X-MENtiras

X-MEN-LOBEZNOHay hombres que vienen marcados por una X, otros por una cruz, muchos por puntos suspensivos y algunos por un punto y final. Pero también hay hombres extremos que mantienen una posición tan alejada de la realidad que raya lo fantástico, son los X-Men.

En el fondo son como críos, ven la realidad y la sociedad en la que viven según se ven ellos en ella, sin más referencias y planteamientos que lo que les ha pasado a ellos, y sin ningún interés en conocer nada nuevo porque sólo les importa lo suyo. El mundo acaba donde se agota su mirada, y la historia son sus historias. Y claro, con una actitud como esa es normal que reproduzcan los valores tradicionales, entre los que siempre aparece como eje articulador la desigualdad que les da el privilegio del poder.

Los X-Men se comportan como los nuevos vengadores, dispuestos a recuperar la masculinidad perdida para el resto de los hombres y sus mujeres, volver a ese “hombre-hombre”, o al “hombre de verdad” de toda la vida, o al que “se viste por los pies” porque tiene la cabeza bien alta, o al “hombre de pelo en pecho” que no tiene pelos en la lengua para decir las cosas claras. Pero como a pesar de todo no van de frente con sus planteamientos se revisten de corrección dentro del posmachismo, para así intentar conseguir dos objetivos fundamentales. En primer lugar, hacer pasar una realidad por otra para confundir, y en segundo término, intentar desacreditar a las mujeres que se han alejado de sus roles tradicionales, y de paso arremeter contra los hombres a favor de la igualdad, que además de compartir las críticas vertidas hacia las mujeres, somos unos traidores. Traidores a la causa de los hombres, algo que no perdonan.

La situación no es nueva, ni ese tipo de actitudes tampoco, también antes se luchó contra la falta  de libertad y se criticaba a los blancos que estaban a favor de abolir la esclavitud, o a los burgueses que eran partidarios de garantizar los derechos de los trabajadores, o a los heterosexuales que se manifestaban en contra de la discriminación de las personas homosexuales… Por eso para que puedan tener algo de espacio necesitan recurrir a la mentira y que esta ocupe un papel esencial, por esa capacidad que tiene para hacer pasar una realidad por otra en contra de las propuestas de quienes buscan una sociedad mejor por medio de la Igualdad.

Pero la mentira no agota ahí su papel, también es una de las referencias para juzgar a hombres y mujeres, y por ello es valorada de forma completamente diferente según se atribuya a los  primeros o a las segundas. La mentira en el hombre es una opción y en la mujer una condición. El hombre miente en nombre de una causa y la mujer lo hace para causar daño a algún hombre y por interés personal. Y así se llega a entender que las mujeres tienen la mentira asociada a su identidad, pero lo que en verdad sucede en muchas ocasiones es que se confunde el hecho de no ser creídas por no darle valor a sus palabras con la falsedad en su contenido.

En el anterior post (“John Travolta, Strauss Kahn y Julian Assange”) me detuve  sobre una de las grandes mentiras utilizadas para cuestionar la violencia de género, la de las “denuncias falsas”, y rápidamente, como pueden ver en los comentarios, aparecieron los argumentos de siempre para intentar desvirtuar la dramática verdad de la violencia que sufren las mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Entre los argumentos que habitualmente utilizan, además de la denuncia falsa, están, entre otros, los siguientes:

Dicen que se habla de mujeres asesinadas, pero no se cuentan los hombres asesinados. Falso. Los homicidios de hombres son sistemáticamente recogidos por el CGPJ y por el Ministerio del Interior, y aunque parece que les molesta, tal y como pueden comprobar en las estadísticas que interesadamente ignoran, la mayoría de los hombres asesinados por violencia doméstica lo son por otros hombres, fundamentalmente hijos que matan a padres, padres que acaban con la vida de sus hijos, y homicidios entre hermanos o familiares. Hay casos de mujeres que cometen un homicidio sobre su pareja, pero en una proporción mínima.

– En cualquier caso, el razonamiento que utilizan es bastante pobre, ¿se imaginan que se le echara en cara a un cardiólogo que explica las muertes por infarto de miocardio que no dice nada de las muertes por infarto cerebral o por otras causas, cuando todas se refieren a vidas humanas…? Ridículo ¿verdad? Pues ese mismo argumento es el que utilizan, le piden a estructuras especializadas en violencia de género que contabilicen otras causas de violencia que ya hacen los organismos y oficinas correspondientes. 

– Como se trata de desvirtuar a quienes estamos a favor de la Igualdad (mujeres y hombres), dicen que en el fondo tomamos a las mujeres por incapaces, como si no supieran defenderse a sí mismas. El planteamiento es hábil pero también un poco ridículo, es como si ante una situación de injusticia dejáramos que continuara sin hacer nada, por si las personas afectadas pudieran ser consideradas como incapaces de abordar sus problemas. Lo que no se quiere ver desde el posmachismo es que las actuaciones desarrolladas no son por “compasión” ni desde la “beneficencia”, como a veces plantean en sus medidas, sino que garantizan los derechos que  han sido arrebatados por la violencia y las medidas que se derivan de ellos. 

– Se intenta presentar la crítica a los maltratadores como una crítica a todos los hombres, y tampoco es así. Lo que se cuestiona son los valores tradicionales que llevan entender la masculinidad como un status de referencia y poder y a los hombres que lo aplican en la violencia, no a todos los hombres.

– Otro factor que utilizan es la insistencia en lo malas que son las mujeres, por lo que cada vez incorporan nuevos argumentos que inciden y potencian esa maldad propia del sexo femenino. Ahora, han puesto de moda unir a las denuncias falsas el suicidio del hombre denunciado. Es un planteamiento reduccionista y me atrevo a decir que falso. En primer lugar porque la conducta suicida es bastante más compleja que lo que apuntan, y en segundo lugar porque estaríamos hablando de una inducción al suicidio o de, incluso,  un posible homicidio que conllevaría una investigación judicial sobre las causas y circunstancias de la muerte suicida. Todos los suicidios, todos, se investigan judicialmente y se lleva a cabo un pormenorizado examen médico-forense, incluida la autopsia, que arroja luz sobre lo ocurrido. Si es cierto que la causa del suicidio ha sido una denuncia, máxime si es falsa, habrá resoluciones judiciales que lo ratifiquen y mujeres en la cárcel por esa inducción. Lo tienen fácil, que muestren las sentencias condenatorias o que denuncien a los Jueces y Forenses por no investigar.

Da igual que no tengan sentido sus argumentos y que no se ajusten a la realidad, ellos no mienten, pero las mujeres son malas por naturaleza y la naturaleza es mala por las mujeres (¿verdad Eva?). Para nada tienen en cuenta las mentiras de hombres que nos llevan a una guerra por “armas de destrucción masiva” que nunca existieron, las mentiras masculinas que nos meten en tantas otras guerras, las mentiras de hombres que hunden un banco “que daba beneficios”, las mentiras de hombres deportistas que amañan partidos en una liga como la italiana para enriquecerse un poco más, las mentiras de hombres que han dado lugar a una de las mayores crisis económicas globales  de la historia…

Pero ya se sabe, los hombres no lloran… y tampoco mienten. Las mujeres sí lloran…

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John Travolta, Strauss Kahn y Julian Assange

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John Travolta ha sido denunciado por acoso sexual por dos masajistas terapéuticos hombres
. Sí, tengo que destacar su condición masculina porque en esto de las denuncias por acoso o agresión sexual todo el mundo piensa que sólo son las mujeres las que denuncian, y que lo hacen falsamente para beneficiarse de todas las consecuencias que se derivan de la situación, bien sean por sentencia, por chantaje, o simplemente por hacer daño al hombre que las ha despechado.

Lo curioso del caso es que ya se ha descubierto que el primero de ellos, que se hace pasar por John Doe nº 1, ha mentido y ha denunciado en falso para intentar obtener una compensación económica, y según las informaciones procedentes de Estados Unidos, todo indica que el otro hombre denunciante, que atiende por John Doe nº 2, también ha mentido en su denuncia. Sin embargo, a pesar de la fama del personaje denunciado y de todos los rumores que se han levantado sobre su orientación sexual, apenas ha trascendido la actitud y conducta de estos denunciantes en la prensa, ni en la del corazón, ni en la del pubis, ni en ninguna otra.

Y no he podido evitar acordarme de los casos de Domique Strauss-Kahn y Julian Assange denunciados también por agresión sexual, los dos por mujeres, el primero en Estados Unidos y el segundo en Suecia, y de cómo las columnas periodísticas se llenaron de grafitis que reclamaban, de entrada su inocencia, después la presunción de inocencia, y al mismo tiempo no paraban de hablar de la perversidad de las mujeres que utilizaban la denuncia falsa como una forma de alcanzar beneficios, popularidad o ambas cosas a la vez.

Aquí no había dudas ni presunción de inocencia para ellas ni nada, las mujeres denuncian falsamente de verdad, daba igual que el Ministerio Fiscal mantuviera la acusación y que un Juzgado pidiera la extradición de Assange, todo era mentira, hasta el punto de que en el caso de Strauss-Kahn la investigada e intervenida telefónicamente fue la víctima, no el agresor.

El mito de la “Eva perversa” o de “Pandora” aún sigue presente y actúa como una referencia para interpretar la conducta de las mujeres, y si se entiende que las mujeres son malas y perversas a través de esa imagen mítica creada por la historia, sus conductas serán tomadas como malas y perversas, es la función del mito, lo explica muy bien Claude Levi-Strauss, “proporcionar un modelo lógico para resolver una contradicción”.

En España sufrimos el ataque de los posmachistas que intentan bloquear y criticar las políticas y medidas para erradicar la violencia de género cuestionando su propia realidad al hablar de “denuncias falsas”, y reducir toda su dimensión a esa falacia con voz de mujer. Para nada tienen en cuenta los datos del CGPJ y de la Fiscalía General del Estado que hablan de una incidencia inferior al 0’5%, con diferencia el delito con menos denuncias falsas, tampoco los estudios sociológicos realizados por el CIS (Macroencuesta 2011), que refleja que en España se producen unos 600.000 casos de violencia de género al año de los cuales el 80% no denuncia, ni tienen en cuenta las 68 mujeres de media que son asesinadas cada año. Lo único que consideran es que las mujeres mienten y denuncian falsamente, incluso con portavoces tan relevantes como algunos miembros del Poder Judicial, que curiosamente no son cuestionados por las Asociaciones de Jueces cuando salen hablando mal de otros jueces a los que acusan de prevaricar y meter a inocentes en la cárcel, pero que sí responden de forma rotunda cuando al presentar algún dato interpretan que se está cuestionando su independencia.

John Travolta ha venido a poner un poco de orden y a explicar cómo no importa la conducta en sí, sino el significado. El hecho de que un hombre denuncie falsamente a otro hombre por una agresión sexual no tiene mayor trascendencia, pero que lo haga a una mujer sí la tiene porque es algo unido a su identidad y demuestra la condición de mujer fatal de todas ellas. Da igual que se haya producido la agresión  porque lo que no se admite es que un hombre sea cuestionado por una mujer, y para justificar lo ocurrido se recurre al segundo mito: “Se ha producido porque la mujer lo ha provocado, por haber utilizado ese principio de caos que guardan en su interior, especialmente en su sexualidad, capaz de llevar a un pobre hombre a la perdición,  y porque todo el mundo sabe que las mujeres cuando dicen no quieren decir que sí”.   

Los hombres no mienten, sólo matizan, y las mujeres no sólo mienten, sino que además engañan. Suceda lo que suceda, al final el hombre siempre es la víctima y la mujer la mala y perversa

Recuerdo una situación que viví hace años como Médico Forense. Estaba intentando averiguar lo ocurrido con otro compañero Forense después de haber recibido un escrito del hospital,  que recogía que la noche anterior se había avisado al Forense de Guardia  al haberse producido una posible violación de una joven de 14 años, la cual acudió a Urgencias con una serie de lesiones. El Forense de Guardia, este compañero con el que hablaba, sorprendido, no por el escrito de la dirección del hospital ni por lo ocurrido, sino porque le estuviera preguntando, con ojos de asombro y mirada incrédula, me dijo: “Hombre Miguel, parece mentira, todo el mundo sabe que cuando una mujer denuncia una violación es mentira”.

Bankio público

BANKIO PUBLICO
El gobierno ha planteado crear un banco público… ¿Otro?, me pregunto.

Quizás sea una confusión y sea yo el que no lo ha entendido bien, pero el margen es estrecho. Sólo puede tratarse de dos posibilidades, la primera más ecológica pero también más improbable, es que la información se refiera a que “el Gobierno va a poner un nuevo banco en algún parque público”, por ejemplo, en el Retiro, en el parque Güell, en el de María Luisa o en el Paseo del Salón de Granada. Sinceramente, no creo que el Gobierno se preocupe mucho de las plazas sentadas en los parques de España, y según las cantidades que se oyen para la inversión (miles de millones), sería un abuso o tendrían que tapizar todos los parques públicos con bancos nuevos.

Y si no se trata de eso, la única posibilidad que queda es que cree un banco financiero público, pero eso tampoco tendría nada de novedad cuando ya ha “presto-dado” más de 10.000 millones de euros, y ahora Bankia pide 19.0000 millones más de todos los españoles y españolas. ¡Qué más público que pagar el dinero de un banco con nuestro dinero! Si se tratase de una película sería como las del Agente 007, con licencia para matar, pero se titularía “Sólo para sus hojas… de cálculo”.

La situación es digna de estudio: Alguien gestiona mal un negocio, la propia empresa le sube el sueldo y le dice que es muy bueno, la empresa se arruina, pero el gobierno sale a su rescate, le da más dinero y los responsables se van nombrando a sus sucesores en sus puestos para que todo siga igual y ellos mejor. ¿Responsabilidades? De quién, ¿de quienes lo han hecho mal, de quienes los han nombrado, de quienes han callado, de quienes no permiten que se les exija responsabilidades, ni comparezcan en el Parlamento para explicar el uso que han dado y que darán al dinero público…? 

¿Y si todos fueran el mismo…? No debemos engañarnos, en estos casos lo más parecido a nadie no es ninguno, sino todos. Aquí cuando interesa somos Quijotes, cuando no Sanchos y casi siempre se actúa como en Fuenteovejuna para que el todo incluya a la nada.

Lo curioso es que todo esto, más que el final de un drama se parece más al comienzo de un cachondeo. De momento ya han llamado a la puerta Galicia y Cataluña pidiendo dinero desde los Gobiernos respectivos, los mismos Gobiernos, estos y todos los demás, que en su día utilizaron las Cajas de sus Comunidades para “sus asuntos” hasta el punto de dejarlas vacías, probablemente porque sabían que nunca se quedarían sin nada. En lugar de Cajas deberían haberlas llamado"Tupperware", porque en ellas guardaban todo lo que cocinaban para luego llevárselo.

¿Se acuerdan del anuncio de neumáticos… “La potencia sin control no sirve de nada”…? alguien ha aprendido el mensaje y lo aplica a su modo para decir que “el poder sin control sirve de mucho… pero a unos pocos”, algo que no es aceptable. No vale lo que ha declarado hoy el Presidente Rajoy (28-5-12) cuando se ha referido a que el rescate era la única alternativa, pues había otras posibilidades de actuación, por ejemplo haber intervenido antes, la omisión, como se puede ver, también tiene consecuencias, y en Democracia de lo que se trata es de que el poder tenga el control de las instituciones en beneficio de todos. Así de sencillo, pero complicado, ¿verdad?

¿Dónde están ahora las voces neoliberales que hablaban de la libertad de los mercados, y de que no había que intervenir en sus problemas, entre ellas la de Esperanza Aguirre…? Decían que eran los mercados quienes imponían lo que era conveniente y lo que no lo era, y que si una empresa caía sería porque era bueno que callera… Nunca he dudado de que existe la famosa “mano invisible” a la que se refirió Adam Smith, lo que dudo, y mucho, es de si además de invisible es inocente. Y sinceramente, creo que no lo es, tampoco pienso que sea invisible, lo que ocurre es que se mueve a nuestras espaldas…

El caso es que seguimos moviéndonos por el terreno resbaladizo de la ignorancia y que la información necesaria nos la ocultan. ¿Crear una Comisión de Investigación Parlamentaria…? para ello nos dicen que tendremos que esperar un “rato”.

El limbo

LIMBOEsto de los recortes viene de lejos, no se crean, y no sólo en este mundo, la iglesia se adelantó a lo humano e hizo los primeros recortes al suprimir el limbo allá cuando comenzaba este último siglo. En abril de 2007, tras varios años de estudio, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento en el que concluyó que el limbo era una “hipótesis teológica”, no un dogma, y que “reflejaba una visión excesivamente restrictiva de la salvación, por lo que a pesar de haber mantenido su existencia desde el siglo XIII, consideró que en verdad no existía y, en consecuencia, lo suprimió de cualquier referencia apostólica.

Si pudiéramos explicarlo en términos coloquiales, sería como suprimir un departamento que estuviera entre el cielo y el purgatorio para pasar directamente a gestionarlo desde el primero, con los consecuentes ahorros en explicaciones e inversiones teológicas, tal y como destacaba el propio documento del Vaticano. Con esta decisión se racionalizó la situación y sólo quedaron tres posibilidades para la salvación: el cielo, el purgatorio y el infierno.

Sin embargo, no se tuvieron en cuenta las repercusiones que dicha supresión tendría sobre la sabiduría popular, ni lo que ocurriría con las personas que dicho saber colocaba en el limbo. “Estar en el limbo” es estar y no estar, o lo que es lo mismo, estar de paso sin moverse, o situarse en lugares distantes y distintos imposibles de habitar, como, por ejemplo, “las nubes, Babia o la inopia”, destinos todos ellos que el pueblo ha unido al despiste. Y tras su supresión, todas esas personas que antes estaban en el limbo ahora vagan por las calles manifestando esa distancia que los sitúa lejos de una realidad terrenal, lo cual desorienta a quienes creen que sus palabras proceden de la reflexión o del conocimiento.

Pero cuando uno analiza la teórica procedencia límbica en muchas de las manifestaciones que se hacen ve que no siempre van unidas al despiste ni a la desorientación, y que en ocasiones es la intención la que mueve las conductas y las palabras, aunque puedan parecer ante la bienintencionada sabiduría del pueblo que se trata de un error o equivocación.

Al menos es lo que se deduce de las palabras del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, que ha manifestado ante el VI Congreso Mundial de las Familias, entre otras cosas, que “la ideología de género atenta contra la naturaleza de la persona” (25-5-12). Monseñor Reig reincide en su mensaje después de relacionar la homosexualidad con la prostitución, la delincuencia y la perversión en una homilía emitida por TVE (7-4-12), aunque imagino que se refería a la de la calle, porque no dijo nada de la que se produce dentro de la propia institución, lo cual debe ser consecuencia de ese despiste límbico, algo propio en quien está entre el cielo y la tierra, o de una clara intención de cuestionar y criticar todo aquello que no coincide con sus planteamientos y con su moral.

La “ideología de género”, como él y muchos otros muchos la llaman, sólo existe en sus mentes. Nadie en las universidades donde se estudia, en las organizaciones que la trabajan, en los organismos internacionales que la utilizan, en las instituciones que la aplican… habla de “ideología de género”. Se refieren a sus estudios e investigaciones como “pensamiento o teoría de género”, y sí, en eso sí tiene razón, ha sido el feminismo quien inició y quien sigue impulsando unos estudios y una reflexión dirigida a conseguir la igualdad en la sociedad respetando las diferencias, para que al menos la convivencia terrenal sea mejor, más justa y más pacífica, y evitar así las injusticias y la discriminación que luego tienen que ser abordadas por muchas instituciones y organismos, entre ellos también los de la iglesia.

Quienes consideran que su forma de entender la sociedad representa un orden natural dado e inamovible, utilizan todos los argumentos para cuestionar y anular las posiciones que no comparten su forma de entender la sociedad, y el argumento crítico que está más de moda es el de la “ideología”. Cuando alguien quiere rechazar algo, sea del tema que sea, lo califica de ideología, bien “de género”, “progresista”, “relativista”… y si se le pone el adjetivo “radical” ya ni les cuento; como si sus posiciones, que también son ideología, no partieran de unas ideas y de unos valores, radicales a veces, que anteponen a cualquier otros, incluso negando la realidad.

No sé si el viaje entre el limbo y la realidad produce jet lag, como los viajes transoceánicos, pero la iglesia debería atender más a la realidad presente y dejar de moverse entre el pasado de esta vida y el futuro de la que viene, y cuando alguien que la representa haga manifestaciones de ese tipo debería explicarlas basándose en algo más que en lo abstracto de la fe y las creencias.

Pensar de manera diferente no es relativismo, es sencillamente pensar, algo que ha ocurrido siempre y que hace que seamos diversos, diferentes, plurales y mejores. Así ha sido desde el principio, incluso dentro de la propia iglesia.

Gargantas profundas y el “Wertgate”

GARGANTAS PROFUNDASNo, no es el caso Watergate, ni se trata de espionaje político, pero al ser la única referencia que se oye desde el Gobierno da la sensación de que sus palabras en lugar de salir de la reflexión, lo hacen de lo más profundo del vacío de sus gargantas. De lo contrario no tiene mucha explicación que ocurra lo que ocurra y sean las circunstancias que sean, lo único que surja de sus gargantas tras la estimulación laríngea de las cuerdas vocales, sean las palabras “reforma profunda”.

El pasado día 22-5-12 volvió a ocurrir tras la huelga del alumnado y del profesorado, pero curiosamente no fue el Ministro del ramo, José Ignacio Wert, quien las pronunció sino el de Agricultura, Miguel Arias Cañete, que manifestó que el problema de la educación no era cuestión de más o menos inversión y que hacían falta “reformas profundas”. Ahora le ha tocado a él, pero la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría hizo referencia a la necesaria “reforma profunda” del sistema financiero (31-1-12), la Ministra de Ana Mato habló de la “reforma profunda” de la Sanidad (20-4-12), antes el Ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, se refirió en los mismos términos a la “reforma profunda” de la Justicia (25-1-12), y el presidente de todos ellos, y de todos los demás, también nuestro, Mariano Rajoy, habló sobre la reforma laboral pendiente como  una “reforma amplia y profunda” (8-2-12).

No tiene mucho sentido que todo necesite una reforma profunda cuando lo conseguido hasta ahora es consecuencia de lo construido con las aportaciones que durante muchos años se han ido haciendo desde posiciones muy diferentes (también del PP), y cuando muchos de los temas y alternativas que se proponen no tienen nada que ver con lo económico de una crisis-perejil que aparece en todas las salsas argumentales. Todo ello hace que el significado de dichos planteamientos reformistas se tiña de preocupación al comprobar que las propuestas y razones que se dan para defender la necesidad de esas reformas profundas no buscan tanto avanzar sobre lo conseguido, sino regresar sobre algunos de los problemas solucionados. Que la “reforma en profundidad” del mercado laboral conlleve, entre otras cosas, una mayor facilidad en el despido, que la “profunda reforma” de la Sanidad suponga que el enfermo ha de pagar una parte de la atención médica recibida o de los medicamentos que necesita, que la “Justicia reformada” nos devuelva a épocas de malos y vagueantes donde determinadas personas condenadas pueden ser mantenidas en prisión tras cumplir la pena bajo la nueva “custodia de seguridad”, o que la “honda reforma” de la educación se traduzca en más alumnos y alumnas por clase y menos apoyo a la educación pública… sólo puede significar que el concepto de “profundidad” al que se dirigen todas las reformas se refiera al tiempo, no a la estructura abordada, ni a nuevas propuestas.

Lo que se quiere es profundizar en el tiempo para alcanzar un pasado superado y así regresar a la época en la que existía una organización social aún más jerarquizada, desde lo más alto de una elite beneficiada por las circunstancias que ella misma imponía, hasta la parte inferior de los grupos más desfavorecidos, y, así, en lugar de hacer políticas sociales aplicar criterios de compasión, beneficencia y ayuda desde las posiciones más altas de la sociedad. De esta forma no se aceptarían determinados derechos y deberes que comprometen, pero sí se llevarían a cabo acciones de compasión o misericordia con los necesitados, conductas que para el sistema de valores tradicional supondrían un mayor reconocimiento, tanto en esta vida como en la futura. 

Por eso preocupa tanto la educación, no sólo por lo que se pueda enseñar y transmitir, que también, sino porque con ella vienen las referencias para interpretar la realidad, y por tanto para cuestionarla o para reforzarla, es decir, para que actúe como una puerta o como una barrera. Ha ocurrido siempre, las murallas se levantan para detener  las ideas, no a las personas, es cierto que antes las ideas venían con ellas, pero hoy la situación ha cambiado y las ideas son capaces de traspasar murallas, muros y firewalls. Quizás por eso la pared se quiere levantar con la educación a través del aprendizaje de comportamientos y actitudes y de la trasmisión de valores excluyentes, de ese modo la muralla estará en los ojos, no en el escenario, y dará igual que éste se presente despejado y diáfano, quien haya sido enseñado a mirar con esa barrera del conocimiento siempre verá amenazas y ladrillos en frente.

No tiene sentido que se quiera controlar la educación si no es para imponer una determinada forma de dar significado a la realidad, y no tiene explicación alguna, en este caso ni siquiera vale la excusa de lo económico, que entre sus “reformas profundas” se incluya una modificación del contenido de “Educación para la ciudadanía”, salvo que se busque un adoctrinamiento en los valores de quien impone el temario.

Las gargantas profundas no paran de pronunciar sus palabras de alarma para ocultar su responsabilidad en el presente. Buscan argumentos en el cofre del tiempo para sacarlos en compañía de palabras de futuro, pero las palabras en el aire son como los fuegos artificiales, pueden presentar una realidad de luz y colores frente a la oscuridad,  pero al final caen sobre el suelo de las acciones, y es ahí donde las gargantas profundas se atragantan de silencios.

No, no es el Watergate ni un caso de espionaje político, pero da la sensación de que alguien espía la vida de los ciudadanos para evitar cualquier forma alternativa de vivir diferente a su sistema de valores. De ahí la importancia de la educación… 

Quizás realmente haya caso, pero sería el “caso Wertgate”.

 

Ana Mato y la propaganda

ANA MATO-TARJETA ROJA
Ana Mato ha hecho importantes aportaciones a la reflexión y al debate político,
por ejemplo, “los niños andaluces son prácticamente analfabetos” (1-3-2008),  “en Andalucía los niños se sientan en el suelo en las escuelas” (25-10-11), “los homicidios de mujeres cometidos por sus parejas o exparejas son un problema de la violencia del entorno familiar” (27-12-11), “las campañas de concienciación contra la violencia de género son propaganda” (21-5-12)… El problema es que ahora tiene responsabilidades de gestión y sus palabras deben acompañarse de acciones y de razones que justifiquen aquello que hace y lo que no se lleva a cabo, pues los problemas continúan existiendo por más que se prefiera ocultarlos tras el silencio.

Lo que ha hecho Ana Mato con ese tipo de manifestaciones es “propaganda”, algo que conoce muy bien de su etapa de Vicesecretaria de Organización del PP, pues tan propaganda es vender las bondades sobre una determinada situación, como criticarla para desacreditarla y destacar la alternativa que pasa por uno mismo. Sin embargo, su gestión, al igual que sus palabras, esta llena de contradicciones. 

Por una parte sus declaraciones no se ajustan a la verdad. Hay muchas formas de justificar un recorte en una partida presupuestaria, más en estos momentos, pero rebajar de 5 millones a 1’5 millones la partida dirigida a concienciar sobre violencia de género no puede hacerse sobre la falsedad al afirmar que el Gobierno anterior había hecho campañas de propaganda sobre sus bondades. La realidad es objetiva, en la última legislatura se hicieron cinco campañas, y el contenido del mensaje fue el siguiente en cada una de ellas:

  • "Ante el maltratador, tolerancia cero"
  • "Ya no tengo miedo"
  • "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo" / "De todas las mujeres que haya en mi vida ninguna será menos que yo" (Esta campaña se hizo con la Secretaría General Iberoamericana,  y por primera vez hubo un lema común para toda Iberoamérica)
  • "Saca Tarjeta Roja al maltratador"
  • "No te saltes las señales. Elige vivir"

Como se puede ver todos son mensajes directos y claros dirigidos a las víctimas, a los entornos de las mujeres que sufren la violencia y al de los agresores que la ejercen, y a la sociedad en general. En ninguna de las campañas se habla para nada del Gobierno ni de ninguna medida puestas en marcha, cuando fueron muchas las iniciativas desarrolladas.

El PP fue muy crítico con muchas de estas iniciativas, pero ahora no puede seguir echando balones fuera, culpas dentro de lo que se hizo, y al mismo tiempo no hacer nada. Aquí, curiosamente, no habla de la herencia recibida cuando sí dice que va a utilizar esas “campañas propagandistas” como material de las suyas (no serían tan malas), y cuando aún no ha adoptado ni una sola medida o decisión en esta materia, salvo copiar lo que ya se hacía, eso sí, cuidándose de cambiar el nombre para que parezca nuevo. Al contexto de seguridad de cada mujer víctima que se había puesto en macha con el Ministerio de Igualdad, y que permitía que unas mujeres pudieran ser protegidas con el sistema GPS de localización del agresor por medio de una pulsera electrónica, otras contaran con ayudas económicas, muchas con atención psicológica, algunas con teleasistencia a través de un teléfono móvil… es decir cada una con lo que necesitaba, ahora se le va a llamar “Plan individualizado de protección”; a las Unidades de Violencia de Género de las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno creadas en febrero de 2007, ahora se les llamará "Red Nacional de Unidades de Coordinación contra la Violencia de Género"; al Plan Nacional de Sensibilización y Prevención (2006) se le ha puesto el nombre de "Estrategia Nacional contra la Violencia de Género", aunque ni siquiera existe, tan sólo se ha creado un grupo de trabajo… Todo ello forma parte de la propaganda que tanto critica la Ministra, pero el problema, insisto, es que ahora tiene responsabilidad, y  no se puede decir que “se está sorprendido porque las mujeres no denuncian” (declaraciones del Secretario de Estado el 14-5-12) y al mismo tiempo recortar las campañas que permiten concienciar y facilitar la información para que las mujeres puedan cuestionar la violencia que están viviendo, y denunciar o pedir ayuda.

Hay que hacer propaganda, si, pero contra la violencia de género, como la que se hizo en la anterior legislatura y como la que se tiene que hacer en esta, sin intentar dividir ni romper la unidad alcanzada con el esfuerzo de todos los partidos y de toda la sociedad. Y para ello es fundamental la concienciación que rompa con los prejuicios existentes sobre la violencia contra las mujeres, no hay que olvidar que los estudios sociológicos reflejan que un 1'4% de la población cree que la violencia de género es "aceptable en algunas circunstancias". Reducir el presupuesto en campañas se traducirá indefectiblemente en menos información para las mujeres, y dar el material del Ministerio a las Comunidades para que sean ellas las que lo utilicen significa reducir aún más la información y la sensibilización, pues en la legislatura anterior las Comunidades Autónomas tenían sus propias campañas y las del Ministerio de Igualdad venían a complementar y a sumar, no a sustituir.

De las declaraciones de la Ministra y de las conclusiones de la primera Conferencia Sectorial de Igualdad de este Gobierno se deduce que habrá menos información y menos concienciación como consecuencia de los recortes, unos recortes que no se han tenido en cuenta, por ejemplo, a la hora de hacer campañas para explicar la reforma laboral u otras medidas, estas sí, de propaganda del Gobierno.

Remato, acabo ya, y es que aunque los espacios y los tiempos en los medios cuestan lo mismo con independencia del contenido de la campaña, el valor no es igual para quien lo paga.

En el fondo hay coincidencia

FONDO-RAJOY-RUBALCABA
La historia no deja de ser paradójica, hemos pasado del capítulo de la “División azul” al de la “coincidencia azul”.

Una de las cosas que más me llama la atención en las intervenciones de los políticos ante las cámaras de televisión es el fondo que utilizan para lanzar sus propuestas, como el que busca la mejor perspectiva del paisaje durante un viaje para luego destacar su relato, desconozco si lo hacen por eso de que la imagen vale más que mil palabras, o porque las palabras valen muy poco con independencia de que haya o no reportaje gráfico.

En esta posmodernidad prorrogada en que vivimos pocas veces nos detenemos ante las palabras, cada conversación suele actuar como un tránsito hacia otras frases que llegan con la misma provisionalidad, y sólo el silencio parece cobrar realidad, pero también termina por pasar. Ahora se espera la palabra como en otro momento de la historia se esperó el Verbo, pero el problema no está en el tiempo que no llega, sino en el que se va.

Hay dos grandes tipos de fondos, el fondo sólido y el fondo animado. El FONDO SÓLIDO viene caracterizado por un color sobre el que aparecen las siglas o el logo del partido, y admite la “variable lema o eslogan” cuando las circunstancias necesitan enmarcar las palabras en esa imagen perecedera. El FONDO ANIMADO de ayer y hoy, como las fantasías de los dibujos animados,  suele venir caracterizado por la presencia de personas, pero no de cualquier persona, sino de aquellas que representan lo que se quiere transmitir a través de su imagen, y eso hace que la gran mayoría de las ocasiones se trate de personas jóvenes con un claro predominio de mujeres, y con una indumentaria cercana al ideal del traje de faena de cada partido. El fondo animado también admite la “variable interna”, es decir, cuando el líder se dirige a su propia organización después de una reunión, entonces muestra tras de sí a los miembros presentes en el encuentro, cuyas caras siguen y enfatizan el discurso de su jefe sonriendo cuando toca o adoptando gesto preocupado cuando las palabras alcanzan gravedad.

Lo que más me sorprende de todo este escenario de fondos no es el acercamiento que se ha producido en el aspecto de las personas del fondo animado utilizado por los principales partidos, sino la deriva tomada por el fondo sólido, que ha cambiado de color en los diferentes ambientes de la izquierda y la derecha hasta encontrarse en el color azul. En esta cuestión no hace falta debate ni pactos entre PP y PSOE, hay consenso en el azul después de que el PSOE abandonara el rojo, una coincidencia de colores que permite decir aquello de que “en el fondo están de acuerdo”.

Los partidos y sus responsables de comunicación han confundido a los votantes con clientes,  creen que todo consiste en vender propuestas para que otros las compren al precio de un voto, como si la política fuera un bazar de “todo a un voto”, en lugar de “todo a 1 euro”, y para conseguirlo algunos creen que basta con el formato de la idea, no con el verdadero fondo del contenido, ni mucho menos con el proyecto general.  Y así nos va, a la más mínima cambian el voto por una oferta más atractiva de “3×2” o se lo dan a quien promete el “todo incluido”, aunque luego sea mentira… Con este tipo de estrategias los principales partidos han hecho de muchos votantes un grupo mimado que no duda en enfadarse si no les gusta el color de fondo desde el que lanzan la oferta.

La política debe ser trascendencia más allá de lo inmediato, y ello ha de conseguirse sobre un marco de significado basado en los valores defendidos y en el proyecto a seguir, no sólo en las acciones individuales que aborden los problemas mas significativos de cada momento. Sin embargo, con frecuencia son los propios partidos políticos los que contribuyen a devaluar la política jugando a lo fútil y anecdótico, en lugar de a lo esencial y a lo identitario sobre las ideas que han dado sentido al proyecto que representan. Pero hoy parece que el objetivo es el contrario, importan más 30 segundos de telediario que muchos años de historia, de ahí que junto a las palabras aparezca el fondo en el que fijarlas.

El azul representa la tranquilidad, la calma, la importancia, la confianza, también el poder, de ahí que la gran mayoría de las policías del mundo vistan uniformes de este color. El rojo, por su parte, refleja las emociones, incluso contrapuestas, como por ejemplo el amor y la fuerza, también la alegría, la felicidad, el optimismo… ¿Y qué? Sinceramente, aunque el envoltorio sea mejor o peor no creo que la izquierda escogiera en su día el rojo por bonito, ni que la derecha lo hiciera con el azul por relajante, y tampoco pienso que alguien se deje influir en su decisión por el color de fondo más que por las palabras que se dicen sobre él. Y si lo hace, entonces lo que habría que plantearse no es el color de fondo, sino el sentido de una democracia en una sociedad que se deja llevar por los colores de los escenarios que utilizan.

Ahora que se habla tanto de la desafección ciudadana de la política, deberían preguntarse qué se hace para evitarlo, y no basta con decir la verdad, eso se da por supuesto, también hay que ser creíble y para ello se debe ser consecuente, coherente y natural… de lo contrario que busquen actores y actrices, no sólo escenarios, seguro que muchos lo harían mejor.