Luxaciones

Ya sabemos que cuando D. Juan Carlos dijo eso de que “no volverá a ocurrir” no se refería a la lesión de la cadera, las circunstancias y las características del accidente sufrido han hecho que se vuelva a producir una luxación en su cadera derecha.

El diccionario de la RAE dice que una luxación es una “dislocación de un hueso”,  el cual, a raíz de ese proceso, se encuentra fuera de su lugar.  Pero la realidad, sobre todo esta realidad tan cercana que nos traen los medios de comunicación,  nos indica que no son sólo los huesos los que se dislocan y se sitúan fuera de su lugar. Si ir más lejos, el propio Rey estaba dislocado en Botsuana, y allí, en cambio, eran los elefantes los que estaban dislocados (corrían como locos de una lado para otro) con su presencia.


Pero, sobre todo, es el esqueleto de la sociedad el que tras la agitación de la crisis se ha dislocado y ha luxado sus diferentes piezas, al menos esa es la interpretación que muchas cabezas dislocadas hacen de lo que está ocurriendo como alteración de su “orden natural”. Veamos algunos ejemplos:

–    Los inmigrantes están dislocados porque no se encuentran en sus países de origen.

–    Las mujeres andan con faldas y a lo dislocado intentando alcanzar la igualdad negada.

–  Los trabajadores padecen una luxación que los lleva a quejarse de reformas laborales que atacan sus derechos.

-          La juventud, cabezas locas en sí misma, además ahora anda dislocada en la calle manifestándose en contra de la bajada en los presupuestos para educación y de la subida de las tasas universitarias.

-          Los homosexuales, pecadores ellos y ellas, han luxado su naturaleza.

-          Los enfermos, esas personas de salud luxada, también van dislocados por esta mala vida al quejarse del copago farmacéutico, sanitario y social.

-          Los parados fueron dislocados de sus puestos de trabajo y ahora no hay prótesis ni intervención que los devuelva a su lugar natural, el trabajo.

Pero no se crean, no todo anda tan mal y, por ejemplo, los bancos y banqueros siguen en su sitio y en sus trece pidiendo dinero público para resolver sus problemas privados, la Unión Europea se mantiene en Europa, los empresarios continúan en su lugar imponiendo reformas a través de un Gobierno atento a sus exigencias, y el Gobierno tampoco anda fuera de su sitio, no porque no se haya movido de él, sino porque nunca se ha sabido donde estaba, pues decía una cosa y hacía la contraria, y después de hacerla explicaba que no lo había hecho, pero que a lo mejor tampoco la hacía… Toda una estrategia de camuflaje contra las luxaciones: si no se sabe dónde estoy, no se puede saber en qué lugar no puedo estar.

El problema es que el esqueleto de una sociedad formado por huesos como la convivencia, el respeto, la solidaridad, los derechos humanos… ha sido luxado y dislocado, no por un accidente, sino como consecuencia de las intervenciones quirúrgicas que se han hecho desde el Gobierno y las instituciones. Y eso hace que la sociedad en su conjunto vaya cojeando hacia el futuro y que avance cada vez de forma más lenta, algo que no es de extrañar cuando se observa que lo que buscan quienes han roto la columna vertebral del estado del bienestar es que el pasado alcance al presente.

No sé si será tras la recuperación de la luxación, o por una prótesis, o sobre una silla de ruedas, pero lo que está claro es que debemos darnos prisa, porque hay quien no se conforma con las luxaciones y anda preparando amputaciones por todas las partes del esqueleto.

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