John Travolta, Strauss Kahn y Julian Assange

TRAVOLTA-DSK-ASSANGE
John Travolta ha sido denunciado por acoso sexual por dos masajistas terapéuticos hombres
. Sí, tengo que destacar su condición masculina porque en esto de las denuncias por acoso o agresión sexual todo el mundo piensa que sólo son las mujeres las que denuncian, y que lo hacen falsamente para beneficiarse de todas las consecuencias que se derivan de la situación, bien sean por sentencia, por chantaje, o simplemente por hacer daño al hombre que las ha despechado.

Lo curioso del caso es que ya se ha descubierto que el primero de ellos, que se hace pasar por John Doe nº 1, ha mentido y ha denunciado en falso para intentar obtener una compensación económica, y según las informaciones procedentes de Estados Unidos, todo indica que el otro hombre denunciante, que atiende por John Doe nº 2, también ha mentido en su denuncia. Sin embargo, a pesar de la fama del personaje denunciado y de todos los rumores que se han levantado sobre su orientación sexual, apenas ha trascendido la actitud y conducta de estos denunciantes en la prensa, ni en la del corazón, ni en la del pubis, ni en ninguna otra.

Y no he podido evitar acordarme de los casos de Domique Strauss-Kahn y Julian Assange denunciados también por agresión sexual, los dos por mujeres, el primero en Estados Unidos y el segundo en Suecia, y de cómo las columnas periodísticas se llenaron de grafitis que reclamaban, de entrada su inocencia, después la presunción de inocencia, y al mismo tiempo no paraban de hablar de la perversidad de las mujeres que utilizaban la denuncia falsa como una forma de alcanzar beneficios, popularidad o ambas cosas a la vez.

Aquí no había dudas ni presunción de inocencia para ellas ni nada, las mujeres denuncian falsamente de verdad, daba igual que el Ministerio Fiscal mantuviera la acusación y que un Juzgado pidiera la extradición de Assange, todo era mentira, hasta el punto de que en el caso de Strauss-Kahn la investigada e intervenida telefónicamente fue la víctima, no el agresor.

El mito de la “Eva perversa” o de “Pandora” aún sigue presente y actúa como una referencia para interpretar la conducta de las mujeres, y si se entiende que las mujeres son malas y perversas a través de esa imagen mítica creada por la historia, sus conductas serán tomadas como malas y perversas, es la función del mito, lo explica muy bien Claude Levi-Strauss, “proporcionar un modelo lógico para resolver una contradicción”.

En España sufrimos el ataque de los posmachistas que intentan bloquear y criticar las políticas y medidas para erradicar la violencia de género cuestionando su propia realidad al hablar de “denuncias falsas”, y reducir toda su dimensión a esa falacia con voz de mujer. Para nada tienen en cuenta los datos del CGPJ y de la Fiscalía General del Estado que hablan de una incidencia inferior al 0’5%, con diferencia el delito con menos denuncias falsas, tampoco los estudios sociológicos realizados por el CIS (Macroencuesta 2011), que refleja que en España se producen unos 600.000 casos de violencia de género al año de los cuales el 80% no denuncia, ni tienen en cuenta las 68 mujeres de media que son asesinadas cada año. Lo único que consideran es que las mujeres mienten y denuncian falsamente, incluso con portavoces tan relevantes como algunos miembros del Poder Judicial, que curiosamente no son cuestionados por las Asociaciones de Jueces cuando salen hablando mal de otros jueces a los que acusan de prevaricar y meter a inocentes en la cárcel, pero que sí responden de forma rotunda cuando al presentar algún dato interpretan que se está cuestionando su independencia.

John Travolta ha venido a poner un poco de orden y a explicar cómo no importa la conducta en sí, sino el significado. El hecho de que un hombre denuncie falsamente a otro hombre por una agresión sexual no tiene mayor trascendencia, pero que lo haga a una mujer sí la tiene porque es algo unido a su identidad y demuestra la condición de mujer fatal de todas ellas. Da igual que se haya producido la agresión  porque lo que no se admite es que un hombre sea cuestionado por una mujer, y para justificar lo ocurrido se recurre al segundo mito: “Se ha producido porque la mujer lo ha provocado, por haber utilizado ese principio de caos que guardan en su interior, especialmente en su sexualidad, capaz de llevar a un pobre hombre a la perdición,  y porque todo el mundo sabe que las mujeres cuando dicen no quieren decir que sí”.   

Los hombres no mienten, sólo matizan, y las mujeres no sólo mienten, sino que además engañan. Suceda lo que suceda, al final el hombre siempre es la víctima y la mujer la mala y perversa

Recuerdo una situación que viví hace años como Médico Forense. Estaba intentando averiguar lo ocurrido con otro compañero Forense después de haber recibido un escrito del hospital,  que recogía que la noche anterior se había avisado al Forense de Guardia  al haberse producido una posible violación de una joven de 14 años, la cual acudió a Urgencias con una serie de lesiones. El Forense de Guardia, este compañero con el que hablaba, sorprendido, no por el escrito de la dirección del hospital ni por lo ocurrido, sino porque le estuviera preguntando, con ojos de asombro y mirada incrédula, me dijo: “Hombre Miguel, parece mentira, todo el mundo sabe que cuando una mujer denuncia una violación es mentira”.

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11 thoughts on “John Travolta, Strauss Kahn y Julian Assange

  1. Muchas gracias por la reflexión, apoyada en datos teórica y empíricamente. El autor era el único que aportaba siempre un análisis racional a las noticias del telediario sobre violencia machista, a menudo acompañadas de testimonios del entorno de la agredida respetables pero, la verdad, carentes de interés informativo alguno. Si no abordamos este tema con la seriedad y el rigor científico que se merece, poco podremos avanzar en la detección precoz de las señales machistas de violencia, en una sociedad patriarcal como la que vivimos. Gracias de nuevo por aplicar la perspectiva correcta.

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  2. Yo también estoy de acuerdo con abordar este tema con la seriedad y el rigor científico que se merece. Para empezar, propondría que se eliminaran las asimetrías metodológicas: por ejemplo, contabilizar explícitamente los casos de mujeres muertas a manos de hombres, pero no los casos contrarios. La última vez que le pregunté al INE, no hacía el recuento. De esto hace ya un par de años, así que esperemos que las cosas hayan cambiado y que se trate a todas las víctimas por igual, con independencia de su sexo. Si la metodología esta sesgada de entrada, las conclusiones también lo estarán. Así que, por ahora, de enfoque científico nada.

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  3. Más rigor científico: los datos del CGPJ sobre denuncias falsas. Desconozco la metodología que utilizan actualmente (espero que la hayan cambiado), pero sí investigué la que utilizaban hace no muchos años. Para estudiar las denuncias falsas, utilizaron como datos un número aleatorio de sentencias. De nuevo, un sesgo metodológico: si no se incluyen las denuncias que no llegaron a tener sentencia (por ejemplo, porque habían sido retiradas), no se pueden sacar conclusiones al respecto. Las conclusiones que presentaron no se correspondían con el estudio que habían hecho.

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  4. Con respecto al neomachismo, yo personalmente considero al señor Lorente como una de sus figuras más destacadas: reforzando desde sus funciones públicas la idea machista tradicional de la mujer débil a merced del hombre. La mujer que debe ser protegida, y el hombre que se debe valer por sí mismo. Por alguna extraña razón que no llego a entender, no se le ocurre pensar en la siguiente alternativa: una sociedad en la que se trata a las personas, en lo personal, lo social y lo jurídico, con independencia de su sexo. Esa asignatura, señor Lorente, la tiene usted pendiente.

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  5. Y por último, ya que usted acaba con una anécdota personal, acabaré yo con otra. Una amiga mía iba con su novio por la calle. El novio miró a otra mujer, y acto seguido mi amiga le dio un soberano bofetón. Cuando me lo contó, se lo eché en cara. Su respuesta fue: “eso es para que aprenda”. Le hice notar que si la situación hubiera sido la contraria, la sociedad le consideraría a él como un criminal. Su respuesta: “no es lo mismo que el bofetón lo dé un hombre a que lo dé una mujer”. Otro ejemplo de persona neomachista.

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  6. Revelas la realidad sin que tu genero nuble tu punto de vista. Aparte de los comentarios sexistas por parte de hombres, desgraciadamente tambien las mujeres comenten el mismo error, como ejemplo en un pueblo cercano una niiña un tanto retrasada fue victima de abusos sexuales por un adulto al cual arrestaron pues bien cuando una señora comento que a la niña le iba el rollo porque es su casa lo vivia, estuve a punto de vomitar y es pero y deseo que ni esta señora ni otras puedan inculcar a sus hijoss o hijas que una niña de 13 años sea mas responsable que un adulto cuerdo.En cuanto al sr Strauss unos amigos comentaron que era imposible que que con dinero y poder le pudiera poner una sirvienta fea, bueno tambien se cansan del caviar y quieren un huevo frito. en fin tengo comentarios para escupirlos en el wc y tirar de la cadena. Gracias por el relato

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  7. Al que dice que el Senyor Lorente tiene una asignatura pendiente. Me parece que lo que se desprende de este artículo es que así que una mujer denuncia una agresión se la somete por así decir a un tercer grado moral, mientras que cuando ello ocurre con un hombre, eso no ocurre. De lo cual parece desprenderse que la palabra de un hombre es mejor que la de una mujer. Es decir, que cuando una mujer es violada es porque es una “buscona” y que por lo tanto el delito de violación no existe.
    Ahora bien, yo me atreviría a ir un paso más allá : cuando un hombre denuncia (y no suele hacerlo) una agresión sexual también se le acaba tratando de “mariquita” o si ya es por defecto “mariquita” se le acaba tratando de pendejo ó si se me permite la licencia de “buscón”.
    Creo que el esquema psicológico antropológico aquí es que hay una enorme parte de la pobalción que sigue creyendo que “Might is right” o para ser idiomáticamente homogéneos, la ley del más fuerte, dónde la fuerza a la cual me refiero no es tan sólo física.

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  8. Realmente no hay nada concluyente. ¿Alguien tiene en cuenta las denuncias que tienen sentencias equivocadas y erróneas? ¡¡Cuantas denuncias verdaderas hay que la sentencia es absolutoria por motivos como: falta de pruebas, la versión del agresor es más creíble que la de la víctima, etc!! ¿Dónde está la realidad, en una sentencia o entre las paredes de un domicilio? Hay denuncias falsas, por desgracia; pero también hay denuncias reales que tienen sentencias equivocadas y esas ¿quién las tiene en cuenta?

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  9. en mi oficina hubo dos suicidios por denuncias falsas, así como conozco otros casos, lo siento, pero jamás volveré a creer nada en absoluto proviniente de una mujer, demasiado hemos visto.

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  10. Supongo que investigando las denuncias, tanto de mujeres como de hombres, se acabará sabiendo la verdad de cada caso.
    Personas somos todos/as ante un delito, el sexo es lo de menos.

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