La crisis, la deuda, el machismo y el rescate

CRISIS-DEUDA-MACHISMO-RESCATE
Todavía hay quien se sorprende cuando hablo de las similitudes entre diferentes situaciones que responden a una estructura de poder,
y de que ese esquema no es producto de la deriva del tiempo ni de la casualidad, sino que ha sido históricamente impuesto y ejecutado por quienes han estado en posición de hacerlo, que, guste o no guste, han sido básicamente hombres. Ello no significa que una vez creado el modelo no pueda ser utilizado del mismo modo por una mujer, ocurre como con la pizza, que se trata de una comida italiana con independencia de que se haga en Madrid, en Nueva York o en Tokio, y lo que sucede en la práctica es que el éxito del modelo lleva a su generalización, y  de ahí a su perpetuación. Si una mujer identifica el poder y el éxito con esa estructura actuará en consecuencia para alcanzar el reconocimiento y la aceptación de los guardianes del sistema, y de esa forma contribuirá a consolidar y legitimar el modelo. 

Es cultura, no genética, y la sociedad ha tomado como referente universal lo que la masculinidad ha considerado como bueno y adecuado para resolver los problemas y conflictos que surgen en las relaciones personales, laborales, institucionales, comerciales, internacionales… 

Voy a describir dos situaciones de sobra conocidas y ustedes decidirán si se parecen, pero en lugar de encontrar las siete diferencias, como se hace en los pasatiempos, busquen las similitudes y luego intenten encontrar las razones comunes para explicarlas. 

Una de ellas es el maltrato en violencia de género. El maltratador no es un demonio ni un bicho raro, todo lo contrario, al principio es una persona encantadora que inicia una relación de afectividad con la mujer basada en el cariño y en el proyecto de compartir múltiples cosas. Se inicia así un compromiso lleno de elementos comunes, nuevos ámbitos de relación, incluso con el tiempo pueden llegar los hijos y las hijas. Poco a poco, de forma paulatina, va distanciando a la mujer y aislándola de sus fuentes de apoyo externo (su familia, amistades, compañeros de trabajo…) y empieza a cuestionar sus elementos de identidad, aquello que la hace ser como es. Comienza a exigirle que renuncie a gran parte de su mundo, a sus iniciativas, a las personas cercanas, a sus ideas… y que adopte lo que él le impone en nombre de la buena marcha de la relación, del compromiso y de la familia. A pesar de que entre amenazas, enfados, silencios y voces la mujer hace todo lo que el agresor le dice, éste siempre encuentra algún problema, defecto o acción que echarle en cara en aquello que la mujer hace o deja de hacer, por lo que de forma paulatina aumenta su agresividad, sube el nivel de violencia, comienza con las agresiones y culpabiliza de todo a la propia mujer. Ella se siente responsable, empieza a entender que es una mala mujer, una mala esposa y una mala madre, y renuncia a todo lo que le indica el agresor hasta quedar atrapada en una violencia que en parte es vista como “normal”. 

El agresor, por su parte, cada vez se vuelve más exigente, interpreta la situación que vive la mujer como una razón para continuar ejerciendo la violencia, incluso se justifica con argumentos típicos como el ataque previo de la mujer: “es que mi mujer se empeña en llevarme la contraria”, suelen repetir. A pesar de estas circunstancias, también se producen momentos de “luna de miel” en los que todo parece maravilloso, pero luego continúa la violencia y vuelven las agresiones con una intensidad cada vez mayor y con una frecuencia cada vez más alta. El riesgo aumenta de manera significativa, y si no es rescatada del pozo donde se encuentra, puede terminar en una situación muy grave o en el homicidio. 

La otra situación que quiero traer es la crisis. La economía entró en crisis después de que unos mercados muy amables y cariñosos regalaran financiación con promesas de amor eterno e intereses compartidos: lo que es bueno para ti es bueno para mi. Poco a poco nos han seducido con sus formas, promesas y compromisos hasta el punto que nuestra relación ha quedado enganchada a esa forma tan apuesta de gestionar nuestros destinos. Nos arrojamos a sus “manos invisibles” y les entregamos nuestras vidas, pero ellos sólo miraban nuestras bolsas. Poco a poco nos empezaron a exigir renuncias y nos aislaron dentro de una Unión Europea, y comenzó la exigencia de que abandonáramos nuestra identidad y nuestras fuentes de apoyo externo: nuestros sectores económicos tuvieron que someterse a las reformas que imponían en nombre de lo común, y nuestras relaciones comerciales tenían que seguir sus dictados. Aún así, siempre encontraban algo que habíamos hecho mal, y aunque las ayudas y promesas se redujeron o desaparecieron, la culpa de todo la teníamos nosotros por empeñarnos en llevarles la contraria. 

Y, efectivamente, llegamos a pensar que éramos un mal país, unos trabajadores pésimos, unos vagos que sólo pensamos en fiestas, puentes y vacaciones. Entendimos que todo lo que los demás tienen, como funcionarios, servicios públicos, políticas de bienestar… aquí sobraba y era un exceso, y comenzamos a renunciar a nuestra identidad y a desprendernos de aquello que era nuestra salvación. 

El mercado maltratador cada vez nos ve más culpables y menos merecedores de su consideración, por lo que su violencia ha continuado y aumentado, mientras la España sumisa sólo pide perdón y se arroja a sus pies en busca de compensación y limosna. Habrá fases de “luna de miel” gracias a su mercantil condescendencia y a su “interés”, que bien lo va a cobrar, todo por hacer lo que el maltratador mercado quiere que hagamos. Pero nos equivocamos, la violencia no ha finalizado, ahora somos más dependientes y seguiremos renunciando a nosotros mismos, a nuestros sectores, a nuestros trabajadores y trabajadoras, a los servicios públicos, a la educación y a la investigación, a la sanidad y a las ayudas a la dependencia, a valores como la igualdad y a tantas otras cosas para contentar unos mercados y a una Unión que sólo busca el beneficio de unos pocos. 

Como pueden comprobar el esquema de poder y la estrategia de dominio-sumisión es similar. Algunos podrán ver más las diferencias que las coincidencias, y que no responde al modelo histórico impuesto por las referencias masculinas tomadas como universales, es decir, como adecuadas para ser utilizadas a la hora de conseguir esos objetivos. No querrán ver que su significado no está en quien lo aplica, sino en aquello a lo qué responde y lo qué se consolida con su aplicación y, efectivamente, dirán que Merkel es una mujer. 

No es que todos los hombres sean iguales, es que cuando se abusa del poder cualquiera se comporta del mismo modo. No hay nada más grave en violencia de género que cuando el teórico rescate lo lleva a cabo el propio maltratador… Veremos cómo termina el rescate económico…

Advertisements

10 thoughts on “La crisis, la deuda, el machismo y el rescate

  1. Para que exista maltrato tiene que haber dos: Un maltratador y una víctima. Un maltratador puede serlo por varias causas. Una es, por ejemplo, exigir a su pareja que le dé aquello que anheló de su madre pero que no recibió o no tomó: el amor maternal. A la pareja no le corresponde ni puede darle amor maternal, sino el amor que corresponde y está ligado a un proyecto de vida. A su vez, una víctima puede serlo por varias causas. Una es, por ejemplo, una debilidad psicológica producida por un maltrato recibido en la infancia. La solución pasa por ayudar a cada uno de los dos a salir de su posición inconsciente e inadecuada ante la vida. Hoy hay medios para ello.
    Si yo estoy bien armado psicológicamente, lo cual suele ocurrir cuando estoy emocionalmente bien y fluyo con mi padre y mi madre, no tengo el perfil de una víctima, y es muy poco probable que me enganche con los muchos perpetradores potenciales que me voy a cruzar a lo largo de mi vida.
    Si yo estoy bien armado psicológicamente, tampoco tengo el perfil de un perpetrador, y es muy poco probable que me enganche con las muchas víctimas potenciales que me voy a cruzar a lo largo de mi vida.
    Los mercados son perpetradores potenciales, como el león hambriento. Se convierten en perpetradores de facto cuando se cruzan con una gacela, una cebra o una víctima. Lo llevan en sus genes, en su naturaleza.
    Los españoles constituimos ahora una víctima propicia de los mercados, pero no sólo de ellos, sino también de la globalización y de todo aquello que nos negamos a ver y a respetar. Nuestra debilidad psicológica colectiva tiene varias causas. Me atrevo a enumerar varias de ellas: Nuestro fugaz éxito económico nos ha deslumbrado. Incluso hemos malgastado recursos no generados por nosotros sino aportados por otros que confiaron en nosotros. ¿Qué nos ha hecho perder fuelle y qué nos ha dificultado perseverar en el impulso positivo inicial? Hubo una Transición magnífica, resultado de una gran generosidad por parte de muchos. Fue un esfuerzo encomiable con un objetivo elevado. Fue el primer paso. Pero en vez de continuar por esta senda, desde entonces, hemos y aún estamos perdiendo una gran cantidad de energía en permanentes confrontaciones: luchas de poder en la mayoría de instituciones y autonomías, Valle de los Caídos, apertura de fosas comunes,…….. Son síntomas que nos dicen que algo tenemos que arreglar. Los fantasmas continúan apareciendo. Las emociones transmitidas inconscientemente de generación en generación se perpetúan en su aparición incomprensible y desconcertante. Cuando un capítulo doloroso de la historia no se cierra bien, nos quedamos atrapados inconsciente y emocionalmente en él. Los fantasmas dejarán de aparecer cuando cerremos emocionalmente este capítulo doloroso de la Guerra Civil. La Transición fue el primer paso de un proceso largo y delicado llamado Reconciliación. Es una palabra que asusta a muchos, pero que no asusta cuando uno está dispuesto a encararlo por el bien de todos. Se puede hacer. Es más fácil de lo que pensamos. Hay ejemplos de los que podemos aprender y que muestran sus claros beneficios. Sólo cuando nuestro corazón deje de encabritarse con lo que ocurrió y de reaccionar inadecuadamente cuando hablamos de política, podremos asegurar que aquel capítulo de la historia está bien cerrado emocionalmente por parte de la sociedad española. Sólo cuando eso ocurra, toda nuestra energía la podremos focalizar hacia lo esencial, lo vital. Sólo cuando eso ocurra, los españoles dejaremos de ir como víctimas propicias por el mundo. Sólo cuando eso ocurra, dejaremos de ser perpetradores de la corrupción y de la irresponsabilidad.

    Like

  2. Buena reflexión. Este enfoque sobre los mecanismos de dominio y poder, similares en distintos ámbitos, me parece muy acertado. Gracias.

    Like

  3. O sea que aunque una mujer pegue a un hombre, se trata de machismo, porque reproduce roles masculinos!! Vaya hombre!! Lorente, estas perdiendo el norte si algun dia lo tubiste. Y eso que estoy muy de acuerdo en la analogia “violencia sistematica individual”, “violencia economica intraeuropea”, pero sigues colando con calzador la brutal falacia hombre malo/mujer buena.
    Condolezza, Chacon, Tatcher, Catalina la grande, Isabel la catolica, Cristina Fernandez…. Todas reproducen roles masculinos?
    Te pongo yo otro ejemplo:
    El: …..no merece la pena discutir por tan poco.
    Ella: Seras covarde!?
    Y por discursiones asi, los hombres han ido a morir a la guerra durante siglos.

    Like

  4. Enhorabuena, como siempre, impecable la comparación, es cierto que nuestra economía se dejo encantar por unos años buenos de bonanza, los prestamos y el crecimiento económico…o sea, como tu bien dices el hombre que te conquista y te promete amor eterno, que cuando te tiene a su lado te aísla y te desprecia, así es, es la forma en la que estamos en este momento, pero además este gobierno en lugar de suavizar los efectos del maltrato, a la victima la ignora y le da otra paliza, eso es, lo que ahora hace el PP con las victimas, dejando a los maltratadores que sigan maltratando.

    Like

  5. Cualquier relación en donde no hay equilibrio, es decir donde hay uno que tiene el poder y otro que se somete a él, y donde además el que tiene el poder abusa de éste, es una relación perversa. Me ha gustado la comparación entre la violencia de género y la situación actual de crisis, en donde lo que hace falta es sentirnos culpables por lo que está pasando.

    Like

  6. En la presentación de tu blog dices: “Hoy es más fácil crear una nueva realidad a la que mirar, que enfrentarse a la existente”. No sabía que te referías a ti mismo.

    Like

  7. En las guerras, de siempre, los que menos mueren son los generales, los capitanes, los soldados; porque son los que tienen las armas y los parapetos. Los que han muerto siempre son los pueblos, los viejos, los niños, las mujeres; porque son los indefensos.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s