El metabolismo, la economía, el paro y la crisis


METABOLISMO-PARO
La economía
hace referencia al conjunto de elementos que funcionan de manera coordinada para mantener un sistema, sea este financiero, biológico o de otro tipo, por eso muchas veces al referirnos al organismo se habla de una economía entendida como unidad funcional. Y aunque pueda parecer mucha la distancia entre una economía financiera y la fisiología corporal, en verdad guardan algunas referencias comunes.

En el cuerpo tenemos órganos que funcionan como bancos, existen estructuras que se dedican a construir para que otras partes puedan afincarse en ellas y desarrollar su vida biológica, también hay células que intercambian sustancias para beneficiarse mutuamente, escenas de préstamos como si fuesen alquileres y sistemas que controlan todo ese proceso. Todo funciona como una economía destinada al interés común del sistema, que en este caso es la persona, y aunque hay situaciones en las que la propia biología trata de beneficiarse generando algún que otro desequilibrio, el control es tan estrecho que suele corregirse sin que genere problemas considerables.

Cuando el proceso fisiológico se mantiene en el tiempo bajo esas referencias equilibradas se produce un crecimiento del sistema. La persona crece en lo biológico y en lo emocional, y se produce una maduración que enriquece y consolida al propio conjunto de la estructura. En cambio, cuando el proceso se acelera al incorporar elementos extraños que buscan algún interés particular, como ocurre, por ejemplo, cuando se come en exceso, en lugar de crecer lo que hace es engordar. Aumenta de tamaño en alguna de sus partes, generalmente las que actúan como bancos donde se guardan las reservas generadas en exceso, pero no hay crecimiento ni maduración. Tampoco suele ser equilibrado ni estable, de manera que, al margen de los problemas que se producen por el desequilibrio, cuando acaba el aporte calórico el sistema empieza a echar mano de las reservas y se produce un adelgazamiento, que si es muy rápido da lugar a problemas para la salud.

La economía durante el periodo de los gobiernos de Aznar no creció, sólo engordó. Es verdad que aumentó el tamaño de determinadas partes del sistema, como fue el trabajo en la construcción y en sectores relacionados, pero no lo hizo de manera equilibrada ni de forma estable. La estrategia fue crear puestos de trabajo a costa de sacar a muchos estudiantes de las aulas y de debilitar otros sectores laborales atraídos por la gallina de los huevos de oro de la construcción y la especulación. Es cierto que todo ello hizo que el sistema adoptara una imagen más aparente, y que mientras aumentaban los kilos muchos pensaran que el tejido adiposo era una buena inversión, pero la burbuja que ascendía en el aire estaba llena de aire y grasa. De hecho la cifra de paro apenas se modificó tras las medidas iniciales, sólo hay que ver las gráficas para observar que con Aznar en 1996 continuó la tendencia iniciada en 1993, favorecida por las nuevas circunstancias. De hecho el paro continuó descendiendo durante la primera legislatura de Zapatero hasta que la crisis económica mundial impactó en nuestro país, e hizo estallar esa burbuja blanda e insustancial que teníamos en el aire, a pesar de los ladrillos y cemento que la rodeaban. Lo único que ocurrió en ese periodo de Aznar es que se crearon más puestos de trabajo en los sectores relacionados con la construcción, como aumentan los michelines cuando se come en exceso sin que se incremente la estatura de la persona, pero no se creó un verdadero tejido económico.
PARO REGISTRADO 

La economía engordó, no creció, y confundir crecimiento con engorde suele traer consecuencias negativas para la salud, además de demostrar una falta de responsabilidad. Es lo que ocurre cuando a los pocos meses de nacer te encuentras con unos padres conocidos que felices te muestran al bebe y comentan, “mira que grande está”; y lo que está es gordo, no grande, con todo lo que conlleva para su salud.

Y como la situación de la economía se trató de un proceso de engorde, en cuanto desaparecieron las calorías de la construcción y el aporte de vitaminas y proteínas que traen las finanzas, la economía comenzó a adelgazar y a tirar de las reservas, hasta quedarse vacías y sin recursos que aportar a un organismo cada vez más debilitado.

Ahora, encima del hambre que pasamos, nos dicen que la solución para recuperar a la debilitada economía es no comer, facilitar aún más la pérdida de kilos y hacer flexiones ante los gurús del metabolismo en señal de agradecimiento. Nos hablan de dietas de la alcachofa o de recetas venidas del extranjero, como la de la Dra. Merkel o el Dr. Mercado, de comida china… todo menos probar la “pasta”, que queda reservada para los señores de la economía.

Lo que sorprende es que en todo este proceso, ahora que tenemos casi 6 millones de personas en paro, la culpa parece que está en quien no puede trabajar. Quien está en paro es porque no tiene un puesto de trabajo, y si no hay puestos de trabajo es porque las condiciones para su creación y mantenimiento no se están abordando. Y no se hace porque hay una actitud generalizada de “aprovecharse” de la crisis para un beneficio particular

Todo el mundo está esperando a que sigan bajando los precios para comprar una vivienda, un coche, para hacer un viaje, o para adquirir otras cosas… Todo el mundo está esperando que los restos de la burbuja toquen tierra para saber dónde está el suelo y, entonces, actuar. Y muchos empresarios, el gobierno que los apoya y los bancos que los respaldan han adoptado la misma actitud, están esperando para ver cuándo pueden conseguir el objetivo de que los trabajadores y trabajadoras “trabajen más por menos dinero”. Lo dijo el ejemplar empresario Díaz Ferrán y otros muchos lo han repetido: “la solución está en trabajar más y ganar menos”… Ganar menos los trabajadores, porque los beneficios empresariales no paran de engordar con esa receta.

En esto de la economía tampoco hay recetas mágicas. Necesitamos una dieta equilibrada para que cada órgano, aparato y sistema haga su trabajo, si intentamos mejorar el sistema sin tener en cuenta los órganos y aparatos que lo forman nos equivocaremos, lo mismo que si queremos mejorar el mercado laboral pensando sólo en las empresas y no tanto en quienes tienen que hacerlas funcionar.

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Tasas, crisis, recortes y violencia de género

TASAS-CRISI-VGVaya por delante mi reconocimiento a la actual Delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández Oliver. La evolución seguida por el número de homicidios por violencia de género durante 2012 demuestra que se puede erradicar esta violencia,  y que el instrumento que nos hemos dado para conseguirlo, la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, conocida como Ley Integral, es una buena herramienta.

Quienes años atrás la criticaban sistemáticamente, incluso la presentaban como causante de más violencia, y aprovechaban cada homicidio para recordarlo, ahora, de nuevo, tendrán que callar como deberían haberlo hecho en otros años cuando las estadísticas fueron similares.

La sociedad española no es más o menos violenta por la crisis o por factores generales cuando hablamos de una violencia estructural y construida sobre las ideas y valores de una cultura, que lleva a entender que los hombres pueden controlar y corregir a sus parejas. Elementos como la crisis actúan como “estresantes sociales” y  condicionan la respuesta ante la violencia y la forma de llevarla a cabo, pero no la generan. Por lo tanto, es importante separar una vez más, como tantas veces hemos insistido, la violencia contra las mujeres de las circunstancias económicas, laborales, sociales, familiares… estas circunstancias no son la causa de la violencia, aunque sí pueden influir en que se produzca de una determinada forma y se reaccione ante ella según ese contexto.

La verdadera dimensión de la violencia de género en España la reveló la Macroencuesta, 2011, realizada por el CIS y el Ministerio de Igualdad, y puso de manifiesto que cada año son 600.000 las mujeres que sufren esta violencia, de las cuales aproximadamente un 20% denuncian. También mostró que la mayoría de las mujeres que salen de la violencia lo hacen directamente a través de la separación, concretamente un 73%.

La cuestión es ¿cómo está influyendo la crisis en la violencia de género?. Hay dos grandes mecanismos que inciden en la dinámica de las relaciones violentas, y con ello los matices de la respuesta.

Por un lado la crisis está restando posibilidades de autonomía a las mujeres al dificultar contar con un trabajo y una independencia económica para salir de la relación violenta, lo cual está llevando a una disminución de las separaciones, tanto de las parejas en las que hay violencia como en las que esta no se produce. Y por otro lado, la crisis ha recortado muchas ayudas y recursos dirigidos a la asistencia, atención, información, asesoramiento… de las mujeres víctimas de violencia, cuando no directamente las oficinas y organismos para llevar a cabo estas funciones. Esto hace que las mujeres maltratadas, ya con problemas de autonomía e independencia, tengan aún más dificultades para salir de la relación violenta.

La situación es clara: La violencia de género continúa y, de no hacer nada, aumentará al permanecer la relación violenta y al percibir el agresor de que “aquí no pasa nada, ni me denuncian ni se separa”. Y esta situación es muy grave por dos motivos básicos. Por una parte, por su significado y por el daño que está produciendo a cientos de miles de mujeres y a sus hijos e hijas, recordemos que los niños y niñas expuestos y sufriendo esta violencia son 840.000 cada año (¡el 10'1% de nuestra infancia!). Y por otra, porque está actuando como reservorio para que en cuanto se modifiquen las circunstancias y las mujeres puedan salir de las relaciones violentas, el riesgo de homicidio se dispare.

Los maltratadores no van a cambiar sus ideas y conducta por cuestiones económicas, ni los políticas de igualdad están avanzando como para que la sociedad adquiera más conciencia crítica frente a esta violencia. La desigualdad continúa y las justificaciones de la violencia de género permanecen, por eso debemos insistir en los factores estructurales para acabar con las causas que dan lugar a ello y que al final terminan en el homicidio. Los homicidios por violencia de género son una manifestación más que se influye por elementos concretos relacionados con esta violencia, pero que actúan de manera independiente a lo que es el ejercicio de una violencia que busca el control y el sometimiento de las mujeres a las ideas y dictados del agresor.

La disminución del número de homicidios está en relación con los siguientes factores:

Dificultad para separarse y disminución del número de separaciones

Percepción de que no hay ayudas y sí más dificultades para salir de la violencia y de la relación violenta, como por ejemplo ocurre con los recortes y con las tasas para separarse, máxime si tenemos en cuenta que el 73% de las mujeres maltratadas salen de la violencia por la separación, no por la denuncia.

Disminución de la crítica y de la instrumentalización política  del “fracaso de la Ley Integral” ante cualquier homicidio. Esta circunstancia fue utilizada con frecuencia por el PP en la oposición y por un sector mediático e institucional de la sociedad, para intentar hacer “responsables” de los homicidios al Gobierno del PSOE  y a su ley.

– Reducción del conflicto social y de la duda sobre la realidad de la violencia de género al bajar la intensidad del argumento de las “denuncias falsas”.

Continuidad de las políticas y medidas (salvo las que se han recortado) que se venían desarrollando en prevención (campañas de concienciación, Teléfono 016…), protección (pulseras contra el maltratador, teleasistencia móvil…), atención a los menores, formación…

Las circunstancias son delicadas por haber llevado de nuevo la violencia a una invisibilidad que la hace pasar por inexistencia, y por el hecho de que muchas personas puedan creer que ya se ha conseguido parar a los violentos. Pero ellos siguen ahí, y están ejerciendo la violencia con una sensación de impunidad aún más alta.

Ahora es el momento para avanzar en prevención y para cambiar las referencias de una cultura que siempre ha sido cómplice con la violencia de género. Suprimir elementos de la educación como la asignatura de Educación para la Ciudadanía, recortar en servicios y ayudas para los víctimas, no dirigir políticas de igualdad para los hombres, poner tasas a las mujeres maltratadas que denuncian y a las que no denuncian, no contar con el conocuimiento y la experiencia de las organizaciones de mujeres no es la forma de conseguirlo. Todo lo contrario, es una forma para que la violencia de género y sus homicidios nos “vuelvan a sorprender” cuando cambien las circunstancias económicas que atrapan a las mujeres dentro de la relación violenta.

Y de nuevo será tarde, mucho más tarde.

Política piramidal

PIRAMIDEQue la organización política es piramidal ya se sabe, siempre ha existido la figura del líder y  la de las bases, y desde la altura del liderazgo hasta el terreno situado a ras de suelo, el número de personas se va ampliando hasta formar una estructura con forma de pirámide. Lo que no se tenía tan claro es que la forma de hacer política también sigue en muchos casos una estrategia piramidal,  y no porque se propongan  muchas cosas y luego sólo se hagan unas pocas, sino porque con frecuencia se juega con los sentimientos  y el tiempo para evitar la realidad, no para afrontarla, en busca de unos beneficios futuros que nunca se producirán. Algo similar a lo ocurrido con la crisis financiera y las estafas piramidales.

Evadirse de la realidad es una necesidad del ser humano que surge ante diferentes  circunstancias y busca distintos objetivos. Unas veces está más relacionada con el sentido de trascendencia que nace de la imaginación, del pensamiento abstracto y la creatividad, y otras lo está con el deseo de escapar de una realidad que le resulta incómoda o negativa. Mirar a la realidad con cierta distancia es bueno para entender su significado y para tener una imagen global de lo que sólo se percibe como algo puntual e inmediato. Y del mismo modo, abstraerse de los problemas nos da un cierto sosiego que luego, al regresar, nos permite afrontar esas dificultades con más energía y quizás con alguna nueva estrategia nacida de la distancia. 

En cualquier caso, la evasión significa regreso, no se puede vivir permanentemente en las nubes salvo que se busque el batacazo consecuente a la desconsideración de la Ley de la Gravedad. Los paseos fuera de la realidad son como los que los astronautas realizan por el espacio, si no hay una conexión con la nave que viaja por el universo del día a día, el paseo se puede convertir en un viaje eterno a ninguna parte.

Por eso me sorprende que desde hace años parte de la estrategia de los partidos políticos sea la evasión para afrontar la realidad fuera de ella. Muchas de las propuestas más llamativas de los programas son proyectos inabordables que sólo sirven para vender un futuro que no se tiene, pero que sí puede apartar de la realidad la mirada de los ciudadanos y ciudadanas, acostumbrados a buscar soluciones mirando al cielo en lugar de alrededor. El problema es que mientras ocurre todo eso las dificultades siguen presentes y minan la esperanza de quienes esperaban del futuro la solución a los problemas que nunca salieron del pasado.

Por eso recuerda mucho a la estafas piramidales que han dado lugar a la crisis financiera, y  no me extrañaría nada que esta situación estuviera en la raíz de la crisis política que  vive la sociedad. Se promete una cosa que no se tiene, y cuando llega el momento de pagar se busca alguna excusa para justificar que no se ha hecho, pero no se devuelve la ilusión ni la confianza, sino que se pide renovar el compromiso sobre otra promesa que supera la anterior y permite alejarse aún más del plano de sustentación. Luego vuelve a ocurrir lo mismo cuando llega el momento de devolver el crédito ciudadano, y otra vez aparecen las circunstancias y los culpables en el bando de enfrente. Y de nuevo, como solución, se sube un nivel mas en esa pirámide evasiva, hasta que la tozuda realidad o los dueños de las tijeras cortan los hilos para que todo se venga abajo y, de paso, con las tijeras en la mano, recortar derechos, confianza y la ilusión que debe llevar a un proyecto común. Actuar así es ser banqueros del capital social e invertirlo en valores de riesgo y de alta rentabilidad política, en cuanto que permite hacer y deshacer con el único compromiso de continuar levantando la pirámide de promesas.

Una crisis es una ruina, no sólo por habitar entre los escombros de una situación de bienestar que se viene abajo, sino porque no es rentable para la convivencia ni para hacer sociedad. La crisis es el terreno abonado para el individualismo y para el materialismo que sólo mira lo inmediato, y se aprovecha de que al producirse la vista ya está cansada de tanto mirar al cielo y al brillo de las promesas doradas que nunca llegaron a posarse sobre la realidad. 

Y ahora habitamos esa crisis social y vivencial, no sólo económica, de lo contrario no estaría pasando todo como si no ocurriera nada, la gente no se sentiría culpable de lo que otros le hacen sufrir, ni tampoco agradecida de que se cometan injusticias con ella. Me recuerda a lo que te dicen muchas mujeres maltratas, “me pega, pero por lo menos le importo”.

La sociedad no necesita nuevas promesas, sino propuestas y soluciones. Y una propuesta no es decir lo que uno no haría, sino explicar lo que llevaría a cabo y cómo la abordaría. Quizás si se hiciera ese esfuerzo todos entenderíamos que no caben milagros, pero sí responsabilidad para que las cosas sean como se decidan que sean. Así nadie se llevaría sorpresas ni sustos, y quizás, sólo quizás, se participaría más y de otro modo. Y quizás así la democracia sería más grande.

La Predicción Azteca

AZTECASTerminamos 2012 con el suspense de la Predicción Maya y la duda de lo que si acababa era el año o el mundo, y empezamos el nuevo año con una nueva predicción, en este caso la Predicción Azteca.

Las predicciones siempre son un ejercicio que se mueve entre la adivinanza y la anticipación, la diferencia fundamental entre una y otra está en la base sobre la cual se lanza la hipótesis. Si la base es sólida y existe una serie de factores y elementos que llevan al resultado planteado, podremos hablar de una anticipación del resultado o consecuencia, que nunca será del 100%, al haber factores y elementos incontrolados, pero seguro que andará cerca de sus límites. Si por el contrario el planteamiento que se hace sobre el futuro carece de base y se fundamenta más en la intuición o en simples suposiciones, nos encontraríamos ante un ejercicio adivinatorio que si se cumple será más producto del azar que de la lógica.

El acierto o el error no justifica en sí mismo que la predicción sea correcta, es un elemento más a considerar, pero no definitivo. Un acierto por azar no quiere decir que el razonamiento fuera correcto, y un error en el resultado no significa que la elaboración de la hipótesis fuera incorrecta, simplemente que han interaccionado otros elementos no previstos en su momento.

La predicción Azteca en verdad es la “predicción de una predicción”, y a diferencia de la Maya no se ha realizado en un tiempo pasado de la historia, sino que se ha planteado en la actualidad, aunque no por ello está al margen de lo que un día anticiparon sus vecinos Mayas. Los mayas acertaron en su idea de cambio de ciclo, incluso del fin del mundo, puesto que el mundo que conocíamos alrededor del Estado del Bienestar, de la igualdad, de la solidaridad… ha acabado conforme nos acercábamos a la temida fecha del 21 de diciembre de 2012. Ahora vivimos un nuevo ciclo en un mundo diferente, y no sabemos cómo evolucionará bajo la influencia de las nuevas deidades, “Crisis” y “Mercado”, que la religión de la economía ha impuesto. De ahí que sea necesario abrir una ventana al futuro a través de una nueva predicción.

La Predicción Azteca surge desde dentro de la propia creencia para mantener la fe en lo que la religión de la economía adelanta sobre el futuro. El juego es muy sencillo, como se trata de hipotecar el presente en nombre del futuro es necesario dar argumentos para contrarrestar los efectos negativos de la desesperanza, pues la teoría de las religiones ha sido justo la contraria, ellas siempre han hablado de un futuro maravilloso, lleno de recompensas y placeres en un Paraíso lejano, para así sobrellevar el valle de lágrimas del presente. En cambio lo que hace la nueva doctrina de la fe económica es presentar un futuro incierto sobre un presente lleno de problemas, idea en la que resulta difícil mantener la fe. 

Desde los nuevos púlpitos de los bancos, las bolsas, los Ministerios del ramo, las grandes empresas, el capital de las capitales… nos hablan de un futuro con más austeridad, más ajustes, más recortes, más paro, más pobreza para los pobres y más riqueza para los ricos, más desigualdad, más dependencia… mensaje que preocupa a sus dirigentes y líderes. Y es ahí donde la Predicción Azteca entra en juego para justificar ese presente y hacer que el futuro parezca una leve consecuencia pasajera, y para que quien sufre las consecuencias de la ira de la diosa Crisis y el dios Mercado se sientan culpables por lo que otros han hecho. Es la representación del “yo pecador” y del sacrificio como camino de salvación de la religión clásica aplicados a esta nueva religión social.

Y como la sociedad es muy compleja y las posibilidades son enormes, la Predicción Azteca está formada por múltiples y variados mensajes aplicados a los más distintos campos y ámbitos. De este modo se consigue que las personas que se mueven en ellos asuman los postulados y renueven su fe de interés variable al alza. Con ese planteamiento los líderes, mercaderes y pastores lanzan sus homilías al aire con el argumento de la Predicción Azteca, y rezan: “Haztecargo” de que tenemos que facilitar el despido… “Haztecargo” de que hay que quitar la ayuda a la dependencia… “Haztecargo” de la necesidad de privatizar la sanidad y de cobrar “1 euro por la jeta” con cada receta… “Haztecargo” de que no queda más remedio que congelar la pensiones y los corazones… “Haztecargo” de lo importante que es el adoctrinamiento educativo… “Haztecargo” de que no podemos perder el tiempo con la Igualdad ni con esas tonterías del género…

Es la predicción Azteca o Hazteca (se admiten las dos formas para el caso) con la que adelantar el futuro más inmediato, para a partir de él alcanzar el futuro más lejano… El que pueda llegar hasta él, claro, porque otros se quedarán en el camino. Pero todo está previsto, ya lo dice la predicción, “Haztecargo” de que no merece la pena seguir viviendo de cualquier modo cuando lo que te espera es un paraíso… 

El bosón del Adiós


BOSON ADIOS
La partícula de Higgs o “bosón de Dios” ha sido descubierta recientemente por la Física para explicar el origen de la materia y de la propia vida, aunque su existencia se postuló hace más de 40 años. Lo que aún no ha logrado explicar la Física, ni las Matemáticas, ni la Filosofía, es por qué un día los sentimientos se posan en determinadas personas, ideas, proyectos, iniciativas, como si fueran pájaros que buscan las ramas antes de la puesta de sol, y así hacerlos parte de su vida… Quizás también haya una partícula invisible, subatómica y desconocida que permite que las miradas, las palabras, una caricia… cobren materia y se hagan verdad sin que nadie sepa muy bien el proceso ni pueda controlarlo. 

Si por el resultado fuera, yo lanzaría la hipótesis de su existencia…

Y quizás también exista otra partícula, el “bosón del Adiós”, que actúe al contrario, y que en ese núcleo agitado de las relaciones y los proyectos, de repente su vibración haga que todo se agite hasta que la materia que tenían esas miradas, las palabras pronunciadas, los recuerdos que las acompañan… se pierdan en ese espacio inanimado de la ausencia original. 

Si por el resultado fuera, yo también lanzaría la hipótesis de su existencia…

Ahora ha comenzado un nuevo año, nos quejábamos de los Mayas por su predicción apocalíptica, que en realidad no era tal, sólo el cálculo sobre un cambio de ciclo hecho a miles de años vista, y en cambio nosotros ponemos el contador de días a cero después de tan sólo 365 experiencias. Y no sólo borramos números, meses y fechas, sino que por un extraño sortilegio, como si el 31 de diciembre a las 12 de la noche acabara algo más que un día, nos metemos a Cenicientas y hacemos que se transformen algunos recuerdos, algunas experiencias, y luego pasamos página y cerramos una historia que, quizás, ni siquiera había empezado.

A lo mejor ese es el juego y quizá la vida sea eso, una especie de recorrido entre olvidos y promesas sin tiempo para la realidad. Y a lo mejor por eso la sensación que nos acompaña con frecuencia es que todo está por llegar, aunque al final lo que esté por venir sea cada vez más el regreso de lo que se fue, y no algo nuevo aún pendiente de alcanzarnos en nuestra deriva.

En cualquier caso, la soledad de un número con aspecto de primo como el 2013, nos acompañará en esas 365 jornadas para que no estemos tan solos, para que no estemos tan solas, y para que en compañía hagamos que todo sea un poco mejor.

El próximo año, cuando el marcador de nuevo se haya puesto a cero, nos lo contaremos con la misma ilusión de ahora y con los nuevos recuerdos de mañana, y así podremos decir qué había de verdad y qué de mentira en toda esta realidad prometida. 

…Y si el “bosón del Adiós” vino para quedarse o también se marchó.

50 sombras de Brey

SOMBRAS BREY
Si hay algo que no falta alrededor de Mariano Rajoy Brey son las sombras. Quizás acostumbrado al clima de su Galicia natal y a esas nubes enraizadas en sus cielos, ha echado de menos caminar junto a su sombra a lo largo de su vida, y ahora con frecuencia busca habitar la sombra en lugar de la luz de las cosas claras y directas. Hay sombras en su gestión, sombras en la comunicación, sombras en sus silencios y ausencias, sombras en las promesas, sombras en sus dudas, sombras en la confianza… Y el resultado de todo ello es sombrío. Es cierto que la sombra no es oscuridad, pero se aproxima más a ella que al resplandor de la verdad.

Nos han dicho tantas veces que vivimos en un túnel y que la luz que se observa al fondo es la salida, cuando en verdad sólo era una estación de servicio de Repsol, que han conseguido que cada día amanezca antes la sombra que el sol. La sociedad se ha convertido en una especie de sociedad durmiente a la espera de un apuesto príncipe o de un empresario bien puesto que nos rescate de nuestro letargo con un beso traidor. Así han hecho de la esperanza destino, y de la salida la puerta de entrada a la sala de espera. 

Nada de lo que se presenta al final será diferente a lo que ya tenemos en cuanto a las condiciones de vida y convivencia. No habrá mejores contratos laborales, ni la sanidad privatizada volverá a ser pública, ni regresarán las ayudas a la dependencia, ni aumentarán los recursos para promocionar la igualdad y ayudar a las mujeres maltratadas. Tampoco se pondrán en marcha programas dirigidos a los hombres en estas materias, ni desaparecerán las tasas judiciales, lo mismo que no habrá una educación para la ciudadanía ni respetuosa con las diferencias… Nada de eso es coyuntural, todo forma parte de la sombra que ya se ha instalado y en la cual viviremos. La única diferencia que se plantea es disminuir el número de personas desempleadas, algo fundamental, por supuesto, pero se hará a costa de la precariedad y de la sumisión que genera la amenaza y la culpa: “o esto o la nada”. Será la gran mentira que ilumine la “sombra eterna”.

Un panorama demasiado oscuro para que no se aprecie en él la larga sombra del ciprés que se eleva en la puerta del camposanto donde enterraron, a escondidas y después de matarlo, al Estado del Bienestar. Un Estado que molesta a quien entiende que la convivencia debe ser una cuestión de mérito, no de justicia, y que la solidaridad se basa en la compasión, no en los derechos.

El debate sobre la salida de la crisis, de cuándo saldremos de ella, del lugar al que nos conducirá, de cómo lo conseguiremos… es importante, pero lo más trascendente es “con quien lo haremos”. La respuesta a esta cuestión es clara y rotunda: la salida a la crisis ha de hacerse con la participación de la sociedad, pues es la única forma de superar la “crisis de la vivencia”, ese estado emocional que ha atenazado a la sociedad a través del miedo para que quien lo genera se presente como el único capaz de dominarlo.

Y la participación de la sociedad, siempre clave y necesaria, ahora es más importante que nunca, puesto que sólo desde lo común se podrá dar respuesta a todo, aunque en un primer momento la respuesta sea “no hay respuesta”, pero la habrá cuando tras las prioridades se puedan abordar el resto de los problemas. Todo el mundo está dispuesto a ceder por el bien común, como la propia crisis está demostrando, pero será difícil ceder en lo esencial para que unos pocos puedan acceder a lo superficial y al lujo.

La injusticia siempre es injusticia, no basta contar con una teórica aceptación o contrato en el que se acepte vivir en esas condiciones que no son de justicia. La voluntad viciada, máxime si nace en un engaño manifiesto, no legitima a nadie ni a ninguna mayoría para hacer de espaldas al resto lo que desde esa parte se considere, más bien todo lo contrario. La falacia de una mayoría es más falacia, no menos. 

Mariano Rajoy Brey no puede jugar, como lo hace Christian Grey "con sus sombras" a que el resultado de las elecciones sea una especie de contrato por el que la sociedad española le autoriza a desarrollar políticas que ocasionan dolor y sufrimiento a una gran parte de esa sociedad. La democracia es transparencia, luz y taquígrafos, para que la ciudadanía pueda saber y decidir en consecuencia, no juegos de alcoba ni bailes de salón.

Ni “50 sombras de Grey” para ocultar el sometimiento, ni “50 sombras de Brey” para atenazar a la sociedad.

Lo más sexy


SEXY-BETTY BOOP
Al final de cada año
se ponen de manifiesto los principios olvidados del comienzo de ciclo y se intenta hacer resumen de todo, como si la vida misma fuera un resumen plasmado en los recuerdos y olvidos que permanecen. 

Quizás eso hace que lo que negamos de palabra se ponga de manifiesto en la práctica, y que cuando nos encontramos ante el límite del abismo decidido de cada final de año, busquemos el rescate que nos diga que ha merecido la pena llegar hasta ahí, y que ese último paso puede ser una salida, más que una entrada al nuevo año.

Y quizás por ello abundan los resúmenes de todo, como si la sociedad fuera una aulario y los medios de comunicación los aventajados niños y niñas que nos hacen su redacción sobre “un año en la vida”. Todo se resume, las conversaciones en mensajes Whatsapp, las historias en los 140 caracteres de Twitter, las palabras devaluadas en imágenes revalorizadas… Por eso, hoy por hoy no hay resumen que se precie que no contenga imágenes, bien sea en formato fotográfico o en video, aunque al final cada uno tenga que poner las palabras con la imaginación para que el relato tenga sentido. 

Este año, junto a los habituales resúmenes con los mejores goles del año, las mejores canastas, los mejores puntos de tenis, los conflictos más impactantes, las catástrofes que llamamos naturales, aunque muchos resultados estén propiciados por lo artificial de lo humano… han aparecido dos resúmenes en las ediciones digitales de los diarios más seguidos que me han llamado la atención, uno hacía referencia a las "imágenes más sexys" y el otro a las "imágenes más indiscretas". Y me han llamado la atención porque a pesar del uso genérico de “imágenes”, sólo aparecían mujeres sexys y sus imágenes indiscretas. Es cierto que hay otras recopilaciones con los “hombres más sexys o más guapos”, como también las hay de mujeres específicamente, pero cuando la noticia era el genérico de las “imágenes más sexys y más indiscretas”, sólo han aparecido las de mujeres.

Y no es casualidad, puesto que el significado de la imagen de la mujer es distinto al de la imagen del hombre. Ya lo comenté en parte en otro post (“Hombres desnudos” http://blogs.elpais.com/autopsia/2012/11/hombres-desnudos.html), y mientras que la imagen de un hombre expuesta en un anuncio, calendario, exposición… no tiene significado añadido salvo el de su anatomía y los estímulos que pueda generar, también los "concupiscentes", por supuesto, la imagen de una mujer, con independencia de esos estímulos, parte del significado histórico de su cuerpo como objeto y provocación, especialmente para la tranquilidad habitada por los hombres, que ve rota su armonía y su equilibrio con la irrupción de la mujer, bien en imagen o en persona. Sólo hay que ver, por ejemplo, la distinta reacción social ante los anuncios de la campaña de Desigual, que muestra a las mujeres expresando sus ideas y deseos sobre la sexualidad, y los spots del desodorante Axe, donde las mujeres sucumben ante un hombre que no necesita hablar de sus ideas y deseos para que todo el mundo lo entienda.

Y la cuestión que plantea esta situación es doble. Por un lado nos encontramos con que la imagen cosificada de las mujeres sigue presente a pesar de todo lo avanzado, y por otro, si aceptamos que ese sentido como objeto no existe y sólo es un residuo de una idea ya superada que algunos mantenemos, la cuestión es por qué no aparecen de la misma forma las imágenes de los hombres sexys e indiscretas. Esta ausencia nos demuestra el verdadero significado de la aparición de las imágenes de las mujeres, que no sólo aparecen por partir de la idea de objeto, sino que además lo hacen para satisfacer a quien demanda esas imágenes desde una cierta legitimidad, que son los hombres. Las mujeres no pueden o no deben hacerlo, al menos abiertamente.

Y sobre este esquema gira la vida y sus trampas, que llevan a que muchas mujeres busquen el reconocimiento a través de la aceptación y la admiración de los hombres por medio de su imagen, y a que luego los hombres las cuestionen por usar su imagen para conseguir el reconocimiento, y las critiquen por ser incapaces de alcanzar lo que ellos consiguen sin la ayuda de su cuerpo y de su imagen.

Recuerdo hace ya algunos años la primera vez que se hizo un striptease en mi pueblo. Fue un striptease masculino y femenino. Cuando mis amigos me lo contaron meses después al volver a vernos me dijeron: “Primero salió el cachas…  luego salió la guarra”. 

Ese es el significado para la sociedad: “el cachas y la guarra”.