El “vampiro cornudo”

VAMPIRO CORNUDOLa noticia ha corrido como el polvo que levanta el viento agitado por las circunstancias… ni siquiera los vampiros que se ven obligados a vivir eternamente entre tinieblas están libres de sobresaltos. Al parecer la actriz Kristen Stewart, novia del vampiro más deseado, Robert Pattinson, ha tenido una relación con el director de su última película Rupert Sanders, casado y con dos hijos, según las informaciones.

No es algo nuevo, pero se aprecian dos elementos diferentes. Por un lado, la pareja Stewart-Pattinson es una pareja de moda y envidiada que se ha mantenido de actualidad debido a la serie de películas “Crepúsculo”, nombre que al final parece premonitorio para la relación, y por otro, y quizás más importante, se trata de una relación que para muchos jóvenes demuestra la continuidad del amor romántico de la película en la vida real, o lo que es lo mismo, que la vida real puede ser tan romántica como una película.

Todo este cambio de escenarios (vida real-película de cine, la chica es la que engaña al chico, los vampiros no sólo son los que muerden en el cuello…) muestra una serie de diferencias que se reflejan en la reacciones que se han producido, circunstancia que a su vez nos aporta una nueva referencia sobre cómo se interpretan las conductas de mujeres y hombres, y cómo esa interpretación conlleva un significado vinculado a la identidad de unas y otros, y sirve para reforzar los elementos por los que se identifican y reconocen.

La mayoría de las informaciones que han salido, y prácticamente el contenido de todas ellas, recogían el mensaje de que “él, el guapo actor y atractivo vampiro, ha sido engañado por ella”. De nuevo la información gira alrededor de la trascendencia que tiene para la referencia masculina, y eso conlleva otro mensaje muy propio de las relaciones internas de camaradería entre hombres, todas ellas forjadas sobre la cohesión y la unidad hasta que ocurre algo que afecta a la imagen del grupo, y entonces ese “mal hombre” es apartado y excluido por no haber sabido mantener el estándar. Ya lo expliqué en otro post, pero aquí lo volvemos a ver de forma distinta.

La idea que ha aparecido como titular en algunas informaciones es muy gráfica, “el vampiro cornudo”, y al margen de presentar lo ocurrido alrededor de la figura masculina, y por supuesto de criticar a la chica por mala-mujer que no sólo le hace daño a su pareja, sino que rompe una familia al arrastrar a otro hombre a sus brazos, lo muestran como un mal hombre, como aquel que no ha sido capaz de retener a “su mujer” a su lado al no haberle dado lo que todo hombre tiene que dar, entre otras cosas y de manera principal, sexo para que no tenga que buscarlo fuera. Es la idea que aún recorre muchas mentes y que sirve para justificar la “obligación” de las mujeres a mantener relaciones sexuales con sus parejas cuando ellos digan (según los estudios de la OMS, en más del 20% de los casos de maltrato hay relaciones sexuales no consentidas e impuestas), y la consecuencia de que “una mujer satisfecha es una mujer fiel”.

Ninguna de estas apreciaciones ni valoraciones se hacen cuando sucede lo contrario y es el hombre quien mantiene una relación a espaldas de su pareja, lo hemos visto recientemente también entre famosos, como ha ocurrido con Demi Moore y Ashton Kutcher, o con Eva Longoria y Tony Parker, o Jennifer López y Ben Affleck, o Jennifer Aniston y Brad Pitt, o con Fernando Alonso y Raquel del Rosario… Se entiende que los hombres son así y que las mujeres ni son de ese modo ni pueden serlo

Y claro, cuando la imagen de los hombres está orientada a lo público y se produce un problema que afecta a su hombría, la consecuencia inmediata impacta en lo público. Y de repente, toda la cohesión y apoyo se vuelve en crítica y ridiculización y aparecen los “cuernos” como identificativo del hombre que no ha sido capaz de ser hombre. Es una crítica pública que exige una reparación pública, o de lo contrario tendrán que llevar la “cornamenta” como si fuera un tercer apellido. Es la crueldad de los hombres con los miembros de su grupo hasta hacer de la situación algo insoportable, pero no lo hacen para atacar a ese miembro descarriado, eso queda en un segundo plano, sino para reforzar la imagen del grupo y lanzar un aviso a navegantes para el resto.

Es una cuestión de identidad masculina, lo cual no quiere decir que todos los hombres la asuman, pero sí que cualquiera puede verse representado como hombre al integrarla en su masculinidad, y como tal puede verse reflejada en cualquier circunstancia en la que esta idea se vea cuestionada. Unas serán intrascendentes y anecdóticas, pero otras conllevan graves consecuencias, es lo que ocurre en la violencia de género. La mayoría de los homicidas matan a sus parejas y ex-parejas por sentirse humillados y cuestionados como hombres cuando ellas deciden separarse. Por eso se trata de un “crimen moral”, porque no busca nada material ni es una conducta instrumental, sólo pretende dejar la posición del hombre por encima de la de la mujer, y por ello la conducta más frecuente tras cometer el homicidio es la entrega voluntaria del homicida o el suicidio, porque asumen las consecuencias de su conducta. Los que se entregan (75% de los homicidas) se reivindican como hombres “hechos y derechos” a través de su conducta, y los suicidas (17%) son hombres buscan el mismo objetivo, pero están más integrados en su contexto de relaciones (trabajo, amistad, familia…) y no quieren verse cuestionados por él como asesinos, de manera que evitan esa crítica por medio del suicidio, pero dejando previamente su posición muy clara a través del homicidio de la pareja.

Todas estas conductas forman parte de esa identidad masculina volcada a lo público y sustentada en lo privado, por eso el señalamiento social que supone “ser cornudo”, con independencia de las teorías que existen sobre su origen y la imagen positiva que transmitía, hoy se ha convertido para muchos en la mayor crítica y rechazo que se puede hacer a una persona como hombre.

Recuerdo un estudio que se hizo hace muchos años con homicidas en prisión que habían matado a sus mujeres, uno de ellos le comentó al entrevistador: “no se confunda conmigo, yo no soy ningún delincuente, yo sólo he matado a mi mujer”. Ese tipo de referencias son las que la cultura ha dado para construir la identidad masculina.

 

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9 thoughts on “El “vampiro cornudo”

  1. Buenas tardes,
    Una de las peores experiencias/vivencias para una mujer es exactamente eso: “la “obligación” de las mujeres a mantener relaciones sexuales con sus parejas cuando ellos digan. Es espeluznante que sea un 20% (sinó más) son situaciones insostenibles, deteriorantes y muchas veces se viven en silencio. Animo aquí a las mujeres que se rebelen contra esa situación, que lo cuenten, que lo compartan con otras mujeres y que busquen apoyo. Su autoestima en gran parte depende de ello. Aprovecho la ocasión para mandarles mi cariño y mi comprensión a todas ellas.
    Un saludo

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  2. Yo, sintiéndolo mucho ser quien le de la noticia, creo que está usted mezclando a su antojo y a fin que cuadre con su modo de ver el mundo un montón de medias verdades. Todos los conceptos que ha usado es verdad que están propuestos y ratificados en distintos ordenes de la ciencia: Psicología, sociología, antropología… y que da usted datos correctos de fuentes fiables como la OMS… el problema es que usted los organiza y los relaciona a su antojo para dar verosimilitud a su opinión. Y perdone usted pero en la ciencia hasta las relaciones interconceptos tienen que demostrarse validas por muy validos que sean los conceptos.
    Concretando, usted habla de cosas que existen y es bueno denunciarlo, pero en mi opinión la historia de amor/desamor/infidelidad de estos jóvenes no se parece pajoleramente a lo que usted describe.

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  3. Tiene que ser la leche que te paguen por exponer tus opiniones personales como si fueran verdades universales.
    “como aquel que no ha sido capaz de retener a “su mujer” a su lado al no haberle dado lo que todo hombre tiene que dar, entre otras cosas y de manera principal, sexo para que no tenga que buscarlo fuera. Es la idea que aún recorre muchas mentes y que sirve para justificar la “obligación” de las mujeres a mantener relaciones sexuales con sus parejas cuando ellos digan”
    Es usted capaz de ver la enorme falacia que hay detras de esa frase?? Esos son los argumentos que usted utilizo para crear leyes y justificar gastos y subvenciones?

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  4. Excelente post, Sr. Lorente.
    No nos damos cuenta del valor de las palabras y del significado que pueden tener a la hora de comunicar un hecho determinado. Multitud de conductas delictivas están motivadas por malinterpretaciones o manipulaciones, ya vengan de particulares o de medios de comunicación. Cordial saludo desde Graná.
    http://inma-confidencias.blogspot.com.es/

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  5. Uol Free…
    Claro que no he entendodo nada La frase que indico es una contradiccion. ¿Como puede ser que la oblgacion de los hombres de mantener satisfecha a su mujer la causa de que esta tenga que estar siempre dispuesta al sexo? En todo caso, y siempre siguiendo la premisa del señor lorente, seria el hombre el aue deberia estar siempre disponible. Lo preocupante es que alguien pueda “entender” cosas de un razonamiento asi.
    Doble rasero? Si. A favor de quien?

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  6. Toctoc, el autor critica, entre otras cosas, que existen mujeres que tienen sexo con sus parejad aun sin apetecerles por la idea de que si no están satisfechos, les serán infieles y buscarán esa satisfacción fuera del hogar. Y que el hombre cornudo se siente doblemente dolido porque además del dolor afectivo, se siente humillado con el pensamiento de que todo el mundo creerá que no satisface a su mujer en la cama.

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