La Comunidad

LA COMUNIDAD
¿Qué clase de comunidad es la que deja y contempla que el régimen sirio asesine día a día a inocentes para consolidar su dictadura sobre el miedo material, y en cambio pone todos sus esfuerzos para que el déficit no se mueva una décima de lo previsto,
aunque para ello naciones enteras tengan que renunciar a la sanidad, a la educación, al trabajo digno…? ¿Qué comunidad es la que no hace nada para evitar que cada año mueran en África más de 200.000 mujeres de parto, tal y como ha denunciado Esther Madudu, y por el contrario aplica toda su maquinaria para que los mercados sigan obteniendo beneficios a consta del bienestar ganado y merecido de las personas…? 

La respuesta es sencilla, se trata de la Comunidad Internacional, la misma que unas veces se presenta con el traje de la UE, otras con el de Naciones Unidas, si lo hace en la región de Oriente Medio con el de la Liga Árabe, o en cualquier lugar con los vaqueros del G-20, G-8 o G-7… siempre es la misma con los mismos: “la Comunidad Internacional”, y nosotros formamos parte de ella.

Hablar de “comunidad internacional” es un contrasentido, si difícilmente llegamos a alcanzar referencias comunes dentro de un mismo marco cultural y social, menos aún se conseguirá en un ámbito mucho más amplio y heterogéneo como el internacional. Cuando uno analiza los elementos que definen esta comunidad transfronteriza comprueba que lo que más nos une no son los elementos comunes, sino todo lo contrario: la defensa de las posiciones particulares dentro de un ámbito amplio formado por más países. Los distintos países llegan a los foros internacionales no para encontrar elementos comunes, que siempre conllevan una renuncia a lo particular, sino para imponer o extender sus referencias individuales, objetivo que se consigue de manera proporcional al poder que ocupan como países independientes, no como impulsores del encuentro entre distintos Estados.

El problema no es la comunidad, sino quienes han hecho de ella una extensión de su propiedad. Alemania quiere, por ejemplo, una UE que sea como un Länder más, Francia como si se tratase de una región añadida al territorio francés, Reino Unido como una nueva isla de su archipiélago, y Estados Unidos como el Estado número 51. Otros países más lejanos y alejados no la quieren de ningún modo, lo cual es una forma de quererla, y así ocurre con cualquier “comunidad internacional” que se precie, pues en el fondo son espacios donde desarrollar el poder que se tiene o que se quiere tener, unos directamente, otros apoyando a países que actúan como el "Primo de Zumosol" o como la "Prima de Riesgo", siempre al amparo de ese familiar protector dispuesto a ayudarnos mientras le mostremos nuestro “cariño incondicional”, como ocurría con el tío de América y su suculenta herencia cuando América estaba al otro lado del Atlántico.

Lo común es lo que nos une, y la comunidad el espacio o las referencias compartidas que nos damos para hacer de cada uno de los elementos algo más que la suma de todos, y mucho más que cada uno por separado. Desde hace un tiempo, la esfera internacional, que era esa especie de globo terráqueo con cada uno de los países pintado en un color diferente, se ha convertido en la “comunidad internacional” para alentar ese espíritu de unión y  esa armonía de tonos en los distintos colores. La globalización primero y las finanzas después, han emborronado los límites coloreados del mapa y ahora sólo se ven unos pocos colores difuminados por un espacio mayor o menor: el blanco occidental, el amarillo oriental, el negro invisible africano, el verde esperanza latinoamericana, y el oscuro óleo de la franja árabe que completa la paleta de un mundo cada vez más plano.

Sin embargo, a pesar de los elementos comunes y de los esfuerzos en vestir la comunidad de una misma forma para darle una nueva identidad, el interior permanece vacío y ocupado por los intereses individuales de quien no mira más allá de su tiempo. Confundir el tiempo con el momento nunca es un error, siempre es una intención dentro de una estrategia. Si algo ha caracterizado al desarrollo de la humanidad ha sido superar el presente para lograr un mañana con más elementos compartidos, en eso consiste la cultura, algo que hoy la comunidad hace al contrario, rompe lo común que tenemos e intenta alejar los distintos elementos y referencias compartidas, para que el mañana vuelva a ser ese mapa de colores en contraste, quizás no sobre las fronteras que son muy visibles y evidentes, pero sí sobre las ideas, creencias y valores.

Recuerdo a un compañero que dijo, allá por los inicios de la informática cuando se unían las limitaciones técnicas a nuestro desconocimiento, “los ordenadores resuelven los problemas que no tendríamos si no tuviéramos ordenadores”. A veces me da la sensación de que la Comunidad Internacional sólo resuelve los problemas que no tendríamos si no tuviéramos “comunidad internacional”. 

Lo internacional de una comunidad formada por distintos países es obvio, lo que necesitamos es más comunidad, no aumentando el número de “internacionales”, sino potenciando lo común, que siempre conlleva parte de renuncia a lo particular.

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5 thoughts on “La Comunidad

  1. Estimado Miguel,
    Gracias por tus reflexiones. Por si pueden ser útiles, añado las siguientes:
    Einstein: “Los problemas no se pueden resolver al mismo nivel de conciencia en el que fueron creados”. Ante problemas sistémicos, se necesitan soluciones por lo menos sistémicas.
    Aprendemos más de los que son más distintos a nosotros. Nos espejan esta parte de nosotros que no solemos mirar. En vez de protegernos de ellos, de tener miedo de ellos, de enfrentarnos a ellos, ¿Por qué no los miramos, los vemos y los respetamos? Cuando lo hacemos, miramos a nuestra parte olvidada, marginada, excluida, la vemos y la respetamos, y al hacerlo, nos respetamos a nosotros mismos de una manera más completa. Para llegar a este punto, se requiere haberse trabajado uno antes en conocimiento y desarrollo personal.
    Sobre la violencia: Hay muchas causas de la violencia. La Violencia de Género es una etiqueta que creo no ayuda para nada a la resolución del problema. Me suena a aquello de buscar un culpable, un chivo expiatorio al que cargar todas las culpas de lo que ocurre, y así me evito mirar más allá. Es un chivo expiatorio general. Es como los cambios constantes de entrenadores en los clubs de fútbol, aunque el patrón de comportamiento se vaya repitiendo en el tiempo. La violencia procede de anhelos insatisfechos, de frustraciones, de rabia por falta de afecto, etc. Y no necesariamente de la propia pareja. Puede venir de antes. ¿Del padre? ¿De la madre? ¿Del sistema familiar? ¿De la propia sociedad? Cada caso es distinto. No hay casualidades. Hay causalidades. Los hechos se producen por ciertas causas. Otra cosa es que nosotros las conozcamos o no. Cuando las desconocemos, solemos buscar una razón simplista para tranquilizar nuestro ego. Pero cuando actuamos así, sin mirar a lo que es, tal como es, el problema continúa perdurando en el tiempo.

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  2. Todos somos muy humanos y muy éticos, pero SIN DINERO, no se pueden llevar a cabo ningún tipo de proyectos humanitarios.
    El problema nacional está dentro y se llama MALA GESTIÓN.
    Lo que tenemos en común en este momento la mayor parte de las personas, es esa sensación de que se nos han vendido muchas motos y de que se nos oculta gran parte de la verdad.
    Muchas empresas nacionales y entidades bancarias se han visto depredadas desde dentro de manera inmisericorde, el gran dinero se está yendo del país y no es de extrañar.
    La ética del ciudadano medio español, que trabaja o trabajaba en el sector privado, supera con creces a la observada en círculos oficiales.
    Sí, señores, porque es dinero procedente del trabajo.
    La mayoría siempre hemos hecho frente a los compromisos contraidos con las empresa, y cumpliendo en nuestros puestos.
    La paciencia tiene un límite; no pienso verme abocado a vivir en un país quebrado ni a soportar indefinidamente una situación poco clara, de desprestigio y falta de confianza.
    Las vacaciones caribeñas y los consortes haciendo negocietes fraudulentos y perdonándonos la vida nos disgustan sobremanera.
    La sensación generalizada de maniobreo y ocultación de las realidades económicas internas nos beneficia muy poco.
    El oscuro funcionamiento de las empresas, cajas y bancos nacionales, tiene mala pinta y mala prensa.
    La mayor parte de las personas estamos muy atentos a las noticias que afectan al dinero ahorrado depositado en las cuentas.
    La pela es la pela; y que haya trabajo para ganarse la pela y para gastarla; que podamos mover el dinero.
    Que nos comuniquen de una vez por todas el nivel de solvencia de cada Banco y Caja para saber lo que debemos hacer con nuestro dinero.
    Donde haya solvencia allá se irán los fondos.
    Del resto, ni nos molestamos en escuchar lo que nos vienen contando los kakos que permanecen emboscados, a la sombra de lo público.
    P.D.
    Esta es LA COMUNIDAD en la que estamos viviendo:


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  3. Pues no lo se. La comunidad internacional podría ser una organización para la defensa de los seres humanos y de sus derechos que podría asumir el rol armonizador o conciliatorio entre los intereses de las grandes corporaciones militares, económicas y empresariales y las diferentes sociedades ( o la ciudadanía en su conjunto). El hecho de que el mundo se estudie en bloques me parece poco riguroso. Pedir unión, solidaridad, justicia o imparcialidad a la comunidad internacional me parece mucho pedir cuando entre los países de los supuestos bloques no existe.
    Me han gustado mucho los comentarios.

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  4. Puede dormir tranquilo. Hacia tiempo que no leía abordar esos temas con tanta superficialidad. No se lo tomamos en cuenta… en los tiempos que corren… es lo que hay

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  5. Es la misma comunidad que no hizo nada para que la guerra incivil española del 36 tuviera o tuviese lugar. Que un periodista se haga esta reflexión causa perplejidad. Comprendo la dificultad de elaborar un artículo cada uno, dos o tres días, pero produce desasosiego la falta de originalidad en el pensamiento generalizado de la prensa española y de los blogueros de este diario digital.

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