Monstruo


MONSTRUO-1Un monstruo es un ser cruel y perverso
que actúa contra el orden de la naturaleza. José Bretón es un monstruo, si nos atenemos a los indicios que se han conocido sobre la desaparición y muerte de sus hijos. Pero es mucho más que un monstruo, y también mucho menos. 

Es mucho más porque habitualmente la monstruosidad se identifica con lo anormal, con la coincidencia de una serie de características que forman el conjunto de ese ser monstruoso y, por tanto, como alguien limitado a una serie de circunstancias alrededor de una conducta. La monstruosidad de José Bretón no ha estado sólo en los asesinatos que presuntamente ha llevado a cabo, sino en utilizar los elementos que la cultura levanta y luego muchos repiten para llegar hasta esa última acción que hace olvidar todo lo que la ha antecedido. De esta forma, con la normalidad como argumento, ha ido más lejos y ha montado toda una estrategia que le permite superar el hecho concreto, y darle un significado a partir de las ideas y decisiones. Así, lo que podría haber sido una conducta criminal aislada se convierte en una escenificación de sus ideas. 

Y también es mucho menos que un monstruo, porque lo que lo define y caracteriza no es la crueldad de un momento o la perversidad de una acción, sino la maldad entre buscada en esa normalidad. 

Considerarlo un monstruo, sin más, es una forma de tranquilizarse, pues exige dos condiciones. Por un lado, la reunión de requisitos particulares y, de alguna manera, excepcionales que, por tanto, están ausentes en la mayoría de los hombres. Y por otro lado, saber que reúne esos requisitos, es decir, conocer que es él el autor de la crueldad y, en consecuencia, tenerlo detenido y retenido para que no vuelva a actuar. Como observamos, es un monstruo porque su crueldad obedece a unas características elementales, y porque está en una jaula para que todos podamos ver lo malo que es. Y todo ello genera tranquilidad en la doble circunstancia: por estar enjaulado y porque no hay otros hombres como él. Esta tranquilidad es la que desvía la mirada de los factores comunes a otros casos, la que olvida que se ha producido en un contexto de violencia de género, y la que impide identificar factores de riesgo que puedan ser utilizados para prevenir futuros casos.


MONSTRUO-2Y me sorprende esta actitud porque es muy habitual ante hombres violentos que actúan contra sus parejas y contra sus hijos de forma especialmente grave. Estos hombres rápidamente son calificados como monstruos, calificativo excluyente para quien no comparta los requisitos exigidos, y genérico, en cuanto que se puede aplicar a estos agresores o a cualquier otro criminal (terrorista, pedófilo, narcotraficante…). Ocurrió, por ejemplo, con Josef Fritzl, el llamado “monstruo de Austria”, que secuestró y violó a su hija durante 24 años, llegando a tener siete hijos-nietos, o con el colombiano Luís Alberto Garavito, el “monstruo de Génova”, que mató a 147 niños. Y ha vuelto a ocurrir con José Bretón. 

MONSTRUO-3-VNSin embargo, de ahí mi sorpresa, cuando es una mujer la que actúa de forma similar y mata a su pareja o a sus hijos, aunque no sea de forma especialmente violenta, no se la llama con un adjetivo ni un sustantivo que reúna esa doble condición de excepcionalidad y de ser una denominación genérica e inespecífica, sino que habitualmente se hace con palabras que definen conductas vinculadas sólo a las mujeres o que implican una sanción formal. Así, es habitual llamar “viuda negra” a la mujer que mata a su pareja, como ocurrió en el caso de la española Estíbaliz Carranza, también conocida como la “heladera asesina” o la “baronesa de hielo”, que mató a dos maridos en Austria. Y a la mujer que mata a sus hijos se la denomina "parricida", añadiendo a continuación el nombre del lugar donde comete el crimen, como la “parricida de Santomera” (2009) o “la parricida de Lloret de Mar” (2010). Y aunque esta denominación haga referencia a una situación genérica, indica una calificación formal y jurídica, que muestra el rechazo y la sanción sin apelativos ni espacio para atenuantes. 
MONSTRUO-4-PARRI

La sorpresa aumenta al comprobar que conductas más infrecuentes, como son las que hacen referencia a la violencia que ejercen las mujeres, tienen un nombre propio y específico basado en su condición de mujeres (viudas negras), o formal (parricidas), mientras que las conductas de los hombres, más frecuentes y habituales, o no alcanzan calificación alguna o se muestran acompañadas de excepcionalidad y de forma genérica…  

Justo igual que el monstruo del lago Ness, excepcional y un monstruo como todos los monstruos. 

Algo deberíamos aprender de todo esto.

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9 thoughts on “Monstruo

  1. este mostruo hizo lo que considerava dentro de un mismo tandin que mo los objetos su mujer o pertenecias y los hijos, para el en solo formaban parte de las pertenencias de su expareja,por los objetos no se manifiesta pena ,ni los trastos los niños ,solo pasaron a ser eso para el. espero y deseo que almenos los niños ya estubiesen muertos cuando los quemo

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  2. Tu paranoia anti masculina llega a límites realmente insospechados. No es peor llamar a alguien Monstruo que parricida??? Si nos ponemos finos, ¿¿no se justifican muchas veces los delitos de las mujeres atribuyendolos a causas externas a ellas??
    Estás fatal del todo Miguel Lorente. Tu paranoia es extrema macho, haztelo mirar.

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  3. Y me pregunto, una persona con los titulos y conocimientos que dice tener el autor de este blog, no deberia respetar la presuncion de inocencia hasta que haya una sentencia de un juez, por muy claro que pueda parecer el caso (que lo parece)??Supongo que una vez que te la pasas por el forro elaborando leyes como la LIVG, uno ya no puede parar…

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  4. Si estoy de acuerdo en que cuando nos referimos a un hecho monstruoso, además de su significado denotativo (normemente vituperable o execrable) o apelando a quien comete la acción (persona muy cruel y perversa) sin duda tratamos de apelar o aludir a hechos o seres fantásticos, especiales o anormales, quizás para tranquilizarnos y el fin de seguir viviendo el día a día en cierta con relativa tranquilidad.
    Y entiendo perfectamente que se haya analizado en este post el apelativo utilizado para calificar a las mujeres que han cometido crímenes contra hijos o parientes. Porque no dan pie a buscar amparo en lo extraordinario ni en lo anormal, sino en la realidad, sea jurídica o natural, y en la pura maldad.
    Si, tendemos a pensar que los tipos que cometen crímenes, han sufrido algún tipo de transtorno o de metamorfosis; pero no hay que olvidar que este mundo está dirigido por hombres y no por mujeres. Los rostros de los más poderosos, de los más ricos, de los generales y pilotos, de los científicos y estadistas, de los nobeles, son mayoritariamente masculinos. Y tratamos, como mecanismo de defensa contra el miedo, de aislar conductas criminales como aquel que quita del cesto el melocotón ( ya iba a por la manzana) podrida, por miedo al contagio.
    Respecto al tipo con el que se comienza el post, diría que quizás resulto un poco rácana al no atribuirle la denominación de persona. Yo pienso que es un torturador, y que ha utilizado lo que más daño puede hacer a otra persona (la falta de información sobre el paradero de sus hijos) para provocar sufrimiento. Pero no se da cuenta de los gastos que está ocasionando a todos los españoles. Policiales, judiciales, forenses, psiquiátricos, de laboratorios, además de mediáticos. Y entiendo que esto se le debe de hacer pagar. Existe ya una sentencia, y de no ser culpable de asesinato, dispone de un abogado que puede presentar nuevas pruebas o bien denunciar lo que considere conveniente a fin de que se incoe. Todos tenemos derecho a que los jueces no tomen partido en ningún caso a la hora de incoar nuestras denuncias si existe riesgo de falsedad, fraude, u otros en cuanto a hechos que no se hayan investigado o comprobado.
    Ahora bien: quien miente y en consecuencia ocasiona gastos, en este caso millonarios, debe de tener en cuenta que muchos ciudadanos no queremos que se sufraguen con dinero público. Como tampoco queremos que se compita con dinero público y mediáticamente, por el negocio del juego (me refiero a “Las Vegas”) teniendo en cuenta el daño que ocasiona la ludopatía, de la que viven

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  5. Hasta en los asesinatos se comenten errores lingüisticos graves. El uso del lenguaje sexista es un mal endémico de nuestra sociedad que dificilmente vamos a erradicar y si tenemos en cuenta que el Ministro de cultura quiere que se separen a los niños y niñas en el colegio, vamos a fomentar aún más éste error.
    Saludos

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  6. Vaya sorpresa. Hace tiempo que no entraba en este blog y cuando vuelvo me encuentro que este hombre sigue atornillado a su complejo de culpabilidad. Le animo a que se cambie de sexo.
    En lo referente al artículo, poco que decir: que mire usted si anda desencaminado con eso de que las conductas de los hombre se tratan de manera genérica, que usted y los suyos (sobre todo las suyas) se han encargado de inventarse el concepto de “violencia de genero” para nombrar la violencia de un hombre hacia una mujer.
    Vaya, que pone el grito en el cielo por algo que usted se ha encargado de implantar contra su propio sexo.
    Doy gracias a mi suerte por no tener un padre con su ideología, pero lo lamento por sus hijos.

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  7. Lo flipo, verdaderamente. Ahora resulta que una descripción aséptica como “parricida” es peor trato que una etiqueta como “monstruo”. Pero ya se sabe: si lo hace un hombre es horrible e injustificable, si lo hace una mujer “alguna causa tendría, la pobre”. Le recomiendo al neomachista autor de este blog que empiece a tratar a las mujeres como personas con igualdad de derechos y de deberes, y no como pobrecitos seres desvalidos e indefensos que necesitan de especial protección. Una sugerencia, solo.

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  8. Migel:
    En tu empeño de ser el mas guai de los mas guais entre los mas guais se te va la pinza.
    Léete estos últimos dias, hace aproximadamente una semana, la entrevista en EL Pais a la “dulce neus”, muy cerca de un articulo sobre el presunto asesino José Bretón (por cierto, que ataque despidado llamarla “dulce” y no MOUNSTRUO), en la que entre otras cosas se defien como “muy coqueta” y otra lindezas propias de una entrevista de prensa rosa.
    Yo jamas he visto la entrevista a un asesino, parricida o maltratador hombre en estos terminos. Jamas de los jamases. Y espero no verla jamás.

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