El acierto del error

ACIERTO-ERROR
No debemos confundirnos, la mayoría de las decisiones que se están tomando para salir de la crisis son erróneas, pero lo que no es un error es tomar todas esas decisiones equivocadas. 

No hay que confiar en exceso en la aparente inteligencia humana ni desconfiar en demasía de la estulticia disimulada, el camino más corto entre dos puntos siempre es una línea recta, pero el más rápido entre dos momentos depende más de los obstáculos y resistencias que se sorteen que de la forma del trayecto.

Pensar que quienes están tomando estas decisiones son unos incapaces o unos ignorantes es un error. Y el problema está en que esa esla  idea que se detecta en la oposición, que de alguna manera se frota las manos pensando que su acierto está en el error de las decisiones del Gobierno. Y del mismo modo que el Gobierno acierta en su “estrategia de los errores”, la oposición se equivoca de estrategia al creer que su éxito está en acertar que las medidas del Gobierno no son correctas y en esperar.

Recuerdo cómo tras la victoria del PSOE en las elecciones generales de 2008 y la confirmación de Mariano Rajoy como líder de la oposición y del PP, muchos se las prometían muy felices y decían que Mariano Rajoy era la garantía para ganar las siguientes elecciones… Y ahí está, Rajoy de Presidente del Gobierno con mayoría “absolutista” y el PSOE en la oposición tras una serie de derrotas consecutivas a cual peor, y sin una línea clara (ni recta ni curva) para salir de la situación.

La estrategia del Gobierno y del PP no es bajar el paro, ni mejorar la sanidad, ni dar más servicios a la dependencia, ni hacer de la educación una base para el conocimiento y la convivencia… al menos no lo es en primera intención. El objetivo único del Gobierno es volver a ganar las próximas elecciones con mayoría absoluta para poder culminar su modelo de Estado y de sociedad, algo que no puede lograr en estos cuatro primeros años por más que corra. Lo demás ayudaría, pero no lo garantizaría.

El Gobierno y sus analistas no son tan torpes como para desconocer que la reforma laboral no va a mejorar la situación del paro, tampoco para no saber que la subida de impuestos y la congelación de las pensiones ahogarán más la economía y a las personas, ni para ignorar que la privatización de la sanidad conducirá a una peor salud en la población, o que la ausencia de políticas de igualdad trae más discriminación e injusticia, y mucho menos para no ser consciente de que una educación de élite llevará al analfabetismo social… El Gobierno conoce todo esto y actúa en otra dirección porque su objetivo no es la recuperación, “recuperar” es volver a un estado anterior que él desprecia y no desea. Lo que busca es instaurar un modelo de economía y poder, y por tanto de sociedad, controlado por unos pocos.

El Gobierno no se equivoca en ese objetivo, lo mismo que no se equivocó cuando dijo que iba a hacer unas cosas y luego hace otras. De hecho forma parte de su estrategia basada en tres grandes elementos:

1. Hacer responsable de todo lo “malo” que él aplica al Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero, idea que ha calado en una gran parte de la sociedad con el apoyo de algunos medios de comunicación, y que lleva a que cuanto más dura sea la medida, más se culpabilice a “los socialistas”. Hoy por hoy, quien paga los platos rotos de la crisis sigue siendo el PSOE, no el PP que es quien practica el tiro al plato.

2. Tomar las medidas más difíciles en este momento inicial de la legislatura para al final relajar la situación, mejorar las prestaciones y salarios, y presentarse como el redentor con algo más que promesas, y de este modo ganar las elecciones sobre los logros. Es justo lo mismo que hizo Aznar en su primera legislatura cuando “por culpa de los socialistas” congeló el sueldo de los funcionarios y adoptó otras medidas económicas durante los dos primeros años, para luego corregirlas ante la proximidad de las elecciones… ¿O ya no se acuerdan?

3. Introducir una justificación moral para adoptar estas medidas: La culpa de todo está en un sistema de valores y en unas ideas que llevaron a la gente a “vivir por encima de sus posibilidades” y a creer que “todo el mundo servía para todo”… ideas y valores, por supuesto, introducidas por la izquierda. De este modo han recuperado la idea bíblica de que “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, y mientras que los “picapiedras” contemplan el panorama desde sus mansiones de granito, el resto de la sociedad arroja sus chinas a los zapatos que han de calzarse, al tiempo que entona el “mea culpa”.

La crisis se ha convertido en un argumento para decidir y en un atajo para avanzar hacia el lugar común de una economía mundial basada en la mano libre del patrón y las manos encadenadas de los trabajadores y las trabajadoras. Es lo que vemos ya, situaciones laborales que antes eran motivo de Juzgado de Guardia hoy se ven como una “bendición” y una "suerte".

No es un error que las decisiones que se están tomando sean erróneas. Si no somos conscientes de una estrategia basada en el engaño y en la falacia que parte de un programa electoral que dice lo contrario a la política que se aplica, y que se continúa con una política que se dirige a lo contrario de lo que plantea, el futuro volverá a presentarse como una sorpresa ajena, no como la continuidad de un presente que está en nuestras manos.

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6 thoughts on “El acierto del error

  1. Completamente de acuerdo con lo que dice este artículo, lo comparto en su integridad, y aun añadiría mas cosas. Pero lo que si tengo claro es que cuando tenga que poner en marcha mi “soberanía popular” haré lo que me dé la gana, y como hasta otros 4 años no tengo nada mas que hacer…..
    pues he pensado instaurar mi propia república, en mi casa.

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  2. De acuerdo con todo Miguel, por añadir algo…de qué manera tan sutil deja a la igualdad a nivel de hace muchos años.
    Si el PSOE fuera valiente y se enfrentara a la iglesia y apostara más por la igualdad a muchas de nosotras militantes feministas nos tendría más convencidas de que el posoe es la única opción

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  3. Estoy de acuerdo al 100%. Las reformas anticrisis no son más que una ofensiva neoliberal para esclavizarnos a todos. El gobierno del PP no es más que un gobierno títere de las grandes compañías. Estamos en guerra: es la guerra de clases de toda la vida, sólo que una de las partes, el proletariado, no es consciente de ello, probablemente porque desde que se le ascendió a la categoría de “ciudadanos”, y debido a la anestesia que provocó el boom inmobiliario, ya no se reconocen como proletarios.
    La solución vía urnas no es solución, debido a que todo el arco parlamentario, tenga el discurso que tenga, es liberal. Creo que sólo se les puede meter mano si ganan unas elecciones un grupo de partidos minoritarios, y pactan entre ellos para cambiar la Ley Electoral, que permita la entrada de partidos completamente nuevos y se cree una competencia real entre partidos. Pero es una posibilidad difícil y a largo plazo. Quizá no tengamos ese tiempo, y la solución deba ser necesariamente una Revolución. El futuro que nos tiene preparado el liberalismo es tan espantoso, que vale la pena correr cualquier riesgo.

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  4. Magnífica explicación del horror-error-terror que estamos viviendo.
    Lo peor de todo, el más grave ERROR es creer que todos somos tontos; no, aún peor es el MIEDO infundido a la libre expresión, por las posibles pérdidas, que no serían más que GANANCIAS

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