El WikiGob

Tenemos un WikiGob. Un Gobierno que aparenta tener gran determinación en su gestión, pero que en verdad está hecho a base de aportaciones anónimas desde Bruselas, París y Berlín. Él ante tanta información, a pesar de su preparación, actúa como los malos estudiantes y se limita a “cortar y pegar” de los documentos que le mandan desde Europa. Y como lo hace con mucha frecuencia su mandato se reduce a “recortar y volver a pegar”.

Quizás por eso los presupuestos que ha presentado recuerdan a los antiguos cuadernos de recortables, en los que unas muñecas en recatada ropa interior esperaban que con el paso de las hojas alguien recortara algún vestido con el que cubrirlas, la diferencia está en que ahora, con el paso de las hojas del calendario, los recortes nos quitan hasta la ropa y nos  dejan desnudos a la intemperie de la crisis.

10.000 millones de recortes en Sanidad y Educación son algo más que mucho dinero. Lo que en realidad se está recortando es la salud y la educación de los ciudadanos, no sólo sus ahorros.  Confundir lo grave con lo inmediato, es como tomar una caída por un salto, los problemas más graves no suelen aparecer de forma inmediata (¿recuerdan el comienzo de la crisis que no era crisis, pero que sí era crisis?), sino de manera paulatina, pues esa raíz que profundiza en el terreno de la sociedad y la extensión que cobra con el tiempo son las que hacen que luego sea muy difícil su solución. Cuando se vean las consecuencias de estos recortes sanitarios y educativos no sólo será tarde porque haya pasado mucho tiempo, también será tarde porque ya no habrá margen para resolver muchas de las secuelas que hayan aparecido. Resulta paradójico que se pague el déficit del Estado con el déficit del estado de salud de sus ciudadanos, y que encima se diga que con menos se va a hacer más… a no ser que quieran decir que con menos salud en la sociedad hay quien va  a hacer más negocio en las clínicas privadas y con los seguros médicos que ya inundan la publicidad de televisión.

Quizás en este viaje al pasado que estamos viviendo (30 años en la ley del aborto, muchos más en el número de alumnos por aula, vuelta al pretérito laboral con la reforma…) lo que se quiere hacer con la sanidad es volver a la medicina tradicional, a esa en la que se actuaba a cambio de la voluntad. Me imagino las consultas hospitalarias con un platillo y un cartel en el que los hombres y mujeres de la sanidad pidan la colaboración ciudadana: “La voluntad, tengo 3 niños que alimentar”.

Seguro que algunos de esos economistas fríos de las finanzas europeas ya han hecho su macabra cuenta: A más recortes, peor salud y menos servicios de dependencia, a menos cuidados más enfermedad, a más enfermedad menos supervivencia, y a menos supervivencia más ahorro en pensiones… Al final todo cuadra, hasta las razones para que cuadre…

Una sociedad menos sana y menos formada no puede afrontar una crisis, ni tampoco el día a día. Sin preparación y sin salud no superaremos la situación actual, aunque muchos pensarán que si seguimos la estrategia del Gobierno no tendremos problema en el futuro, y cuando nos pidan algún proyecto profesional tan sólo tendremos que hacer lo que nos han enseñado: cortar y pegar.

Nuestro lema no será el “Yes we can” de Obama,  será el “Yes wi-kí” de los recortes.

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