El Papa bisiesto

PAPA BISIESTO
No lo sé, pero probablemente si febrero hubiera tenido 29 días la renuncia del Papa se habría materializado un día más tarde.

El año bisiesto con un día más en la ubicación actual se introdujo en el siglo XVI, para corregir las pequeñas diferencias de tiempo que se producen al tomar la traslación de la Tierra en 365 días exactos, cuando en realidad son 355 días, 6 horas y 9’2 minutos. Cada día se pierde un poco sin contabilizar, y ese poco cada cuatro años es todo un día para que febrero, ese mes niño que siempre quiso crecer como los demás, sueñe que puede hacerlo y que puede llegar a ser como el resto de sus hermanos.

Y probablemente algo así le ha ocurrido a Benedicto XVI. El Papa en su reflexión ha sufrido esos ajustes entre lo que es y lo que aparece como cierto a lo largo de su pontificado, para al final abandonarlo como ese febrero que envejece antes que el resto al no haberle dado oportunidad de crecer.

Las informaciones que han salido indican que la decisión de Benedicto XVI ha sido más obligada que decidida. Es cierto que al final nace de su voluntad, pero la voluntad de cada uno empieza en las circunstancias que lo envuelven, y la libertad para decidir se pierde conforme la persona adquiere más poder sin perder la conciencia. Sólo el inconsciente es verdaderamente poderoso, ese es el drama de nuestra cultura.

Y su tiempo ha girado como la sombra del obelisco de la plaza de San Pedro, y la sombra se ha alargado en cada giro para invadir los oscuros pasillos del Vaticano, y cada pequeño desajuste sombrío entre el cielo y la Tierra han hecho que el Papa haya acumulado motivos para hacer de su papado un periodo incompleto, un pontificado que podría haberse alargado hasta el día 29 de febrero si el año hubiera sido bisiesto, o hasta que la renuncia improrrogable de la muerte le hubiera obligado, como lo ha hecho durante siglos con sus antecesores.

No deja de resultar curioso cómo una renuncia vital puede ser más preocupante que la renuncia mortal.

La renuncia del Papa a su papado guarda otras renuncias. No sabemos a qué más ha renunciado, lo que sí es seguro es que aquello, y aquellos, que le han hecho renunciar continúan activos y presentes, y seguirán con el nuevo Papa (quizás tome el nombre de Benedicto XVII para hacer olvidar lo que ha hecho el actual, lo mismo que Juan Pablo II hizo olvidar lo ocurrido con Juan Pablo I).

Benedicto XVI nos advirtió de quienes instrumentalizan el nombre de Dios, y seguro que tampoco se refería a nadie que está en “desiertos lejanos”. La conclusión es clara, si Dios es un instrumento las creencias son una esclavitud, la cuestión entonces es, ¿quién es el amo?

Podría haber sido un 29 de febrero, pero ha sido el 28 de febrero de 2013, y el tiempo cíclico que deja horas sin contabilizar y momentos sin contar nos dirá lo que en verdad anuncia la renuncia.

 

Advertisements

5 thoughts on “El Papa bisiesto

  1. Excelente reflexión y excelente blog. Una puntualización: el año bisiesto se introduce en la reforma Juliana del calendario en el s. I a.n.e. La reforma gregoriana del s. XVI lo que hizo fue modificar (quitar) algunos bisiestos y sumar los 10 días que se habían ganado con el antiguo calendario a lo largo de 12 siglos. Saludos.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s