Despedidas

DESPEDIDAS-ANDEN
Hay despedidas que se producen porque acaba algo, y otras que nacen porque comienza una situación diferente. En ocasiones
coinciden los hechos y se sucede el final de una etapa, de un momento, de una
relación o un vínculo, con el inicio de otro, y sólo los sentimientos logran
ordenar lo vivido
y situarlo en el lugar que el significado ha reservado para
él. Pero entonces, a veces, ya es tarde.

Creo que el tiempo es un trampa y que al ponerle nombres (año,
día, mes…) nos engañamos a nosotros mismos, pero las emociones que nos hace
sentir son ciertas,
aunque no sepamos muy bien de dónde vienen ni a dónde nos
van a llevar.

Por eso quiero compartir un poema que nació de un
intercambio de SMS entre Luís García Montero y yo, hace ya un par de años, y
que sólo he compartido con quienes estábamos en el Ministerio de Igualdad el
día que fue suprimido para unirlo al de Sanidad y Política Social.

Hoy es un día para recuperar y compartir esos sentimientos (…o
quizás han sido ellos los que me han rescatado hoy a mí). 

 

DESPEDIDAS

La vida es acostumbrarse a las despedidas

y esforzarse en tener ojos y oídos

para la sorpresa,

me lo dijiste desde otro mundo

cuando yo te hablaba de otra vida,

de la vida que queda atrás,

la que deja huella en tus pasos

y a la que ya sólo se vuelve

para despedirse.

Cada llegada es un adiós

y el reencuentro

una nueva despedida,

el desgarro 
que rompe la mirada

para abrazar el ayer, y escuchar

el aire de las palabras presas

en emociones petrificadas.

 

Nos acostumbramos a la sorpresa

de nuevos días que son un día menos,

y a los años que pasan para quedarse,

a los recuerdos como parte del deseo

y a la imagen de los sueños

color sepia.

 

La vida también es acostumbrarse a morir

en cada despedida

y buscar un nuevo adiós para

vivir en él,

 

y con él

morir un poco más,

                          un
poco menos.

 

 

¡Mucha felicidad crítica para este 2013!

 

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El acierto del error

ACIERTO-ERROR
No debemos confundirnos, la mayoría de las decisiones que se están tomando para salir de la crisis son erróneas, pero lo que no es un error es tomar todas esas decisiones equivocadas. 

No hay que confiar en exceso en la aparente inteligencia humana ni desconfiar en demasía de la estulticia disimulada, el camino más corto entre dos puntos siempre es una línea recta, pero el más rápido entre dos momentos depende más de los obstáculos y resistencias que se sorteen que de la forma del trayecto.

Pensar que quienes están tomando estas decisiones son unos incapaces o unos ignorantes es un error. Y el problema está en que esa esla  idea que se detecta en la oposición, que de alguna manera se frota las manos pensando que su acierto está en el error de las decisiones del Gobierno. Y del mismo modo que el Gobierno acierta en su “estrategia de los errores”, la oposición se equivoca de estrategia al creer que su éxito está en acertar que las medidas del Gobierno no son correctas y en esperar.

Recuerdo cómo tras la victoria del PSOE en las elecciones generales de 2008 y la confirmación de Mariano Rajoy como líder de la oposición y del PP, muchos se las prometían muy felices y decían que Mariano Rajoy era la garantía para ganar las siguientes elecciones… Y ahí está, Rajoy de Presidente del Gobierno con mayoría “absolutista” y el PSOE en la oposición tras una serie de derrotas consecutivas a cual peor, y sin una línea clara (ni recta ni curva) para salir de la situación.

La estrategia del Gobierno y del PP no es bajar el paro, ni mejorar la sanidad, ni dar más servicios a la dependencia, ni hacer de la educación una base para el conocimiento y la convivencia… al menos no lo es en primera intención. El objetivo único del Gobierno es volver a ganar las próximas elecciones con mayoría absoluta para poder culminar su modelo de Estado y de sociedad, algo que no puede lograr en estos cuatro primeros años por más que corra. Lo demás ayudaría, pero no lo garantizaría.

El Gobierno y sus analistas no son tan torpes como para desconocer que la reforma laboral no va a mejorar la situación del paro, tampoco para no saber que la subida de impuestos y la congelación de las pensiones ahogarán más la economía y a las personas, ni para ignorar que la privatización de la sanidad conducirá a una peor salud en la población, o que la ausencia de políticas de igualdad trae más discriminación e injusticia, y mucho menos para no ser consciente de que una educación de élite llevará al analfabetismo social… El Gobierno conoce todo esto y actúa en otra dirección porque su objetivo no es la recuperación, “recuperar” es volver a un estado anterior que él desprecia y no desea. Lo que busca es instaurar un modelo de economía y poder, y por tanto de sociedad, controlado por unos pocos.

El Gobierno no se equivoca en ese objetivo, lo mismo que no se equivocó cuando dijo que iba a hacer unas cosas y luego hace otras. De hecho forma parte de su estrategia basada en tres grandes elementos:

1. Hacer responsable de todo lo “malo” que él aplica al Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero, idea que ha calado en una gran parte de la sociedad con el apoyo de algunos medios de comunicación, y que lleva a que cuanto más dura sea la medida, más se culpabilice a “los socialistas”. Hoy por hoy, quien paga los platos rotos de la crisis sigue siendo el PSOE, no el PP que es quien practica el tiro al plato.

2. Tomar las medidas más difíciles en este momento inicial de la legislatura para al final relajar la situación, mejorar las prestaciones y salarios, y presentarse como el redentor con algo más que promesas, y de este modo ganar las elecciones sobre los logros. Es justo lo mismo que hizo Aznar en su primera legislatura cuando “por culpa de los socialistas” congeló el sueldo de los funcionarios y adoptó otras medidas económicas durante los dos primeros años, para luego corregirlas ante la proximidad de las elecciones… ¿O ya no se acuerdan?

3. Introducir una justificación moral para adoptar estas medidas: La culpa de todo está en un sistema de valores y en unas ideas que llevaron a la gente a “vivir por encima de sus posibilidades” y a creer que “todo el mundo servía para todo”… ideas y valores, por supuesto, introducidas por la izquierda. De este modo han recuperado la idea bíblica de que “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, y mientras que los “picapiedras” contemplan el panorama desde sus mansiones de granito, el resto de la sociedad arroja sus chinas a los zapatos que han de calzarse, al tiempo que entona el “mea culpa”.

La crisis se ha convertido en un argumento para decidir y en un atajo para avanzar hacia el lugar común de una economía mundial basada en la mano libre del patrón y las manos encadenadas de los trabajadores y las trabajadoras. Es lo que vemos ya, situaciones laborales que antes eran motivo de Juzgado de Guardia hoy se ven como una “bendición” y una "suerte".

No es un error que las decisiones que se están tomando sean erróneas. Si no somos conscientes de una estrategia basada en el engaño y en la falacia que parte de un programa electoral que dice lo contrario a la política que se aplica, y que se continúa con una política que se dirige a lo contrario de lo que plantea, el futuro volverá a presentarse como una sorpresa ajena, no como la continuidad de un presente que está en nuestras manos.

El prójimo


PROJIMO-HOMEREste Gobierno “se va a condenar”.
 No es fácil entender cómo desde un Gobierno tan cercano a la Iglesia Católica pueden estar adoptando decisiones que afectan a los más necesitados y vulnerables de nuestra sociedad, entre ellas las personas mayores, las dependientes, las enfermas, especialmente las que padecen un proceso crónico, las que se encuentran desempleadas… y muchas más personas que necesitan ayuda en diferente medida.

Los que ya tenemos una edad fuimos educados bajo las referencias de la religión cristiana, y recuerdo como nos transmitían una serie de ideas y valores que por más que uno mire no encuentra en las decisiones del Gobierno. Y aunque los problemas no se resuelven con buenas intenciones y hace falta adoptar medidas concretas y de carácter técnico, lo que uno cree es que para tomar esas decisiones también es necesario una aproximación humana que sitúe a las personas en el primer plano, no al contrario.

La religión no es cosa de otro mundo, es cierto que sus objetivos se sitúan fuera de lo terrenal, allá en lo celestial, y que el criterio se presenta más como divino que como humano, pero la religión lo que hace fundamentalmente es ordenar la vida presente sobre una hipótesis de futuro sustentada en la fe, a través de unas normas de conducta y unos valores.

A lo largo de la historia las diferentes culturas, sociedades y gobiernos han estado condicionados por la religión, cada una por la suya, pero bien por influencia directa, o bien por el contraste con esa distancia laica establecida respecto a una sociedad que no lo es, la política se ve afectada, más o menos, por esa presencia invisible de la religión.

Política y religión cuentan con una serie de elementos comunes que facilitan su entendimiento. Las dos parten de un juego de promesas que siempre se resolverán en un capítulo posterior, las dos juegan con los sentimientos, unos basados en la implicación y el compromiso, otros en el miedo al otro, a lo diferente. Y las dos, cuando lo necesitan, echan mano de esos sentimientos para explicar las situaciones más duras en nombre una referencia superior: el partido, las ideas, los valores, el proyecto, el líder, las creencias, Dios, los santos… De este modo se conforma una vinculación entre religión y poder, que se muestra fundamentalmente en los gobiernos conservadores al hacer de la religión no sólo su confesión espiritual, sino el reconocimiento confeso de su estrategia política.

El problema es que estas decisiones y posiciones pueden chocar frontalmente con los valores y referencias que deben articular la convivencia en una democracia.

Para la religión las otras personas son el prójimo y el conjunto de ciudadanos los fieles, concepto que guarda cierta perversidad. La idea del prójimo esconde una pequeña trampa, por una parte se identifica como tal al igual, es decir a la persona que se encuentra en circunstancias similares, lo cual permite discriminar y crear diferencias entre los “no iguales” por las razones que se estimen oportunas. Y por otra parte, hace que las relaciones entre los prójimos y los diferentes se establezcan sobre la base de la compasión y la empatía, no de los derechos.

Lo paradójico es que a pesar de que la religión católica habla de no mentir, no robar, de tratar al otro como a uno mismo, de ayudar a los demás, especialmente a los más necesitados… valores que trasladados al día a día significan más medidas, ayudas de diferente tipo, más igualdad en todos los terrenos, y más recursos para quienes lo están pasando peor, luego quienes están en el Gobierno y ejercen una política de procesión y misa de 12, con frecuencia aplican medidas totalmente contrarias a los valores que propugnan. Y los medios de comunicación que más defienden a la religión católica, a sus valores y creencias, en lugar de cuestionar esas decisiones, son los que más atacan y manipulan la información para, sobre la mentira, hacer de sus ideas verdad. 

La cosa no sólo queda en la política, y estos comportamientos son los mismos que vemos fuera en muchas personas que ejercen de beatas y místicas en apariencia, pero que luego esconden comportamientos inhumanos y abusivos en sus relaciones personales y profesionales… Para unos y para otros parece que todo queda resuelto con la escenificación de la bondad, el arrepentimiento ritual periódico y el propósito de enmienda.

Su tranquilidad parte de un razonamiento sencillo. El prójimo es el igual, lo cual significa que si todos fueran como ellos no habría problemas. O lo que es lo mismo, que quienes no piensan y creen como ellos son merecedores de las desgracias que les afectan, ya lo expresó muy gráficamente Andrea Fabra con su “¡que se jodan!”. Por eso no se sienten culpables ni tienen remordimientos de conciencia.

Además, si surge alguna duda se recurre al argumento utilitarista y se piensa que nada de esto es por fastidiar ni por conseguir más poder, sólo es la penitencia y el sacrificio que han de hacer para que los otros purifiquen sus almas, y ellos sus cuentas.

Por cierto, ¿son estas ideas las que van a enseñar en la asignatura de Religión?

La cultura de las armas y la repetición de los “sucesos aislados”

SUCESOS AISLADOS
Lo ocurrido el pasado viernes en Newtown, Connecticut, en cierto modo indica que Estados Unidos ha aprendido a convivir con este tipo de homicidios en masa, al igual que otros países aprenden a vivir con sus delitos de narcotráfico, violencia de género, xenofobia, racismo… cuando no se quieren reconocer como tales. Es cierto que no se niegan, sería absurdo hacerlo ante la objetividad de los resultados, pero los sitúan en determinados contextos y bajo ciertas circunstancias que les permiten desviar la mirada y con ella apartar el conocimiento, situación que demuestra dos cosas: la mala conciencia ante la pasividad y la poca conciencia ante la realidad. 

Y es esta inconsciencia la principal causa para que vuelva a repetirse un suceso similar. 

El Washington Post recoge en su edición digital del 14-12-12 varios artículos muy interesantes sobre esta realidad. La información muestra cómo la mayoría de la población norteamericana, incluso después del tiroteo de 2007 en la Universidad de Virginia Tech, en el que un estudiante de 23 años asesinó a otros 32 estudiantes, considera que se trata de “sucesos aislados”. Concretamente el porcentaje de población que piensa de ese modo ha pasado del 45% en 2007, año del tiroteo de Virginia Tech, al 65% en 2012 tras los homicidios llevados a cabo en el estreno de la película de Batman en Colorado. Todo ello a pesar de que sólo en lo que va de 2012 se han producido 13 tiroteos en masa, que han ocasionado 81 muertes.

Parece que da igual, se ven como sucesos aislados que dan lugar al efecto contrario, y en lugar de cuestionar el uso de las armas, consiguen que se apoye más el acceso a ellas para defenderse del posible “accidente” de un tiroteo masivo que puede afectarles. 

Otro de los artículos del Washington Post recoge los 15 sucesos más graves de este tipo ocurridos a lo largo y ancho del planeta desde 1966, tiroteos que han producido 316 víctimas mortales, con una media de 21 por episodio. Y no es casualidad que once de estos sucesos se hayan producido en EE.UU. con 185 muertes.

Ante esta situación el diario se hace la pregunta de si se trata un “problema cultural” o de “sucesos aislados”. La respuesta es sencilla: se trata de un problema cultural. La cultura es conocimiento que se toma como referencia para que otros decidan cómo actuar. No es conocimiento impuesto, sino modelo desde el que partir para decidir. Y cuando nos encontramos con un país que recoge en su Constitución el derecho a tener armas y, por tanto, a usarlas cuando se considere necesario, lo que quiere decir es que se facilita el acceso a las armas y se permite que alguien las utilice cuando considere que la situación “exige” emplearlas. Luego nos podrá parecer una barbaridad, pero lo que posibilita esa cultura es que una persona a título individual posea y use armas para actuar cuando así lo crea oportuno. Y eso es lo que ha hecho Adam Lanza en Newtown, y todos los demás autores del resto de los homicidios en masa.

Y como es cultura y la cultura sirve de referencia, el análisis nos muestra otros elementos que no recoge el Washington Post, pero que están igualmente presentes. Por un lado aparece el componente de la imitación en estas conductas, una imitación que supone tomar como referencia una conducta previa similar a la que la persona quiere realizar. El suceso previo le sirve de refuerzo o como forma de resolver cuestiones operativas o logísticas, en ningún caso, como a veces se ha tratado de decir, significa que la imitación de lugar a una conducta impulsiva, irreflexiva y no premeditada. Todo lo contrario, tomar como referencia una conducta anterior significa más premeditación y preparación.

En este sentido, además de los estudios que demuestran cómo la imitación es una forma de aprendizaje y de comportamiento humano en cualquier circunstancia, en las informaciones periodísticas aparecen datos interesantes que refuerzan este factor, como es la proximidad geográfica y temporal de algunos de los sucesos de 2012. Por ejemplo, los ocurridos el 21-Febrero, 27-Febrero y 8-Marzo, o los tiroteos del 2-Abril y 8-Abril, también los del 3 y el 13 de agosto, y finalmente los del 11-Diciembre y 14-Diciembre, este último en Newtown, Connecticut.

El impacto del resultado de cada uno de esos tiroteos contribuye a dejar pasar otros elementos importantes que pueden ser muy útiles para la prevención. Entre estos elementos encontramos, además de la imitación, el hecho de que todos los autores son hombres, la gran mayoría jóvenes con menos de 30 años, algunos, como el propio Adam Lanza con 20 años, o incluso menores, como los autores del tiroteo en el instituto de Columbine en 1999, Eric Harris de 18 años y Dylan Klebold de 17. Otro de los elementos es el suicidio tras cometer los homicidios, concretamente el 70% de estos asesinos se suicidan después. Y el tercer elemento que podemos destacar son los lugares donde se llevan a cabo los tiroteos, que se reducen básicamente a tres: Escuelas y universidades, lugares relacionados con el trabajo del autor, y espacios de ocio (cafeterías, hamburgueserías, restaurantes, un cine…)

Como se puede observar existe un patrón relativamente constante (hombre joven, armas legales, ausencia de enfermedades mentales, problemas de relación, lugares públicos relacionados con la educación, el trabajo y el ocio, suicidio tras el homicidio…), que debe ser abordado para la prevención como parte de una realidad que está ahí, y que de no hacer nada volverá a presentarse.

Mirar para otro lado, justificarse en la baja frecuencia de estos “sucesos aislados” y no considerar todo lo que alimenta a estas conductas asesinas, como ocurre con la violencia aprendida en los propios hogares, el acceso a las armas y a lo que las armas dan acceso, la violencia virtual de los videojuegos, la promoción del odio y del individualismo a través de la desigualdad… no es desconsiderar a las víctimas, sino formar parte de la cultura de los violentos.

No podemos considerar sólo los casos cuando un hombre mata a 27 personas, y al mismo tiempo olvidar los 27 hombres distintos que matan una a una a otras 27 personas. Las escenas de dolor y repulsa, las imágenes de velas encendidas, las fotos de cada una de las víctimas, las notas escritas a mano junto al lugar de la tragedia… son importantes, pero también terminan por olvidarse y no contribuyen a la prevención de los próximos casos. Y nos parecerá extraño, pero ya hay quien piensa en ellos.

Desigualdad, género y sexo

DESIGUAL-DAD
La compañía Desigual, que tiene prendas de buen género a tenor de su éxito, se ha atrevido a hacer una campaña de publicidad diferente. Y como lo diferente al final también es poner a las mujeres en situaciones iguales a las de los hombres, la cultura desigual que tenemos ha reaccionado con polémica. 

Los anuncios de televisión de la campaña básicamente muestran a mujeres jóvenes decidiendo libremente sobre su sexualidad y sus relaciones, fuera de las limitaciones y condicionamientos que la cultura les ha puesto. Es cierto que se puede cuestionar el contenido del mensaje y las formas, eso va en cada persona, pero con independencia de esos elementos, lo que básicamente hace es presentar a las mujeres actuando de forma similar a como lo hacen muchos hombres. La campaña toma la cámara por un espejo en el que las mujeres se miran y hablan, y sin pretenderlo ha conseguido que la sociedad se mire al espejo y hable también. Y creo que sólo por eso ha merecido la pena, por lo menos es lo que se deduce de la reacción que ha generado. 

Dentro de los spots de televisión hay uno que ha sido más cuestionado al presentar a una mujer que además de pensar en el sexo, se decide a “ligarse al jefe”. Cuando uno analiza las respuestas que se han producido observa que hay una serie de cuestiones que ocasionan cierta inquietud, como por ejemplo, que las mujeres hablen de sexo libremente y de forma pública, que sean ellas las que lleven la iniciativa en la relación, que hablen de tener una relación con el jefe, y que muestren y demuestren la existencia de las llamadas “armas de mujer”, incluida la bomba nuclear de la seducción
DESIGUAL-SPOT

Los problemas que genera este comportamiento de las mujeres según las referencias tradicionales se concretan en los siguientes puntos:

– Las mujeres no deben hablar de sexo públicamente, en general se piensa que no deben hablar de aquello que no les competa de manera directa, y como su "espacio natural" es el hogar y lo privado, los temas permitidos para ellas a lo largo de la historia han girado sobre las cuestiones domésticas. Los hombres, por el contrario, se mueven en el terreno público, de ahí que cuenten con la autoridad para expresarse en ese medio.

– Las mujeres no deben tener sexo fuera de una relación estable. La promiscuidad femenina no tiene justificación en la naturaleza, como dicen muchos,ni tiene nada que ver con la continuidad de la especie, lo suyo es puro vicio. En cambio, la promiscuidad de los hombres es una “carga” de la evolución que tienen que arrastrar para mantener la especie, aunque luego no pasen la “pensión por alimentos” a la prole. 

– Las mujeres no deben tomar la iniciativa en las relaciones con los hombres, eso las sitúa directamente en la zona de sospecha y de mala reputación.

Si una mujer se liga al jefe no es sexo, sino promoción. Es lo que explica el famoso “con quién se habrá acostado para llegar hasta aquí”.

– De manera que comportarse como en el anuncio las convierte en “promiscuas, viciosas, perversas, insaciables en sus aspiraciones…” Todo ello como consecuencia de sus “armas”, capaces de arrastrar al pobre jefe a la perdición, como las sirenas a Ulises.

En cambio la conducta de los hombres en un contexto similar de sexo en el ambiente de trabajo se percibe de modo diferente. 

– Los hombres sí pueden hablar de sexo y presumir de ello, es cierto que no es de caballeros entrar en detalles, pero nada se dice de no dar referencias genéricas. 

– Hablar de sexo y presumir de sus conquistas no sólo no los cuestiona, sino que además les da reconocimiento como seductores. La seducción en ellos no es un arma, es un don, como el de “Don Pepito y Don José” que cantaban los Payasos de la Tele.

– La iniciativa, por supuesto, debe ser suya. Es la esencia del “donjuanismo”.

Muchos hombres mantienen relaciones con trabajadoras a su cargo y no se cuestiona la situación. Incluso cuando hay violencia y abuso para conseguirlo se buscan más justificaciones que soluciones.

Como se puede ver la realidad sigue siendo muy diferente para los hombres y para las mujeres, y la razón es que la igualdad aún no está instaurada en nuestra sociedad como un valor sobre el que articular la convivencia.

Hay quienes catalogan la campaña de “machista”, sobre todo por la expresión que demuestra el deseo, ni siquiera se trata de una conducta, de “tirarse al jefe”, y es comprensible que se vea en ella una actitud “machista”, aunque me pregunto por qué no se critica del mismo modo al machismo en sí. Por otra parte, esa afirmación parte de un error, no es muy frecuente entre los hombres mantener relaciones con sus jefas, en cambio lo contrario, que lo hagan con sus empleadas o subordinadas, como he apuntado, sí lo es. Recordemos el caso de la concejala de Ponferrada acosada por el alcalde, Nevenka Fernández, y cómo el Fiscal Jefe de Castilla y León manifestaba sus dudas diciendo que ella “no era una cajera del Hipercor a la que tocan el culo y tiene que aguantarse por el pan de sus hijos”. Ese tipo de conductas mucho más frecuentes y la mayoría ocultadas por el peso de una cultura que las presenta como normales o como intrascendentes, sí forman parte del machismo que apenas se cuestiona.

La campaña, guste más o menos, es muy explícita y gráfica, sólo le ha faltado tres letras al final de la marca para que se entendiera un poco mejor, concretamente, la “D”, la “A” y de nuevo la “D”. El resultado sería: “DESIGUAL-DAD”. Esa es la clave para entender muchas de las cosas que pasan. 

…Pero aquí todo sucede como si no pasara nada. Y pasan cosas y pasa el tiempo. Cada día es un día menos.

Cuando de pronto se hace tarde

PRONTO TARDE-RELOJUn forense con frecuencia mira a la vida desde la muerte, la ve desde detrás cuando todo era ir hacia delante, desde ese “ya es tarde” que suena a lamentación y a excusa… por eso no termina de entender por qué la gente espera tanto para nada. Pero también ve que el problema no queda reducido a hechos puntales, de ahí que se sorprenda de que la vida se haya acostumbrado a pagar el precio de vivir con la calderilla de las muertes de otros, y de que todo ello se traduzca en la mentira de intentar hacer cambiar el pasado hablando de futuro.

El Gobierno del PP se caracteriza en muchas de sus decisiones por ese llegar tarde a la realidad y luego querer negarla sobre la culpa de unos pocos, en lugar de reconocerla e intentar cambiarla para todos. El problema de las élites es ese, considerar incapaces a quienes no han podido llegar hasta donde ellos, y al mismo tiempo, por si acaso, ponérselo difícil o impedírselo directamente, no vaya a ser que lo logren. 

Veamos algunos ejemplos: 

– El ministro más gallardo del Gobierno, Ruiz Gallardón, se encuentra con crímenes horrendos y en lugar de trabajar para prevenir el delito y los crímenes, ha decidido que unos pocos paguen mucho con el aumento de las penas. 

– El Ministro de Economía, Luís de Guindos, aplica la economía terminal de la austeridad y como no le salen las cuentas y el déficit no entra en razones, aplica la teoría de la oscuridad que rima con austeridad. De este modo nadie sabe si habrá rescate o no, y tampoco da a conocer del todo cómo serán las ayudas a los bancos. 

– La Ministra de Sanidad, Ana Mato, abandona a la sanidad pública, abandona a sus profesionales y, por tanto, abandona a las personas enfermas. Y cuando la salud se convierte en un problema recurre a empresas privadas que la gestionen "ante lo abandonado que está el sector"

– El Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, actúa de modo parecido, y como la amnistía fiscal no recauda lo previsto, congela pensiones y vidas sin que nadie lo esperara. 

– La Ministra de Trabajo, Fátima Báñez, también se encuentra de repente con que una reforma laboral que facilita el despido (¡oh sorpresa!) genera más paro. Ahora ya es tarde, pero aconseja emigrar. 

– El Ministro de Educación, José Ignacio Wert, hace una reforma a partir de unos supuestos que no son ciertos, como es todo lo relacionado con el bilingüismo, y aprovecha para llevar a cabo una contra-reforma sobre unos supuestos que son mentira, como es que la Educación para la Ciudadanía resta protagonismo a los padres, o que impone ideologías y valores ajenos a la convivencia. 

– Y como el problema no es de puestos ni posiciones, sino de ideas, el Ayuntamiento de Madrid con Ana Botella al frente, tras la tragedia del Madrid Arena impone las normas y requisitos que deberían haber sido respetadas con anterioridad. 

– También ha ocurrido con Díaz Ferrán, empresario de empresarios, modélico y ejemplar, que un día al abrir la puerta de sus Rolls Royce se dio cuenta de que era una calabaza, pero todos veían vestido al emperador desnudo. 

Cuando se toma lo frecuente y lo habitual por lo común, sin entender que lo común es lo de las personas y lo demás tan sólo circunstancias, y que personas hay muchas y muy diferentes, el resultado suele sorprender por imprevisto y por negativo. Entonces la política se convierte en el arte de gestionar los problemas, y sólo una pequeña parte de los esfuerzos se dirigen a promocionar la convivencia y lo de todos. Justo lo contrario a lo que debería ser. La democracia se hace con todas las personas y para toda la sociedad, no por unos pocos y para unos cuantos. 

El tiempo siempre avisa, casi todo lo que ocurre de repente obedece más a la ceguera de quien se encuentra de bruces con ello, que a la ausencia de signos e indicios que advertían que podía pasar. La inteligencia y la razón, no sólo las emociones, que tan de moda están ahora, deben guiar las decisiones políticas para prevenir muchos de los problemas y para anticiparnos a sus manifestaciones. Pero cuando la política está a lo suyo, cuando se mueven en clave interna, sin contar con la sociedad, y sólo busca vencer al otro con el titular de un diario o un informativo, sin ser conscientes de que nada de eso tiene trascendencia en la vida ciudadana, la realidad se convierte en un muro impenetrable e infranqueable en el que todo acaba por terminar.

Adoctrinamiento

ADOCTRINAMIENTO
Quien cree estar en una posición superior y se dirige a quienes considera situados en la base donde ellos descansan, entiende que cualquier indicación que les hagan es una forma de concesión, y un modo de liberarlos de su ignorancia y de los planteamientos que los han retenido en ese mundo de tinieblas y confusión.

Esas ideas superiores que ellos tienen se dirigen, por tanto, al bien de toda la sociedad, y vienen a reforzar los elementos que organizan la convivencia sobre lo que consideran el orden natural, es decir, sobre la estructura levantada alrededor de sus ideas y valores. La primera consecuencia de este diseño es la jerarquización, puesto que el resultado es que hay personas, ideas, cosas… que valen más que otras y ocupan una posición superior, y la derivada inmediata de esta estructuración es la desigualdad. Las ideologías conservadoras se basan en estos valores que definen y concretan todo un sistema práctico de relaciones y creencias sobre los elementos e instituciones que consideran superiores (el hombre sobre la mujer, la familia tradicional sobre otros modelos de familia, el status sobre su ausencia, las creencias sobre el agnosticismo, la religión sobre lo laico, una determinada religión sobre el resto…), todo ello con variaciones dependiendo de la cultura y la sociedad concreta, pero girando sobre esa estructura jerarquizada de poder y desigualdad. 

Todo lo que se haga desde esa posición forma parte de la continuidad del sistema de valores y actúa como garantía del orden, y por lo tanto no sólo estará bien, sino que además es necesario. 

Es la representación de la desigualdad, que básicamente se manifiesta como una consideración de superioridad de lo propio respecto a lo demás y, con la consecuente exigencia de una serie de privilegios que entienden  propios a su posición. No hablan de ideología, porque sus ideas y posiciones se corresponden con el todo, con ese orden natural que ellos han levantado y que toman como referencia para el conjunto de la sociedad. 

Esta es la razón de por qué cualquier política, iniciativa, idea, movimiento, propuesta… que no se ajuste a su modelo, más aún si lo que hace es cuestionarlo o modificarlo, es considerada como un ataque nacido de una ideología, y como una actuación que pretende el adoctrinamiento de la sociedad. 

Durante los casi ocho años del gobierno socialista hemos oído infinidad de veces que las políticas y propuestas que se ponían en marcha eran consecuencia de la ideología socialista, otras veces complementada con referencias a la ideología de género, y que buscaba el adoctrinamiento de la sociedad (ley contra la violencia de género, matrimonio de parejas del mismo sexo, ley de igualdad efectiva, asignatura de Educación para la Ciudadanía, paridad en las listas y en determinados organismos…), y con ello se criticaba de forma rotunda la iniciativa en cuestión: nos quieren imponer su ideología y su modelo a través del adoctrinamiento. 

Para las posiciones más conservadoras el avance de la igualdad es “ingeniería social”, sin embargo la construcción de la desigualdad ha sido “orden natural”; plantear una asignatura que promueve la igualdad es adoctrinamiento, mientras que mantener y transmitir las ideas tradicionales de la desigualdad es educación; el feminismo, que busca la igualdad de hombres y mujeres, es como el machismo que la ha negado y ha recurrido a la violencia y, en consecuencia, mejorar las oportunidades de las mujeres es atacar a los hombres.  

El planteamiento conservador es aún más ideología en la forma y más adoctrinamiento en el contenido, pues no sólo buscan imponer su modelo a partir de unas ideas que consideran de más valor, sino que lo hacen pensando que son las únicas. Por ello en lugar de desarrollar medidas y políticas que busquen el bien común y la convivencia de todas las diferencias que existen en la sociedad, pues lo quieran o no la sociedad es plural y diversa, y lo va a ser siempre, adoptan medidas para homogeneizar no las acciones, sino las ideas. Evidentemente tomando como referencia las suyas. 

Cuando se suprime una asignatura como Educación para la Ciudadanía, cuando se modifica la ley del aborto, cuando se utiliza el Código Penal para limitar el ejercicio de la crítica ciudadana identificando a los manifestantes pacíficos con la violencia de unos pocos… se está adoctrinando sobre su ideología, que será todo lo respetable que se quiera, pero no de obligado cumplimiento. Las diferencias respecto a las alternativas son claras: si tu desarrollas una ley para que las parejas del mismo sexo puedan contraer matrimonio, o para que las mujeres que lo decidan puedan abortar, tú no estás obligando a que lo hagan, y por tanto queda todo el espacio social e individual para valorar dichas conductas desde el punto de vista del significado que se le quiera dar, y para decidir con responsabilidad. Pero cuando tú prohíbes el matrimonio entre personas del mismo sexo y que una mujer decida abortar, sí estás obligando a que no lo hagan a partir de unas ideas y un planteamiento que no dejan espacio a la reflexión individual ni a la maduración como sociedad. 

La educación es el instrumento para controlar el presente y para garantizar el futuro, por eso se busca su control a “cualquier precio” sin importarle la “Wertiente” tan peligrosa que ha tomado. “Españolizar a los catalanes” ha sido la última y gran aportación de esta ideología conservadora y adoctrinadora, aunque curiosamente a penas se  habla de “adoctrinamiento ni de ideología”, sólo de presupuestos, competencias, número de horas… y crisis. Siempre de crisis, y mientras la sociedad en estado crítico.