“Nos importa un bledo”, “que se jodan”…


NOS IMPORTA UN BLEDO
El “que se jodan” de Andrea Fabra
hace unas semanas, el “nos importa un bledo” de Antonio Basagoiti hace unos días, o las habituales de siempre “que se vayan a sus países”, “que se paguen los medicamentos”, “que se pudran en la cárcel”…  no son frases aisladas que se dicen sin sentido y sin sentirlas. Son frases que reflejan una forma de entender la vida y cómo se estructuran las relaciones dentro de ella, por eso no sólo parten de los labios que las pronuncian, lo hacen también desde una determinada posición y buscan sobrepasar el espacio inicial del aire para llegar al terreno de las consecuencias. No son tan infrecuentes ni las reproducen sólo unos pocos, forman parte del “pack conservador” que da sentido a esa forma de entender la vida a través del mensaje de que hay una serie de elementos que forman un todo indivisible, y así dar cohesión al grupo y quitar espacio a las alternativas. De este modo, todo es como tiene que ser, como Dios manda.

La igualdad siempre ha generado intranquilidad entre las fuerzas conservadoras porque, básicamente, supone acabar con los privilegios que surgen de una estructuración de la sociedad basada en la jerarquización y el status, por eso es ridiculizada desde esas posiciones, y por ello se atacan las estructuras y las iniciativas destinadas a promoverla, como ocurrió, por ejemplo, con Esperanza Aguirre al referirse al Ministerio de Igualdad y compararlo con la creación de un “Ministerio del Amor”. A pesar de ello, como la igualdad es una aspiración de la sociedad, todo se oculta bajo la corrección de las formas y detrás de palabras huecas, por eso, y a pesar de todas las críticas, mantienen las estructuras y los nombres (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), y sólo se percibe su verdadera posición a través de lapsus, micrófonos abiertos o mentes cerradas que no se cortan en manifestarlo directamente.

La igualdad no es el igualitarismo. No se trata de que de repente desaparezcan los elementos que establecen diferencias sociales entre las personas, sino que las diferencias no estén basadas en el status y en las referencias tradicionales de una cultura de poder levantada sobre aquellos elementos que quienes la han construido han considerado de más valor. Siempre habrá ricos y pobres, trabajadores y empresarios, personas de un grupo étnico y de otro, de una creencia y de otra distinta, de un sexo y del sexo contrario, con una orientación sexual y con otra… nada va a desaparecer porque todo ello forma parte de la identidad y de las circunstancias de esas personas. Pero lo que no es justo es que determinados individuos, por el simple hecho de pertenecer a algunos de esos grupos (y no digamos si acumulan características de varios de ellos), o por tener algunos de los elementos que dan valor en un contexto determinado, tengan ciertos privilegios. Y tampoco que a partir de esas referencias la sociedad se haya organizado para que todo les resulte más fácil sin necesidad de recurrir al abuso, o lo que es lo mismo, no es justo que haya otras personas que  sean discriminadas y que lo tengan más difícil a la hora de enfrentarse a las mismas situaciones.

Y por eso se ha jugado tanto con la referencia a la “igualdad ante la ley” o igualdad formal, recogida en el artículo 7 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y se ha olvidado su  artículo 2 que dice que todos, y por supuesto todas, somos iguales por el hecho de ser humanos, no sólo ante la ley.

La igualdad ante la ley permite jugar con la falacia de la justicia sin tener en cuenta que las leyes parten de una intencionalidad, que la aplicación de la ley se hace para defender los valores asentados dentro de la cultura y por personas con ideología, y que ante un conflicto entre particulares la Administración de Justicia funciona bajo criterios de desigualdad y poder. Esta situación afecta a la capacidad para acceder  a la defensa, a los peritos y sus trascendentes informes, y al control del tiempo, es decir, a las actuaciones y recursos que dilatan la decisión judicial sin que el conflicto sea resuelto, algo que no puede ser asumido por quien no cuenta con el poder económico para hacerlo.

La verdadera justicia social pasa por una sociedad más justa, y eso requiere que la igualdad sea uno de los valores que articulen la convivencia. Por supuesto que habrá quien diga lo de “nos importa un bledo”, “que se jodan”… y todas las demás lindeces, pero tendrían más difícil transformar esas expresiones en políticas que atentaran contra la igualdad y la convivencia, como ocurre ahora con las que intentan atacar la libertad o la dignidad… 

Las ideas son libres, pero las políticas no, por eso el debate debe tener como referencia el marco constitucional que nos hemos dado a la sombra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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19 thoughts on ““Nos importa un bledo”, “que se jodan”…

  1. No está tan claro. Por una parte, el que “me importe un bledo que fulano asesino, recalcitrante, orgulloso de haber tenido a un pobre hombre casi dos años en un zulo de dos metros cuadrados, se muera de cancer en la carcel”, es sencillo de comprender en el marco de los cuarenta años que esos hideputas nos han impuesto. Y otra cosa sería un análisis político de lo más conveniente para que eso no vuelva a suceder.
    El resto del texto de Miguel Lorente Acosta, a compartir y profundizar.

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  2. Habla usted de políticas. Políticas que como la antiterrorista, vulneran los derechos humanos de las víctimas.
    La referencia es una organización criminal y parasitaria que continúa viviendo de las víctimas. Sin víctimas no existiría, y por lo tanto, hay que perpetuarse como sea y a costa de lo que sea. Incluso de la prórroga de los subsidios de desempleo del que viven familias inocentes de trabajadores, víctimas incluidas.
    Pero les importa una mierda. Que se mueran. Aquí lo que prima es mejorar la calidad de vida de torturadores y asesinos en serie, puesto que gracias a ellos hemos conseguido parte de lo que tenemos.
    La respuesta es NI OS ESCUCHAMOS. Porque la cuestión no es el tratamiento de un enfermo. Ni el hecho de que no se le quiera dispensar por considerar que los asesinos en serie y quien ha ostentado el record de la tortura en democracia deban morir sin derecho a la medicación. ¡Qué va! Se pretende mejorar la calidad de vida del sujeto mencionado cuyo pasado no es el del chorizo de barrio, ni el del niño huérfano que mendicaba en las calles hasta que fue captado por una organización criminal, ni tampoco el del infante angoleño que fue raptado para ponerle una metralleta en las manos.
    Y lo peor es que se publicita. Como si este país en el que todo se maquilla hasta extremos pudiera permitirse este debate cuando nos encontramos a punto de ser rescatados.
    Es tan barroco, oiga, que no se si reirme o llorar. Francamente insultante.
    Por cierto: los recursos que se están utilizando son públicos. Yo no deseo que ni siquiera un céntimo sea utilizado en beneficio de la tenia solidaria que representa el mencionado. Lo estrictamente humanitario. Tratamiento simple de por vida y, por humanidad, en prisión.

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  3. Sr. Lorente, dado el comienzo del post solicito la siguiente petición. Un ejercicio de empatía. El tema es, como usted, apunta: Humanidad.
    Haga por favor el ejercicio de ponerse en la piel de Jose Antonio Ortega Lara por citar una de sus víctimas. Ejercicio consciente, puesto que podría haber sido usted mismo.
    Piénselo y siéntalo. ¿No puede? Entonces su opinión no merece ser considerada, por partidaria o irresponsable.
    Yo lo he hecho. También me he puesto en la piel del sujeto sobre el que versa su post. Y teniendo en cuenta esta segunda opción, el hecho es que de haber conseguido torturar con tanta violencia a un hombre inocente, ya me hubiera suicidado. Y si por cobardía, por miedo al dolor o a la muerte no hubiera dado el paso, no me atrevería a solicitar de otros ciudadanos inocentes víctimas incluídas, los cuales soportan listas de espera y deben vigilar si su tarjeta sanitaria continúa en vigor al carecer de empleo, mejoras en mi tratamiento y calidad de vida. Ya no por responsabilidad o vergüenza, sino por pura y simple humanidad.
    Dado que esto no parece enseñarse en las escuelas, yo se lo apunto.

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  4. Que asco de artículo. Miguel Llorente Acosta quiero decirte que da asco lo que escribe. Lo digo como un ciudadano normal que está hasta las narices del “pobrecitos”. Estoy con el comentario que recuerda a Ortega Lara. Cuantos miramientos. ¡Dónde están las victimas!. Su opinión me produce la más profunda de las repugnacias. Le recuerdo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos habla de todas las personas. Por supuesto faltaría más las primeras las victimas. Que feliz soy sabiendo que no me pueden confundir con gente como usted. Sólo cuando el asesino haya pagado el precio total merecerá el final de su pena. O es que acaso cuando Ortega Lara estubo enfermo en el zulo lo sacarón a darle un paseito o al Hospital. No lo aguanto más.
    CON ACRITUD. AGUR

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  5. Provoca nauseas comprobar cómo, el sufrimiento de las víctimas siempre es relativizado mientras que, las acciones de los verdugos, justificadas.

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  6. Creo que los comentarios despectivos se producen no tanto porque esa sea la posición basal de quién emite estas palabras, sino porque nuestros políticos son unos mal educados. las diferencias entre ricos y pobres siempre han existido y para que haya ricos tiene que haber pobres. En ese sentido la derecha es clara y explícita: el orden social debe permanecer. Lo de la izquierda tiene peor lectura: actúan como la derecha pero si cabe son aún más idiotas. la izquierda sigue el rollo demagógico de la igualdad, pero en cuanto puede actúa como la derecha y en realidad desea los mismos privilegios que solo han tenido cuatro a lo largo de historia. Yo no me creo los discursos igualitarios vengan de donde vengan. Me parece demagogia barata. siendo mujer tengo claro que no hay nadie peleando de verdad por la igualdad, y me remito a la realidad: la disparidad salarial entre sexos apunta a que nadie se ha puesto en serio a corregir la primera de las desigualdades: la económica.

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  7. Sería bueno que los opinantes sobre cualquier artículo lo hicieran desde la racionalidad y no a través del insulto. Los improperios son sin duda la demostración más evidente de que ni entienden ni pueden rebatir al autor del artículo. La ira y el tufillo de la venganza entorpecen las ideas. Por otra parte Miguel tu artículo no ha sido contestado, quizá porque no lo entienden, aquellos/as que lanzan coces a diestro y siniestro. No sé porque, la defensa de igualdad y los derechos humanos pone tan nerviosa a tanta gente. Para mi tu articulo es una demostración más de pensar con limpieza, de entrar en el fondo del asunto y analizar los orígenes y las consecuencias…, pero que bobada, lo que escribes no se acepta porque se trata ni más ni menos que de una transformación social que está pendiente desde la Revolución Francesa. Gracias por escribirlo, siempre hay que dar la cara, mover las ideas es la forma más pacifica de entendimiento entre los seres humanos. Por otra parte, bíblicamente cabría decir que lo único factible es perdonarles porque no saben lo que dicen, ni lo que hacen. Siempre contestaran desde la ira los que no quieren entender, porque disfrutan de los privilegios y hay que estar dispuestos/as a sobrellevarlos. Ana Mª Pérez del Campo Noriega

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  8. A Ana Mª Pérez del Campo Noriega:
    No se si este señor contesta a los comentarios o no. Yo no he pretendido en ninguna ocasión que contestase a los míos. Si comento en este post es porque siento la obligación y porque se puede.
    Habla usted de que torturadores y asesinos no saben lo que hacen, lo cual me parece una actitud paternalista. Yo creo que los adultos saben lo que hacen. Excepto en el caso en el que sufran una patología que les imposibilite ser dueños de sus actos en ocasiones. No es el caso.
    En cuanto a la venganza como idea, le comentaré lo siguiente:
    Un conocido me comentó recientemente que pensaba aniquilar a algunos políticos. Que deseaba coger a uno de ellos y dejarlo en el hueco del ascensor amordazado durante unos meses, cambiándole de vez en cuando la sonda, para pasado este tiempo soltarlo si sobrevivía.
    Yo le dije que no había ni que pensar esas monstruosidades. Y él respondió que lo hacía por el pueblo. Como venganza. Y que dado el tratamiento de privilegio que se dispensa a torturadores y criminales en serie, seguro que contaría con apoyo a posteriori, en los juzgados.
    Le respondí que tal y como está la representación del pueblo en este Estado y por lo tanto, en las Instituciones; y puesto que él mismo se quejaba de dicha falta de representación, lo que finalmente iba a conseguir es que ningún ciudadano decente se atreviera a representar al pueblo de esta nación.
    Creo que la venganza es un concepto romántico y que, por lo tanto, está reservado a ciertos privilegiados. No es algo que pueda ser contemplado por el pueblo, sin que se torne en su contra.
    También pienso que uno debe de recoger lo que siembra, cuida y protege. Y no dejarse robar. Así pues, los ciudadanos que hemos respetado los derechos humanos y el Estado de Derecho, no debemos permitir que se nos insulte privilegiando a quienes han tratado de aniquilarlo.

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  9. Sra. Belen Martínez Oliate, agradezco sus comentarios y su interés en enriquecer el debate y la reflexión con sus palabras, pero le ruego que lea con detenimiento el contenido del post para que, precisamente, ese debate pueda aportar otros puntos de vista que con toda seguridad no he recogido en mi texto.
    Ni mi post versa sobre esa persona a la que usted se refiere (Uruibetxeberria Bolinaga), tampoco sobre el terrorismo, ni sobre las víctimas de ninguna violencia. Por otra parte, a lo largo de mi trayectoria profesional como Médico Forense he demostrado con mi trabajo y compromiso estar al lado de las víctimas, también de las del terrorismo, por coherencia y por afecto, pues también sufrí la pérdida de un amigo en un atentado de ETA. Y defiendo que los violentos en el terrorismo, en la violencia de género o en cualquiera otra de las diferentes expresiones criminales que tiene la violencia, no puedan tener justificación alguna ni amparo fuera de la ley. Por eso sigo trabajando y apoyando los valores que faciliten la convivencia y eviten la violencia en la sociedad, y por ello creo que la Igualdad a la que parece no prestar interés, puesto que el post va sobre ella y no hace mención alguna, ocupe un espacio similar al resto de los Derechos Humanos.
    Usted misma podrá comprobar a través de otros comentarios lo que estoy apuntándole. Ana María Pérez del Campo introduce una reflexión sosegada y constructiva sobre la deuda que existe con la igualdad, sin que mercados ni gobiernos se agiten por ella, palabras que le agradezco. Pero también podrá ver en otros comentarios que lo fácil es el insulto y la descalificación generalizada sin más argumentos que el “porque lo digo yo”…
    El post comienza con las declaraciones de Antonio Basagoiti “Nos importa un bledo…”, pero ni siquiera se limitan a ellas, como antes sí hice en otro post (21-7-12) con las que le continúan y también le dan título, las pronunciadas por Andrea Fabra “que se jodan”. Tampoco he continuado con la otra parte de sus declaraciones “…la situación de los presos de ETA”, porque no era el análisis que hago en el texto. En ningún momento analizo el contexto ni el contenido de esas declaraciones, y ya ve usted cómo ni siquiera dentro del PP están de acuerdo con lo dicho ni con lo hecho.
    Lo que sí hago es cuestionar que se hable con expresiones y se actúe con conductas y actitudes que reflejan creerse en una posición de superioridad o de más valor a las del resto de la sociedad. Y, concretamente, las de Antonio Basagoiti con su “nos importa un bledo…” no las pongo en contraste con las de los terroristas de ETA, podrá comprobarlo al leer el post, sino con otras posiciones que existen en la sociedad y que vienen respaldadas por las instituciones democráticas que han tomado una decisión diferente a la que, legítimamente, Basagoiti defiende.
    No entiendo de donde saca usted que de lo escrito hay un desprecio a las víctimas o un respaldo a la posición de los terroristas asesinos. Si lee con detenimiento más allá del primer párrafo, verá que en el post hay una crítica explícita a la justicia, y que muchas de las referencias que usted hace sobre los recortes que afectan a servicios básicos también son criticadas en mis post, aunque con otros argumentos.
    Lo que debemos hacer en democracia no es estar comparando continuamente a las personas, sino trabajar por lo que consideremos necesario para la convivencia. Y si usted cree que para ello es necesario que determinadas personas no salgan de prisión, debe trabajar para eso. Cuestionar todo lo que no se acerque a su posición es un buen ejercicio, pero me temo que para lo que usted plantea no será suficiente.
    Muchas gracias de nuevo.

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  10. A Miguel Lorente:
    No era mi intención que interviniera en el debate, de verdad. La pregunta que formulé fue retórica y tiene usted razón en cuanto a que el tema del post no versaba sobre el sujeto mencionado. El tema es político o la política y aproveché la temática y las referencias utilizadas por políticos, mencionadas en este post, para denunciar un debate mediático.
    Mi segundo apellido es Oliete, como el pueblo aragonés.
    Mi posicionamiento creo que ha quedado claro. No pretendo con ello incidir en el poder. Sería gracioso y disparatado solamente pensarlo. Simplemente, lucho contra la indiferencia. Pero sobre todo, escribo en su blog porque doy fe de que el sistema judicial no responde a su naturaleza al actuar partidariamente en cuestiones que no solamente me afectan a mi, sino a muchos.
    Por último, reitero que la salud de muchas personas puede mejorar o al menos, no empeorar, al comprobar que un sujeto que ostenta el record de tortura en los últimos años, y que además no es homicida sino asesino, va a permanecer en prisión.

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  11. Tendrán que pasar muchos años para que los herederos del franquismo cambien el chip. Tienen el gen del dictadorzuelo impreso y, de vez en cuando, lo sacan a pasear. El señor Basagoiti ha sido moderadamente tolerante, pero estamos en campaña y ha sacado las garras.
    saludos

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  12. Pues mire oiga.. yo soy de izquierdas y en este caso, estoy a favor de lo que ha dicho Basagoiti.. no me importa ni un bledo lo que sea del asesino, secuestrador.. este de ETA.. pero es que ni un bledo. No me importa que me llamen lo que sea.. NO SE ATREVAN A COMPARAR el contexto y a quién iba dirigida la frase de Andrea Fabra con esta de Antonio Basagoiti.. porque eso sí es una afrenta y un insulto. No ha pedido disculpas, no se arrepiente..¿porqué me va a importar a mi que se muera un tipo que tuvo retenido a un funcionario de prisiones.. supongo que porque en algún momento le dijo que era votante del PP o qué se yo.. y al que dejaba morir de hambre y si no llega a ser por la Guardia Civil, se habría muerto?.. ¿Estas personas que han sufrido estos horribles secuestros y a los que han asesinado, no merecen un poco de solidaridad?. Sinceramente creo que, en este caso, se trata solamente de sentido común. No me voy a preocupar por alguien como este asesino ni por su situación, ni si se muere o no.
    Ahora bien.. SI ME PREOCUPAN LOS INMIGRANTES, LOS PARADOS, LAS MUJERES Y NIÑOS MALTRATADOS.. Y TODO AQUÉL QUE SUFRE INJUSTAMENTE Y TAMBIÉN ME PREOCUPAN LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO Y DE LA BARBARIE DE ETA. ¿Alguien se acuerda de los que sufrieron a manos del tipejo este?. Creo que se está produciendo un agravio comparativo.

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