio de diálogo con el resto de los partidos” (19-10-11), volvió a llamar a un “Gobierno fuerte” para el que pidió el “apoyo masivo de los españoles” (29-10-11), y ya gobernando, “Rajoy avala un <<Gobierno fuerte>> tras luz verde a los Presupuestos sin apoyos” (25-4-12)

Todo forma parte de la estrategia de poder disimulado en la que se esconden las palabras para  conseguir la acción: ya no se habla de mayoría absoluta, sino de mayoría suficiente, tampoco de recortes, sino de reformas, ni de cadena perpetua, ahora es “prisión permanente revisable”. No existen los despidos en las empresas, sólo los reajustes, tampoco las privatizaciones, ahora son liberalizaciones… y por supuesto no se habla de acumulación de poder, sino de fuerza. Y al final todo se esconde bajo otra nueva palabra y situación, y en lugar de hablar de un Gobierno que da miedo por el poder acumulado y las iniciativas emprendidas, se dice que genera confianza.

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Luxaciones

Ya sabemos que cuando D. Juan Carlos dijo eso de que “no volverá a ocurrir” no se refería a la lesión de la cadera, las circunstancias y las características del accidente sufrido han hecho que se vuelva a producir una luxación en su cadera derecha.

El diccionario de la RAE dice que una luxación es una “dislocación de un hueso”,  el cual, a raíz de ese proceso, se encuentra fuera de su lugar.  Pero la realidad, sobre todo esta realidad tan cercana que nos traen los medios de comunicación,  nos indica que no son sólo los huesos los que se dislocan y se sitúan fuera de su lugar. Si ir más lejos, el propio Rey estaba dislocado en Botsuana, y allí, en cambio, eran los elefantes los que estaban dislocados (corrían como locos de una lado para otro) con su presencia.

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Cazadores recolectores

Puede parecer paradójico, pero el gran paso en la evolución humana no fue continuar con la marcha nómada que un día impusieron los primeros grupos de humanos para dejar atrás África, fue detenerse en su viaje, echar raíces y cambiar el camino en el terreno por el camino de la imaginación y el pensamiento. El gran avance en la evolución humana se produjo en el neolítico con el cambio que nos llevó de “cazadores recolectores” a “sedentarios y agrícolas”, de alguna manera el trayecto se hizo circular sobre el terreno habitado, cada día despertábamos en el mismo lugar ante el escenario de la jornada anterior, y nuestra vida comenzó a girar sobre las mismas actividades para que siguiera de forma lineal sobre un tiempo que luego llamamos historia.

Aún así continuamos siendo cazadores y seguimos caminando, pero se introdujo el regreso como un factor de búsqueda que llevó a entender que también era un hallazgo volver al lugar compartido por el grupo. Poco a poco (que siempre es mucho), cambiamos el sentido de las cosas y el propio sentido de la vida, y la relación con el entorno pasó del respeto a la dominación, una referencia que también aplicaron unos pocos al resto de los miembros del grupo, rompiendo con la solidaridad y lo común que hasta ese momento había caracterizado a la convivencia. Apareció el poder y así se hizo necesario, no solo tenerlo, sino demostrarlo.

La caza se ha convertido en un acto social, especialmente la denominada caza mayor, que más que definirse sobre el tamaño del animal y la munición utilizada, parece que lo hace sobre la “mayor cantidad” de dinero que hay que pagar para acceder al exclusivo grupo que la practica. Y una vez que se abona una importante suma, como se pueden imaginar, lo de menos es si se mata a un animal o no, lo importante es rentabilizar el acto a través de los contactos que se hacen en esas reuniones, y de las decisiones que se puedan adoptar al calor de una hoguera o al amparo de la calefacción en una casa rural. Por eso la caza cada vez es más una actividad que se acerca a lo urbano, da igual que se lleve a cabo en la montaña o en la selva, los protagonistas son los mismos que se sientan alrededor de las mesas de los despachos, y el objetivo está en el negocio de la pieza de un puzle económico o político, no en el animal abatido. Quizás sea esa la razón por la que muchos de esos cazadores prefieren volver a oír el sonido de los móviles de los contactos que han hecho, en lugar del sonido explosivo de los disparos.

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Sarkopen

Las elecciones siempre sacan lo mejor de cada uno en democracia, el voto, pero luego la voz que sale cuando hablan las urnas se pone ronca y no hay quien la entienda, al menos eso es lo que parece al escuchar el análisis que se hace de los resultados.

Además del ya consabido mensaje de que todos han ganado, los que han sacado más votos porque sus votos suman más que los de los otros, y los que han perdido, porque  la caída de los votos ha sido menor de lo que se vaticinaba, ahora está muy de moda la crítica a las alianzas, pero no a todas, sólo a determinadas alianzas.

Si un partido de derechas establece un pacto con otro partido de derechas, entonces no se critica, porque es poner los intereses de la patria por encima de las cuestiones partidistas y mantener una visión de Estado. Ha ocurrido en Italia con Forza Italia y la Liga Norte, en Holanda, en Polonia, en algunas de nuestras Comunidades Autónomas… y todo el mundo lo entiende.  Si por el contrario la alianza es de civilizaciones o entre partidos de la izquierda, como ocurre ahora en Andalucía, entonces se trata de un complot contra el orden social que busca desestabilizar el país y llevarlo a la quiebra a través del desmembramiento de sus regiones, y de la bancarrota de sus arcas al pagar un estado del bienestar para que los vagos y maleantes de antes, de ahora y siempre puedan tener todo a su alcance sin dar ni golpe. El argumento es simple, pero funciona, y la vida que es muy compleja resulta muy fácil de entender según ese planteamiento.

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La escopeta nacional

En 1977, Luis García Berlanga apuntó con la mira de su ingenio a la sociedad española de la época, y le disparó con su “Escopeta nacional” para mostrar después la pieza en esos espejos urbanos que eran las pantallas de cines solitarios repletos de gente. Muchas cosas han cambiado desde entonces, otras no. Ahora los espejos son los grandes escaparates comerciales y los cines aparecen en compañía de múltiples salas, pero están vacías y las pantallas tampoco son espejos, sólo ventanas por las que escaparnos a una realidad aún más virtual.

Hoy, 35 años después, la actualidad sigue protagonizada por esa “Escopeta nacional” que se reúne en cacerías para hablar del resto de la sociedad como si no formara parte de la suya, o que se junta en reuniones para dar caza a objetivos salvajes, lo que no estoy seguro es del título que le pondría Berlanga a la película si la rodara hoy, “La escopeta nacional” o “Los escopetas nacionales”.

“Las armas las carga el diablo”, dice el refranero popular, y como quien carga las armas suele estar cerca de quien luego las utiliza, lo que nos dice nuestra sabiduría es que hay quien se van de caza con el diablo para disparar juntos y después hablar de lo divino y de los humanos, por eso hay que andarse con cuidado. En estas últimas semanas se han producido dos sucesos de “escopeta nacional”, uno de los nietos del Rey se dispara en un pie, y luego el propio Rey se dispara en su imagen al acudir a una invitación para cazar elefantes en África rompiendo las reglas y una de las caderas  en  juego, es cierto que luego ha cogido el toro por los colmillos y ha pedido disculpas, pero la cicatriz permanecerá en su imagen para siempre como lo hará en el pie de Froilán. No son las primeras víctimas reconocidas de ese tipo de reuniones, una cacería fue la que le costó el cargo de Ministro de Justicia a Bermejo, y el juez que le acompañó, Baltasar Garzón, quizás fue en esa cacería donde se convirtió en la pieza que luego se cobraron.

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El Titanic y el Arca de Noé

Ahora que se cumplen 100 años del inicio del viaje y hundimiento del Titanic, alguien debería haber aprendido de sus historias.

Todo empezó en el Reino Unido, ese lugar donde “los escarabajos llaman Beatles a sus hijos”, y desde el principio se veía venir algo extraño. Parece ser que un empleado de la empresa naviera a la que pertenecía el Titanic, llamada “Línea Estrella Blanca”, todo un presagio, por cierto: “el barco de la línea va y se estrella con una blanca masa de hielo”, alguien también debería haber pensado en eso, pero no lo hizo. Al margen de otras cuestiones, como decía, un trabajador de la empresa comentó eso de que “A este barco no lo hunde ni Dios”, y tuvo razón, no lo hundió Dios, pero sí un iceberg, aunque tampoco nadie tomó nota de su conducta.

Esa actitud prepotente suele acompañar a quien se cree superior o a quien desconsidera al otro o a la realidad, algo que ahora, 100 años después de pronunciar esa frase y del hundimiento del barco, sigue muy presente.

La crisis económica se ha presentado como un océano gélido que ha envuelto al planeta, todos los países, unos más, otros menos, reciben el beso de sus aguas heladas o el golpe enrabietado de sus vientos y su lluvia. Y los países, siempre con sus ciudadanos y sus ciudadanas como motor, se han puesto a atravesarlo dirigidos por Gobiernos con ideas muy diferentes, unos han tomado el puesto de mando para intentar sacar al país de la tormenta, mientras que otros han tomado el mando por un puesto en el que protegerse de las ráfagas huracanadas. Y mientras que los primeros, aquellos que están en el puesto de mando, no paran de hacer cosas por su gente, los otros, los que se esconden en el mando, han hecho del trasatlántico patrio un nuevo Arca de Noé al que han subido a diferentes especies muy seleccionadas.  En él han montado a empresarios, banqueros, expertos financieros, a políticos como ellos… para protegerlos y esperar a que pase el diluvio, y mientras ellos están en los salones celebrando la cena y el baile con la tranquilidad de tener chalecos y botes salvavidas a su disposición, la mayor parte de la gente anda por los pasillos inferiores sin poder hacer nada y sin saber a dónde acudir si la tormenta arrecia.

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Los Huevos Kirchner

La idea es original, poner un regalo rodeado de chocolate para reclamar el interés de los niños. Unos lo querrán por el regalo y otros por el chocolate, la mayoría por las dos cosas, aunque a veces nos sorprendan y una vez aclarado el misterio que guarda en su interior, dejen chocolate y regalo para otra ocasión u otro niño.

El caso es que el huevo de chocolate con su regalo dentro se ha convertido en todo  un clásico, y en unas ocasiones por el deseo de agradar al hijo o a la hija, y en otras por esa sensación de culpabilidad que acompaña a los padres cuando no han estado todo el tiempo necesario con sus hijos, el huevo con la sorpresa termina en manos de esos menores agradecidos.

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