El loco de Oslo

BREIVIK
Anders Breivik no está loco,
 es cierto que padece una enfermedad mental según los psiquiatras, pero no “ha perdido la razón”, todo lo contrario, la ha utilizado para ir ganando razones sobre las que justificar su conducta. 

Nos hemos acostumbrado a utilizar la locura como el argumento que evita la realidad para permanecer ajenos a ella, y así, cuando no es la persona es la conducta, pero siempre acudimos al loco o a la locura como el mejor tranquilizante de la conciencia. Por eso la locura habitualmente se mueve más fuera de las cabezas que en su interior, para dar sentido a aquello que la razón se resiste a aceptar. Sería más fácil admitir que el ser humano es capaz de cometer las mayores atrocidades en su sano juicio e intentar actuar en consecuencia para modificar y prevenir tales conductas, que negarlo y encontrarnos con la sorpresa de la incomprensión o la huida de la negación. Pero es más cómodo ignorar que la voluntad también juega en las conductas terribles y luego responder con la tesis de la locura para conseguir un doble objetivo: por un lado integrar lo ocurrido sobre la anormalidad y la patología, y por otro, protegernos y escondernos como sociedad detrás de unas características que no son del todo ciertas. 

No, no somos tan buenos como nos quieren presentar, tampoco tan malos como algunos creen, pero deberíamos ser capaces de mirarnos a los ojos en el espejo de la realidad para reconocernos con nuestras virtudes y defectos, y entre estos aceptar la violencia como parte de las conductas que nacen de la voluntad, no del accidente o el descontrol. 

La locura siempre ha sido un argumento frecuente para explicar los crímenes más graves bajo un planteamiento relativamente lógico: como no es normal que nadie mate a alguien, quien lo hace es anormal, es decir, está loco. Y de esta manera explicamos lo ocurrido y liberamos al resto de poder actuar como ese asesino porque la mayoría de la gente no está loca. A lo largo de mi experiencia como médico forense no recuerdo un solo caso de homicidio o de agresiones graves en el que la defensa no haya utilizado el planteamiento de que la persona defendida padecía una enfermedad, un trastorno mental o un proceso pasajero que durante la realización de los hechos le hizo perder la cabeza que después lleva tan alta. Sin embargo, la mayoría de los estudios y exámenes forenses realizados pusieron de manifiesto que se trataba de personas completamente normales que actuaron con pleno conocimiento. 

“Loco es quien padece una enfermedad mental, y criminal quien comete un crimen”, lo decían los psiquiatras clásicos para combatir esa idea, aún presente, de querer hacer pasar el crimen como una locura, y al enfermo mental como un criminal o persona peligrosa. 

La enfermedad mental no induce al delito, sólo en un porcentaje mínimo de casos existe una relación entre la alteración que padece un sujeto y una conducta criminal grave, y por supuesto es mucho más bajo que el de las personas cuerdas que delinquen, sin que nadie diga que la cordura induce el crimen. Esto debería llevar a dos consecuencias: por una parte desvincular el crimen de la enfermedad mental, y por otra, entender que la existencia de una enfermedad mental diagnosticada no implica que toda conducta (criminal o no) realizada por esa persona sea consecuencia de dicho proceso. 

Breivik puede padecer una enfermedad mental, pero el análisis de la conducta seguida el 22 de julio de 2011 demuestra que existía plena conciencia en lo que hacía: sabía lo que llevaba a cabo y podía haber elegido entre hacerlo y no hacerlo. Es más, se trató de una conducta elaborada y perfectamente planificada a lo largo de las semanas previas y durante su ejecución. Eligió dos escenarios y dos acciones criminales, una en el centro de Oslo colocando una bomba para atraer la atención, y otra en la isla de Utoya para alcanzar su verdadero objetivo, el asesinato de jóvenes previamente seleccionados. No se trataba de cualquier grupo de jóvenes, sino de un grupo que pertenecía a las juventudes laboristas, y para conseguirlo planificó cómo vestirse, qué armas utilizar, cómo llegar hasta la isla, y cómo actuar a lo largo de un tiempo interminable. 

La enfermedad que padece no tiene nada que ver con la conducta ejecutada, puede influir en la percepción de algunas situaciones, pero no condicionar al margen de su inteligencia y voluntad una conducta tan elaborada como la que llevó a cabo ese día de julio en Oslo. Anders Breivik es un fanático ultraderechista con unas ideas sobrevaloradas que decidió dar un paso adelante para convertirse en ese héroe que otros llaman loco. 

En Europa está creciendo la ultraderecha fanática y se está dejando ver de muchas formas, mientras olvidamos que cuando llamamos locos a los criminales, los criminales y quienes piensan como ellos nos llaman tontos al resto e intentan aprovecharse de nuestra desorientación.

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One thought on “El loco de Oslo

  1. ***************************************************************
    Pete Seeger
    My Rainbow Race (1971)



    One blue sky above us
    One ocean lapping all our shore
    One earth so green and round
    Who could ask for more
    And because I love you
    I’ll give it one more try
    To show my rainbow race
    It’s too soon to die.
    Some folks want to be like an ostrich,
    Bury their heads in the sand.
    Some hope that plastic dreams
    Can unclench all those greedy hands.
    Some hope to take the easy way:
    Poisons, bombs. They think we need ’em.
    Don’t you know you can’t kill all the unbelievers?
    There’s no shortcut to freedom.
    Go tell, go tell all the little children.
    Tell all the mothers and fathers too.
    Now’s our last chance to learn to share
    What’s been given to me and you.
    *****************************************************************
    Lillebjørn Nilsen
    Children of the Rainbow (1973)



    A sky full of stars,
    blue sea as far as you can see,
    a land where flowers grow,
    could you want more?
    Together we will live each sister and each brother
    young children of the rainbow and a fertile soil.
    Some believe there is no point,
    someone throws away the time with talk,
    Some seem to think
    we can live plastic and synthetic food
    and someone steals
    from the young sent out to fight,
    someone stealing
    from the many who come after us.
    A sky full of stars,
    blue sea as far as you can see,
    a land where flowers grow,
    could you want more?
    Together we will live each sister and each brother
    young children of the rainbow and a fertile soil.
    But tell that to all the children,
    and say it to every father and mother;
    This is our last chance to share a hope and a soil.
    A sky full of stars,
    blue sea as far as you can see,
    a land where flowers grow,
    could you want more?
    Together we will live each sister and each brother
    young children of the rainbow and a fertile soil.
    A sky full of stars,
    blue sea as far as you can see,
    a land where flowers grow,
    could you want more?
    *****************************************************************
    ————————————————————————-
    Ponemos un contrapunto al tal tipo asesino.
    Teniendo en cuenta,
    que son canciones de los 70.
    Ahora hay un caldo de partículas étnico,
    en el Universo europeo,
    bastante más variopinto.
    ————————————————————————-

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