“Custodia asistida”

CUSTODIA ASISTIDA
Podría haber titulado este post como “Reproducción compartida”, a la postre el sentido que reflejan las últimas decisiones del Gobierno sobre las técnicas de reproducción asistida y la custodia compartida es el mismo, para él hay cosas de dos que sólo pueden ser de dos, y en esto de la reproducción y del cuidado de los hijos y de las hijas, con independencia de las circunstancias, lo que empieza con un espermatozoide y un óvulo debe continuar con un hombre y una mujer.

Y como el Gobierno se sabe culpable al cambiar la situación existente hasta el momento, ha aprobado estas medidas justo al borde de ese agujero negro en que se convierte agosto. No es casualidad que mientras que cada vez se exige más espacio para el resto de los Derechos Humanos (más Libertad, más Justicia, más Dignidad…), se pida una mayor limitación para la Igualdad, no sólo en su desarrollo, sino también quitándole espacio a lo ya conquistado.

El pasado viernes (19-7-13) el Gobierno aprobó la custodia compartida como régimen preferente aún en contra de la opinión del padre y la madre, y la prohibición de aplicar técnicas de reproducción asistida a mujeres. Sí, ya sé que se pueden aplicar a muchas mujeres, pero no sólo a mujeres, tiene que ser a mujeres con un hombre al lado. Las mujeres no pueden ir solas en eso de la reproducción, tampoco pueden hacerlo a la hora de decidir qué hacer con el embarazo, ni  ahora al tomar la decisión de quedarse embarazadas, en todas esas circunstancias necesitan a un hombre, y no sólo para "poner la semilla".

Y de nuevo estas medidas del Gobierno ni aumentan ni mejoran las prestaciones ni derechos de los ciudadanos, y menos aún de las ciudadanas, lo único que hacen es imponer su moral y restringir la libertad y la igualdad de muchas de ellas.  Es lo mismo que plantean con la reforma de la llamada “ley del aborto” y como querían hacer con la que posibilita los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ninguna de las leyes existentes obliga a nadie. No obligan a la custodia individual, ni obligan a mujeres que no comparten una relación con un hombre a utilizar la reproducción asistida, ni obligan a interrumpir un embarazo, ni obligan a que las personas del mismo sexo que mantienen una relación contraigan matrimonio. En cambio sus contra-reformas sí obligan a que muchas de estas personas no puedan ejercer sus derechos en igualdad ni disfrutar de su libertad, que es la de todos, por la ideología de un Gobierno que mira más al cielo que a la realidad.

Y todo ello es respaldado por un sector de la sociedad que comparte esa ideología, algo que es legítimo y respetable, pero que adopta una actitud referencial o paranoide, algo que no es verdad (recordemos lo del “adoctrinamiento” http://blogs.elpais.com/autopsia/2012/12/adoctrinamiento.html). Esa actitud referencial es la que les hace entender que la libertad e igualdad se plantea como un ataque contra aquellas personas, instituciones o situaciones que han estado amparadas por la injusticia de la desigualdad, las cuales no sólo buscan defender determinados valores, sino que pretenden mantener privilegios concretos. Ninguna de las medidas y políticas de igualdad van contra la familia, los hombres, la religión, la vida, la sociedad… como muchos pretenden defender creyendo que al darle un sentido trascendente a la defensa de sus posiciones materiales tienen más razón, cuando en verdad lo que hacen es quedar en evidencia y demostrar cómo defienden una moral que a ellos les vienen bien y les reporta beneficios de todo tipo.

Y de nuevo, el Ministro que dijo aquello de “la maternidad libre hace a las mujeres auténticamente mujeres" http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/27/actualidad/1332870291_231347.html, sitúa la referencia de su decisión en los hijos y en la madre por delante de la mujer. Lo cual, una vez más, limita la libertad y la decisión de las mujeres y las somete a sus funciones sociales como madres, pero no de cualquier manera, sino tomando como referencia “lo natural”.

El mensaje es claro, hay que tener hijos, pero como Dios manda, y eso supone tomar como referencia lo de siempre. Es la idea tradicional de familia como institución dirigida a la procreación, y la de la persona que procrea y cuida en la familia como madre. Todo queda dirigido a ese fin social en el que el hombre es el garante de que las cosas sean como son y de que las mujeres hagan lo que tienen que hacer.

Sorprende que el Gobierno regule antes a favor de su ideología que de la realidad. Según los datos del INE, alrededor del 88% de las familias monoparentales están formadas por mujeres, lo cual indica que hay circunstancias diversas, algunas de ellas tristes y dolorosas, que llevan a que mujeres sin la presencia de un hombre puedan criar y educar a sus hijos e hijas, lo cual debería ser una referencia para que las mujeres pudieran tener a través de los medios necesarios los hijos que desean nacidos del amor.

Lo mismo ocurre con la imposición de la custodia compartida como referente en contra de la opinión de los padres y de las madres. La única explicación que tiene la medida aprobada por el Gobierno es pensar que la mayoría de las mujeres utilizan a los hijos como un instrumento para hacer daño a sus exmaridos, tomando casos puntuales, que siempre los hay, por lo general. Aparece de nuevo la imagen de la mujer mala y perversa para desvirtuar la realidad, de lo contrario no tiene sentido que se imponga a la fuerza algo que se puede conseguir de mutuo acuerdo en la actualidad, como ocurre con la custodia compartida. Otro día hablaremos más despacio de la custodia compartida, pero el hecho de que la mayoría de las custodias de mutuo acuerdo las tengan las madres es coherente con el hecho de que cuando no existe ese acuerdo entre los progenitores el juez o la jueza decida lo mismo, máxime al comprobar que las puertas de los colegios, las consultas de los pediatras, la salida de las academias de idiomas, de música o de danza… están llenas de madres, no tanto de padres. Las mismas madres que renuncian a su trabajo y a la jornada completa para el cuidado de sus hijos e hijas.

Si muchos hombres tienen que esperar a que la justicia obligue a compartir la custodia para ejercer su paternidad, algo no funciona en la sociedad, y algo están haciendo mal esos hombres cuando en lugar de trabajar por la Igualdad  para romper el estereotipo de mujer-madre, y de responsabilizarse en el cuidado de los hijos e hijas del mismo modo que lo hacen muchas mujeres, lo único que dicen  es que se sienten discriminados por decisiones injustas que nacen de la idea que otros hombres como ellos han labrado en la conciencia colectiva al pasarse toda la historia diciendo que las “mujeres poseen el instinto maternal y condiciones naturales para ejercer el cuidado de los hijos”, justo lo mismo que dice el Ministro de Justicia. Lo que no esperaban estos hombres es que pudieran hacerlo sin un hombre a su lado

La decisión del Gobierno se puede resumir en esa idea de  “custodia asistida”. Las mujeres han de ser custodiadas y asistidas para que sean lo que tienen que ser. Las mujeres deben ser vigiladas y dirigidas en sus decisiones, de lo contrario no sólo puede ir contra los hombres, sino que puede hacerlo contra el "orden natural". 

Las mujeres viven una situación social de “libertad con desconfianza”. La sociedad no se ha fiado de ellas para que puedan ejercer las mismas funciones que los hombres y las ha recluido en el hogar y la maternidad bajo el control y la asistencia de un hombre. No lo digo yo, que también, lo dice y lo demuestra la historia. Y ahora de nuevo se quieren cambiar las consecuencias sin modificar las causas. Como siempre.

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54 thoughts on ““Custodia asistida”

  1. Quizá pueda cuestionarse racionalmente si las personas homosexuales tienen derecho a tener hijos propios. Es un problema en el que no entraré ahora. Ahora bien, quienes, claramente, no tienen ningún derecho a la reproducción asistida son las lesbianas que profesan el feminismo de género. Me explico. Las lesbianas que defienden a capa y espada el dogma de que “nosotras parimos, nosotras decidimos”, convierten al hombre en un cero a la izquierda, en un espantajo subordinado a las decisiones de la mujer embarazada. Pues, por la misma regla de tres, el hombre puede enarbolar un lema simétrico: “nosotros engendramos, nosotros decidimos”. Es decir, nosotros decidimos a quién inseminar o no inseminar. Y es evidente que los hombres, como conjunto, no tenemos por qué colaborar con quienes no colaboran con nosotros en cuestiones de reproducción. Si nosotros hemos de ser un cero a la izquierda cuando embarazamos a una mujer, la mujer (lesbiana y feminista de “género”), habrá de ser igualmente un cero a la izquierda en la fase de la concepción. Ahí somos nosotros, los hombres quienes, siguiendo la lógica del “nosotras parimos,…”, podemos hacer con nuestro semen lo que queramos. En fin, que donde las dan, las toman.
    Señoras pacíficas, por 50 céntimos de euro, díganos todos los insultos que puedan en un minuto, por ejemplo “machomierdas”. Un, dos, tres, respondan otra vez.

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  2. Bambina-cruda me recuerdas a Schoppehouer con tu paternalismo. Sólo basta leer a ese “loado” autor patriarcalista para ver cómo aún su pensamiento cala hondo en nuestros días… Pasión y razón, ambos son atributos humanos, es decir de mujeres y de hombres. Si hay algún libro infundado e irracional, amén de flagrantemente manipulador, en el que se hace apología de la IDEOLOGÍA PATRIARCAL DOMINANTE es el del Juez parcial autor de “la Dictadura de Género”. Que yo sepa en España no ha habido más dictadura que la FRANQUISTA. Asimismo, este “Juez” (ante el cual los maltratadores se sentirán muy felices) parece haber bebido en las aguas pantanosas de Schopenhouer.
    Entérense bien, con independencia de que las leyes lo reconozcan o no, LAS MUJERES SOMOS HUMANAS IGUALES, con la misma DIGNIDAD intrínseca a esa condición humana y, en consecuencia, debemos poder disfrutar en el día a día de los mismos derechos, libertades y oportunidades. (Los deberes esos sí los tenemos por duplicado.) De hecho, son las mujeres solteras sin hijos las que PROPORCIONALMENTE pagan más impuestos.
    Guárdese su paternalismo (Schoppenhouer también pensaba, el pobre, que las mujeres no éramos seres racionales sino emocionales; lo cual es una Gran Mentira… ¿Quién no ha visto a un maltratador llorar y suplicar, ante su “amada”, profundamente emocionado para que le perdone sus golpes, violaciones y palizas brutales jurando que esa vez será la última?… Menos paternalismos y menos Demagogia.

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  3. La gata Flora. Se queja de que los hombres no se hacen cargo de sus hijos y, cuando se legisla a favor de la custodia compartida, pone el grito en el cielo. Parece usted instalado en el más absoluto victimismo. ¿Cuál de los dos sexos gana terreno con esta medida?

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  4. Por otro lado, estoy absolutamente en contra de las medidas que ha tomado el gobierno acerca de la reproducción asistida, pero permítame corregirle (“…prohibición de aplicar técnicas de reproducción asistida a mujeres.”): no se ha prohibido, se ha sacado de la cobertura de las Seguridad Social. Si ya tiene preparada la respuesta “…mandar a miles de mujeres a gastarse los euros en tratamientos en clínicas privadas… blablablá… equivale a prohibirlo”, permítame también decirle que, en ese caso, también está prohibido comprarse un coche. De cualquier manera, una canallada.

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