Hombres asesinados y mentiras resucitadas

HOMBRES ASESINADOS
Si a los hombres realmente les preocuparan los homicidios que sufren miles de hombres cada año en el mundo, habrían hecho algo más a lo largo de la historia que recurrir a las guerras o a las manos ante cualquier conflicto. No parece, pues, que sea esa su preocupación, ni tampoco parece que tengan mucho interés en cambiar las circunstancias cuando, de forma mayoritaria, están ausentes en la promoción de la Igualdad y en la búsqueda de la paz como elemento de convivencia, no como acuerdo o tratado tras una guerra.

Sin embargo, los hombres hablan hoy de la violencia que sufren, pero lo hacen, curiosamente, sólo de la que reciben de las mujeres y, ¡oh casualidad!, manipulando los datos. Nada dicen los hombres posmachistas de la criminalidad organizada, de las pandillas violentas, de los ajustes de cuentas entre bandas que restan vidas masculinas… todo indica que más que las muertes de hombres lo que quieren poner de manifiesto es a las mujeres asesinas. Es como una obsesión que les acompaña y que creen descubrir cada día al despertar, cuando es algo conocido y reconocido históricamente como parte del "pack" de la “perversidad de las mujeres” (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/mujeres-asesinas.html). Por eso, cada mañana cuando toman el café y perciben ese sabor amargo en su paladar, también creen descubrir que hay denuncias falsas por violencia de género, cuando también son conocidas y reconocidas, aunque no en la forma, bajo las circunstancias y en la cuantía que ellos dicen (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/cantos-rodados-las-denuncias-falsas-y-sus-n%C3%BAmeros.html). Quizás deberían poner más azúcar o sacarina a esos cafés matinales para dulcificar los reflujos de bilis que muchos parecen padecer, en lugar de hacer trampas para tratar cambiar la realidad.

Esto de intentar hacer pasar lo blanco por negro, la noche por el día y el agua por vino, al final termina por embriagar más a quien lo hace que a quien se dirige, hasta el punto de quedar en evidencia revestidos de datos de imitación cuando creen ir vestidos con conocimiento de marca. Olvidan que los datos son como las letras, se pueden poner en el orden que se quiera, pero ello no quiere decir que tengan algún significado, ni siquiera sentido.

El posmachismo (y por tanto los posmachistas y las posmachistas), tal y como hemos explicado en anteriores posts, utilizan los datos para contar aquello que no se atreven a decir con palabras, para desviar la mirada de la realidad y para retener la atención es esas estaciones de servicio propio. Buscan la confusión y escapar de una situación que los ha dejado al descubierto, por eso se esconden en sus cuevas y se cuentan historias para reforzarse en la esperanza de que quizás vuelvan esos tiempos pasados, que para ellos está claro que fueron mejores.

Una de esas historias, la que más pasión y seguidores concentra alrededor de la hoguera de su vanidad, es la de los hombres asesinados por las mujeres con las que comparten una relación de pareja. Hablar de mujeres asesinas ya no es suficiente, ahora hay que hablar de hombres asesinados por mujeres. Los otros, la gran mayoría de los hombres asesinados por otros hombres, no importan, parecen pensar que “ellos se lo han buscado” o que “ellos se lo han encontrado”.

Veamos algunas de las cosas que dicen:

– Una de ellas es que los homicidios de hombres por mujeres no son contabilizados, muy propio de quien quiere darle a su historia una carga de intencionalidad, puesto que de lo contrario podría parecer un error de los muchos que vemos en estos días. La torpeza es tan grande que en sus propios argumentos presentan los datos donde sí aparecen estos homicidios. Por ejemplo, una misma persona ha enviado por Twitter los dos gráficos que pongo a continuación con tan sólo un par de días de diferencia. En uno dicen que no se contabilizan los homicidios de hombres, y se detiene en 2008 porque no hay más datos, y en el otro (que él mismo envía) se observa que sí se contabilizan más allá de ese año, llegando hasta 2011, último año disponible en los informes del CGPJ. 

HOMBRES NO CONTABILIZADOS

– Muy en relación con este argumento está la crítica a los organismos e Igualdad y a aquellos que tienen como objeto de sus actuaciones actuar sobre la violencia que sufren las mujeres, recriminándoles que “no cuentan los homicidios de los hombres”. El argumento es tan peregrino como criticar a la Dirección General de Tráfico por no contablizar los accidentes laborales, cuando en ambos casos se trata de vidas humanas.

– Eso forma parte de la manipulación, pero como no es suficiente recurren a la mentira para resucitar sus polémicas. Los hombres asesinados por su parejas sí se contabilizan, tal y como se puede comprobar en las estadísticas del Observatorio del CGPJ destinado a la Violencia Doméstica y de Género (http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia_domestica_y_de_genero/Actividad_del_Observatorio). Y, por ejemplo, los hombres asesinados por sus mujeres fueron 2 en 2007, 5 en 2008, 9 en 2009, 6 en 2010 y 5 en 2011. Un total de 27 en 5 años.

– Lo que no cuentan los posmachistas es que en esos mismos años se produjeron 5 homicidios de hombres por sus parejas hombres. Un 15’6% de todos los homicidios de hombres del total en el contexto de las relaciones de pareja.

– Y como los números les salen muy bajos y de lo que se trata es de confundir, lo que hacen es contabilizar a todos los hombres asesinados dentro de la violencia doméstica con independencia de quién es el autor. Y claro, para ello tienen que ocultar que, tal y como refleja el informe del CGPJ de 2008, el 80’6% de los homicidios de hombres dentro de las relaciones familiares o domésticas son cometidos por otros hombres, concretamente por padres que matan a hijos, hijos que matan a padres, hermanos a hermanos… No por mujeres. Por lo tanto, cuando “deletrean” sus datos y hablan de 15, 18… hombres asesinados por violencia doméstica, en realidad lo que están diciendo es que 13 , 16… de esos hombres han sido asesinados por otros hombres. A pesar de ello insisten en la confusión y presentan todos los hombres "asesinados por violencia doméstica" como si los hubieran matado sus mujeres.

– Al final, una vez que ya han presentado los escombros de la violencia que ejercen las mujeres, terminan responsabilizando de todo a la Igualdad, a los organismos que la promocionan y a la Ley Integral, su fantasma más temido. La cuestión es, ¿cómo una ley potencia los homicidios de los hombres sobre las mujeres?. Se supone que debe ser que “ante la injusticia que supone una norma tan sesgada” muchos hombres se ven “atacados” y deciden dirigirse directamente contra la fuente de sus males, que no puede ser otra que su mujer o exmujer, y quitarle la vida. ¿Ese es el concepto de hombre que defienden?, ¿esa es la consideración que tienen de los hombres, personas que ante un teórico problema razonan con la violencia en la mano hasta el punto de matar a la mujer con la que comparten o han compartido una relación?… Yo no veo así a los hombres ni los considero de ese modo. Para mi los hombres no son unos animales irracionales, como al parecer lo son para ellos. 

Pueden comprobar cómo continúan en la endogamia de la mentira, por eso cada vez están más perdidos y sus argumentos son más peregrinos. Y por ello intentan hacer suyos cualquier argumento crítico que desvele sus manipulaciones. Un ejemplo lo hemos tenido estos días con el informe de la OMS sobre la prevalencia de la violencia de género en todo el mundo. Sólo para la violencia física y sexual ha sido situada en el 30%, o lo que es lo mismo, 30 de cada 100 mujeres a lo largo de sus vidas sufrirán violencia física por parte de sus parejas hombres y agresiones sexuales de otros hombres al relacionarse en sociedad. ¿Qué creen ustedes que han dicho?, ¿les preocupa que haya tantos hombres violentos?… Pues no, y se han dedicado a decir lo de siempre, que las mujeres son muy malas, que matan a hombres y a menores, que todas son vidas, que no hay que hacer diferencias entre las distintas violencias… Es decir, que todo siga como hasta ahora, que el perdón se lleve la culpa, y que Dios dirá.

Como pueden ver la defensa de la masculinidad está construida sobre la mentira, una mentira que ponen en boca de las mujeres para callarlas, pero que está en la estrategia de estos hombres salvadores de una masculinidad caducada.

La resistencia a la Igualdad es inútil, ésta se conseguirá como antes se hizo con la Libertad, con la Justicia, con la Dignidad… a pesar de que hubo quienes defendieron y lucharon por mantener la esclavitud, los privilegios y la discriminación. Los hombres que crean que deben desarrollarse medidas específicas contra la violencia que sufren o que vean necesaria cualquier otra iniciativa están en su derecho y me parece perfecto que lo reivindiquen, pero se equivocan si buscan hacerlo atacando a las medidas dirigidas a corregir la desigualdad y a erradicar la violencia de género. Lo mismo que se equivocan si tratan de igualar las diferentes violencias por su resultado, pues lo que demuestran es que no tienen interés en abordar las causas y el origen que son las que están instaladas en la desigualdad y en los privilegios que muchos aún disfrutan.

A nadie se le ocurriría decir que el tratamiento de una hepatitis infecciosa debe ser igual que el de una hepatitis tóxica, bajo el argumento de que las dos son "procesos inflamatorios del hígado"… Bueno, quizás a un posmachista sí.

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El posmachismo (III) y la igualdad ‘punto cero’

POSMACHISMO-Post itYa han visto a lo largo de estos días que lo del posmachismo va en serio y que no se cortan, algo muy propio de quien actúa en defensa una posición estructural y consolidada, no de ideas y propuestas. Estas hay que defenderlas con argumentos, mientras que para defender el orden establecido basta con rechazar todo aquello que lo cuestiona.

Y han podido ver cómo los elementos que recogía en el primer post sobre él no fallan, sobre todo el de la manipulación de la realidad para generar esa confusión que lleva a la distancia, a la pasividad y a que todo siga tal y como está ahora: con desigualdad y violencia de género. Lo hemos visto en el post El posmachismo y su burda manipulación. Este tipo de actuaciones utilizan la neutralidad y el cientificismo, pero tampoco han faltado el resto de elementos: el interés común para que la ley considere a hombres y mujeres, la crítica hacia las personas que defendemos la igualdad y la lucha contra la violencia de género, críticas especialmente intensas hacia mi (debo ser terrible para ellos), la idea de adoctrinamiento que hay detrás de los planteamientos de igualdad (todo lo relacionado con la alienación y el pensamiento impuesto les encanta), y, como no, el beneficio económico que hay detrás de todas estas propuestas. Nada de mejorar la convivencia ni de corregir injusticias y discriminaciones, aquí lo que mueve a las personas al hablar de Igualdad, en España y en la Unión Europea, son los euros disputados.

El posmachismo ha aprendido que la mejor forma de evitar el debate y la reflexión no es la negación ni el ocultamiento, eso ha funcionado cuando las posiciones androcéntricas no eran tan cuestionadas y cuando la presencia de la igualdad era menor, pero ya no es eficaz. Ahora resulta mucho más práctico desviar la atención, y para ello el mejor modo de hacerlo no es plantear otro tema, sino utilizar el mismo debate pero con un sentido completamente diferente. Por eso el posmachismo intenta centrar la discusión sobre el resultado, algo que no puede esconder, pero que sí puede utilizar para evitar que se hable sobre las causas que dan lugar al mismo. Es lo que hace con la violencia de género cuando plantea que no es un problema que nazca de la desigualdad, sino que se debe a cuestiones que afectan a determinados hombres o circunstancias, o cuando dicen que la menor presencia de las mujeres en los puestos de responsabilidad se debe a su incapacidad o a la mayor competitividad y esfuerzo de los hombres. Y una vez que centra la atención sobre el resultado, recurren a otra de sus estrategias para darle un significado diferente a través de la manipulación del lenguaje. 

Esta estrategia del posmachismo es la que los lleva a hablar de igualdad, no porque realmente les importe o la busquen, sino para adaptarla a lo que ellos entienden que debe ser la igualdad, que no es otra cosa que una “desigualdad con matices”. Es lo que podemos denominar como “Igualdad.0” ("Igualdad punto cero") 

La Igualdad.0 es poner el marcador a cero, como si no hubiera existido desigualdad a lo largo de la historia ni hubieran estado presentes las causas y valores que han dado lugar a ella. El planteamiento parte de un cierto reconocimiento de que ha habido "problemas", pero que estos ya han desaparecido, como si hubieran sido un accidente que ya se ha corregido. En realidad su objetivo es impedir que se adopten medidas sobre quienes han sufrido y sufren la desigualdad, que son las mujeres, y que se corrija actuando sobre quienes la generan, que son los hombres y sus valores.

Por esa razón se llenan la boca de igualdad y exigen que se adopten las mismas medidas para mujeres y para hombres, con la idea de evitar que se tome conciencia sobre el significado de la desigualdad como parte de un sistema de valores amparado por la cultura, e impedir que se conozca la realidad histórica de la desigualdad y, por tanto, el por qué de la realidad actual. Pero sobre todo, lo que se consigue con ese posicionamiento es garantizar que la desigualdad va a continuar al pedir actuar del mismo modo sobre quien está en diferente posición. Si las acciones se dirigen igual a quien ocupa una posición aventajada y a quien está en un lugar inferior, al final avanzaran las dos partes, pero manteniendo la desigualdad entre ellas.

Todo está muy bien diseñado para conseguir la apariencia del cambio en la continuidad. Es parte de las trampas que la cultura pone a las mujeres y a la igualdad. Es la trampa del posmachismo, que busca el rechazo de la igualdad a través de la confusión, la desorientación, la duda y la pasividad que hace que todo siga igual.

Todo vale para generar confusión, por eso entre sus tácticas no faltan las siguientes:

Victimismo. Presentan la realidad como contraria a los hombres y a estos como víctimas de lo que llegan a considerar como una “cultura matriarcal”. Para ello no se cortan en decir que los hombres pagan con sus vidas la tranquilidad de las mujeres, con argumentos como que su vida media es más reducida, las muertes en los accidentes laborales y de tráfico, incluso llegan a defender que eso de “primero las mujeres y niños” ante una situación de riesgo es un ejemplo del matriarcado, y para darle expresividad citan al Titanic. Para nada se cuestionan cómo la desigualdad les afecta a ellos ni cuál es el precio de “mujeres y niños” por salir antes de los riesgos en los espacios públicos, porque está claro que del riesgo y de la violencia en lo privado no las dejan salir.

Incongruencia. No les importa decir lo mismo y lo contrario, lo importante es la confusión. Dicen que la Ley Integral es mala, pero piden que incluya a los menores, a los hombres, a las parejas del mismo sexo… Destacan que esa ley no sirve para anda, pero al mismo tiempo indican que en los países nórdicos hay más muertes de mujeres que en España. Las mujeres son presentadas unas veces como la esencia de la bondad en su papel del madres y esposas, pero no dudan en decir que son los seres más perversos y manipuladores cuando les interesa (denuncias falsas, SAP, asesinas…)

Utilización y usurpación de los argumentos que se dan para avanzar en igualdad y erradicar la violencia de género, en una especie de juego infantil de “y tú más”. Cada vez que se utiliza un dato y una razón, el posmachismo lo toma y lo vuelve contra, por ejemplo, si se habla de violencia contra las mujeres, hablan de violencia contra los hombres, si se explican las consecuencias de la exposición de los menores a la violencia de género, recurren al SAP, si se apunta sobre el suicidio en las mujeres sometidas a violencia de género, ellos dicen que hay hombres que se suicidan por haber sido denunciados falsamente, si se presentan datos y estadísticas sobre la violencia contra las mujeres por los organismos de igualdad, dicen que no se estudian los homicidios de hombres, cuando sí se hace por los organismos correspondientes (CGPJ, FGE, Ministerio del Interior), si se presentan las graves consecuencias de la mutilación genital femenina, el posmachismo las compara con la circuncisión… Hasta al hablar de machismo como causa de esta realidad ellos lo han tratado de contrarrestar con una nueva palabra, el “hembrismo”, aunque como les parece que no es suficiente también han inventado el “feminazismo”.

Y están tan metidos en intentar desnaturalizar e impedir el debate y las medidas a favor de la igualdad, que no son conscientes de la realidad objetiva que envuelve y contextualiza la situación actual, la cual se caracteriza por dos elementos.

  1. Ausencia  en el debate histórico a favor de la igualdad y de la corrección de las manifestaciones de la desigualdad. Nunca les ha importado la violencia de género, la custodia de los hijos y de las hijas cuando hace años las madres la asumían sin recibir la pensión económica que por ley les correspondía, y sin que hubiera forma de que lo hicieran hasta que no se llevaron a cabo determinadas reformas legales, a pesar de las cuales no han acabado los problemas en este sentido. El posmachismo no ha estado presente en el debate de estos temas ni de ningún otro para intentar hacer valer sus ideas, porque antes no estaba en cuestión la posición de referencia de los hombres ni los valores impuestos al resto de la sociedad. Sólo cuando todo esto ha entrado a formar parte de la crítica es cuando se han presentado, pero no para formar parte del cambio, sino para evitarlo.
  2. Utilización de la igualdad para no avanzar en igualdad. Critican que sólo se hable de mujeres, no de hombres, pero lo hacen para que no se hable de ninguno, ni de hombres ni de mujeres, no para que se hable de los dos. Cuestionan que se actúe contra la violencia de género, a favor de las ayudas laborales a las mujeres, de corregir las diferencias en la presencia de mujeres donde están infra-representadas, de determinadas medidas a favor de la salud de las mujeres… Y todo se presenta como que no se hace nada por los hombres. El argumento además de pobre es falaz, porque la forma de buscar una actuación a favor de algo supuestamente necesario no es criticar la actuación necesaria sobre otros problemas, sino reivindicar y pedir que se lleve a cabo en los lugares y a las personas que les corresponda. Sin embargo, el posmachismo se limita a pedir que se hable de cuestiones de hombres, pero no para resolver los teóricos problemas, sino para que no se corrijan los que afectan a las mujeres, o para que no se vean perjudicados o desarmados en su estrategia de poder y control, de lo contrario no lo plantearían en términos de contraposición, sino como un apoyo a las dos iniciativas: a favor de las mujeres y a favor de los hombres. 

Y para ello recurren incluso al argumento de los Derechos Humanos y a la Constitución Española para hablar de la “igualdad ante la ley”, pero olvidan que lo importante es la igualdad en la sociedad que evite tener que llegar ante esa ley igualitaria. 

El posmachismo está aquí y ha venido para quedarse, para permanecer en la desigualdad histórica y ayudar a su hermano mayor, el machismo, y juntos mantener a la familia de la desigualdad protegida bajo la estructura jerarquizada de su orden natural. Pero los posmachistas olvidan que los logros de la sociedad no son los objetivos que se alcanzan con propuestas puntuales, sino los que satisfacen los ideales y las aspiraciones humanas. Y entre esos ideales está el de Igualdad, algo a lo que no se va a renunciar, como no se hizo antes con la Libertad, la Justicia, la Dignidad…