Iguales en un tren Alvia


IGUALES-TREN ALVIA
Hoy todos somos gallegos,
todos somos los hombres heridos por el dolor de un accidente que se ha llevado la respiración de toda España, todos somos las mujeres que viajaban en ese tren, somos los niños y las niñas que cambiaron su alegría y sus juegos en el móvil por el llanto o por el silencio… Hoy se ha demostrado, como tantas otras veces, que el ser humano es capaz de ponerse en el lugar de otro, de entender lo que está viviendo y de sentirlo al mismo tiempo.

Hoy era los mismo ser de Andalucía, de Cataluña, de Canarias o de Murcia… hoy éramos todos de Galicia. Hoy daba igual ser hombre o mujer, cada uno de nosotros (cada una de nosotras) éramos ellos y éramos ellas. Hoy no importaba si se era extranjero, si se tenía otro color de piel o si la ideología, las creencias, la orientación sexual o lo que fuera eran distintas a las nuestras, porque hoy éramos esas personas con su origen, su piel, sus ideas, creencias y orientación. Hoy éramos ellos sin dejar de ser cada uno de nosotros.

Y esa conducta que hoy reproducimos y que la ponemos como ejemplo de “humanidad”, es precisamente la que está en la base de lo que realmente nos define como especie, no los viajes al espacio, los logros científicos o las grandes construcciones. Y lo triste es que lo que al principio estuvo en la base de la convivencia diaria, hoy haya quedado limitado a las grandes catástrofes y al dolor.

Algunos autores, como la filósofa Mary Midgley, apuntan a que las primeras justificaciones sobre el origen de las referencias éticas se producen ante la contemplación de los desastres y los fenómenos naturales, al hacer entender a los humanos que estaban sometidos a una especie de fuerza superior que podía frustrar sus deseos. Sin embargo, la misma autora y otros especialistas, como George Silberbauer, destacan que el elemento más importante para adoptar una serie de referencias dentro del grupo surge de la necesidad de cooperar para alcanzar objetivos comunes, y de la reciprocidad que conlleva el hecho de que al actuar según esas referencias adoptadas se percibiera que se había obtenido un beneficio individual. Sería algo parecido a la idea de que “si es bueno para el grupo, es bueno para mí”, aunque no haya sido beneficiado directamente por la acción o la decisión adoptada.

La cooperación está en la base del ser humano, hoy somos lo que somos porque desde hace miles de años hemos cooperado para llegar a ser ese “Homo sapiens”. Una especie que se caracteriza por esa “inteligencia” que le permite regir su conducta, y por ese “Homo”, por ese ser “iguales” que le lleva a entender que es un animal social, y que su vida está en la convivencia de todos los individuos, con sus diferencias y diversidad. Y no deja de ser triste que lo que en el origen de la especie estaba tan claro y tan presente, hoy se haya perdido entre la bisutería de los logros y los intereses.

La reacción de los habitantes de Angrois y Santiago de Compostela ha sacado la humanidad que escondemos a diario bajo la rigidez de unas ideas y unos valores que creemos que nos hacen superiores, cuando en realidad nos reducen a la nada. Por supuesto que debemos defender esas ideas y esos valores que consideramos buenos para el resto de la sociedad, pero no debemos entender que las del otro son un ataque a las nuestras, ni imponer nuestras posiciones hasta el punto de que el resto no pueda comportarse según las suyas. La convivencia, lo común, lo social… se basa en compartir, no en dividir.

Hoy Galicia ha sido un ejemplo de humanidad, sigamos dando ejemplo de convivencia y de sentirnos iguales. Seremos mejor, seremos, sencillamente, más humanos.

 

PD. Con estas palabras quiero transmitir toda mi emoción y solidaridad a los familiares de las víctimas, y mi reconocimiento a cada una de las personas que han dado ejemplo de humanidad en su conducta de cooperación tras el accidente. Gracias por hacernos mantener la esperanza en el ser humano.

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19 thoughts on “Iguales en un tren Alvia

  1. Todos sabemos que cualquier día una corriente de aire, un desprendimiento, un tren desbocado, un mal paso, puede llevársenos. Las tragedias así nos lo cuentan. Es la humanidad que sufre, muere, se levanta, vuelve a la lucha desde que el hombre es hombre. Absurdo, terrorífico y hermoso. Sin los otros no somos.

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  2. Me alegra poder coincidir por una vez con uno de sus comentarios. Solo decir que este comportamiento de los seres humanos, que en una circunstancia como ésta adquiere una dimensión de heroísmo y ejemplaridad excepcionales, está mucho más presente en la vida diaria de lo que a veces se quiere ver y es gracias a él que todos: hombres y mujeres, niños y niñas pueden afrontar la complejidad y las dificultades del día a día. Y como se señala en el artículo es lo que nos ha permitido llegar hasta aquí desde la larga noche de los tiempos.
    Por eso quizá resulte más absurda la obsesión de pretender ver en la historia de la humanidad una permanente guerra de sexos que no solo no responde a la realidad de los hechos sino que tampoco a nadie interesa. Y por ello me gustaría proponer que no limitásemos a ocasiones tan dramáticas como ésta la celebración de todos aquellos comportamientos humanos admirables que cada día ocurren a nuestro alrededor, pero quedan enterrados en una crónica negra que tantas otras se nos pretende hacer pasar por la única verdad de lo realmente ocurrido.

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  3. Manolo Tolosa , permíteme aclarar que todos los Trabajadores en todos los oficias , alguna vez han dicho alguna cosa gorda como broma todos . Solo que alguien INTENCIONADAMENTE a sacado video del Maquinista que dice esto PERO No debe ser ni el mismo tren ni en una curva verdad NO JUSGUEMOS Nosotros a nadie LA JUSTICIA Sera la que pueda jusgar a el Maquinista y este tendrá un Abogado lo defienda . NO Todo esta tan claro como parece hay algunos porqué .. ¿ POR QUÉ ? No se activo un mecanismo de Seguridad que tendría que teners las vías de este tren . Y Automáticamente el Tren fuera reducido mucho la Velocidad antes de entrar en la curva si fuera sido necesario EL Sistema de seguridad fuera parado el tren . AL LORO en culpar nosotros al MAQUINISTA No todo esta tan claro como parece TAMBIEN Todos nosotros somos culpables los que cojen los trenes quieren lleguen muy deprisa al lugar de destino Quieren llegar puntuales he Si no piden la devolución del billete NO Protesten haora porque el Maquinista corria LOS Pasajeros todos le obligan ha hir de prisa para llegar ala hora al destino . REPITO RESPECTO AL MAQUINISTA También tiene familia y es humano tiene sentimientos no le demos mas dolor del que ya tiene . DESCANSEN EN PAZ LOS MUERTOS el Pesame a los Familiares y amigos FE Y Fuerza a los familiares de los supervivientes del accidente la pregunta Si fuera funcionado el SISTEMA DE SEGURIDAD AUTOMATICO DE LAS VIAS DEL TREN Se fueran salvado he esta seria mi pregunta .

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  4. Pués siento decirle con pesar … que por las imágenes mostradas por los diferentes medios, he visto a muy pocas mujeres tirarse a las vías a ayudar y excarcelar a las victimas por no decir ninguna. Muchos de esos abnegados anónimos, hoy incluso, rescatadores con nombres y apellidos gracias a los medios, son hombres. Y no pongo en duda que fueran ellas las primeras en ponerse en contacto con los servicios de emergencia e indicar y dirigir donde estaba la zona cero del suceso, en acudir a sus hogares y proporcionar mantas, sábanas, agua …
    Pero esa capacidad de arrojo, esa temeridad, ese sentido del riesgo aún exponiendo la propia vida en ello, no se ha visto ni en ésta catástrofe ni en otras. No será porque no hay mujeres en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en los sercicios de emergencias y Cruz Roja, pero a la hora de arrimarse como que ese instinto de supervivencia está más arraigado en el lado femenino. Tal vez gracias a esa sensatez, estemos tod@s aquí pero cuando alguien cae a las vias de metro -por citar un ej. repetitivo-, el salvador siempre es de sexo contrario. Los aspavientos, los gritos, las llamadas de auxilio, la impotencia vienen del mismo género … la mano, el brazo salvador generalmente tiene figura de varón.
    Si en la noche de los tiempos -esa a la que Ud. estuvo invitado y donde supuestamente se repartieron los roles- la mujer en su conjunto hubiera estado a setas y no a roles; hoy en día no estaríamos invocando el tantra de la igualdad.
    El día que de la mente del eterno femenino se destierren los fantasmas sexuales, miedos atávicos, resentimientos varios, vendettas sexistas concluiremos que las manos de la mujer y del hombre son iguales y en momentos de necesidad, de máxima exigencia sirven para lo mismo aunque se ponga en peligro la propia integridad personal.

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  5. Celebro y aplaudo el comentario de Lisístrata. Si de algo le debería valer al autor de estos artículos una desgracia como la ocurrida en Santiago, es para replantearse los dogmas feministas con que cada día lacera al sexo masculino. Una y otra vez repetiré que no hay referentes culturales que ensalcen la violencia del hombre contra la mujer, ni que la minimicen o justifiquen. Antes lo contrario. Toda nuestra cultura está impregnada del tónico del heroísmo masculino en favor de las mujeres y, en general, de los desvalidos. Ningún hombre normal lleva en mente salvar la vida de los hombres antes que de las mujeres, ni ningún hombre soporta mejor el dolor de una mujer en apuros que el de un varón. La sucia mezquindad que cada día nos atribuyen las huestes feministas, la criminalidad que nos achacan es injusta y ofensiva. Pero quien quiera ensuciar y difamar la imagen de media humanidad, lo tiene fácil. Bastará con que seleccione cuidadosamente todas aquellas noticias infaustas en que el protagonista sea un hombre o unos hombres y cicatee o censure todas aquéllas en que el protagonista de una buena acción es una persona de sexo masculino. Bastará, digo, con presentar al hombre como el autor fatal de guerras, dictaduras, vicios, excesos, violencia callejera o doméstica, brutalidad…, ocultando la otra parte de la historia y de la vida: aquélla en que los hombres luchan por los derechos humanos y civiles de todos, construyen escuelas y hospitales, hacen carreteras que nos unen y acercan, inventan aparatos para hacer la vida más cómoda y llevadera, etc. Ver sólo lo malo del varón o ver sólo lo bueno es un error, porque la verdad no es tan maniquea ni simple. Los seres humanos, hombres y mujeres, tenemos vicios y tenemos virtudes, y una mirada crítica y objetiva contemplará tanto la bondad como la maldad. Fijarse sólo en lo malo, cuando no inventarse lo malo, de un sexo con tal de enrocarse en dogmas o en intereses espúreos, es, sin lugar a dudas, un ejercicio de maldad, señor Lorente. O de ignorancia. Nada digno de celebrarse saldrá de una página como ésta, empeñada hasta la obsesión en ver sólo el lado oscuro de los hombres, empeñada en criminalizarlos y caricaturizarlos de la forma más burda y cruel.
    Por fortuna, Lorente, la evidencia y la realidad están ahí fuera, y son más fuertes que cualquier intento por taparlas. La realidad es que los hombres acudimos a sofocar incendios terribles, a socorrer a los accidentados en las carreteras, a los necesitados tras el terremoto, a los angustiados tras las inundaciones. Usted y todas esas mujeres que tanto nos odian por estos pagos pueden seguir mutilando la verdad y tergiversando la historia de la humanidad, pero la verdad seguirá siendo la que es. No la que ustedes quieran, sino la de unos seres complejos, los hombres, que, pese a todos sus vicios y debilidades humanos, desean con todas sus fuerzas el bien y la felicidad de las mujeres, de las que conocen y de las que no conocen. ¿Por qué? Porque, pese a todas las falacias y diatribas del feminismo de género, los hombres vemos a las mujeres como nuestros iguales, cuando no como seres cuyas vidas valen más que las nuestras. Esa es la verdad que ni usted ni nadie podrá cambiar por muchas autopsias difamadoras del sexo masculino que se escriban en este o en otros diarios.

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  6. Sí, que descansen en Paz, con independencia de su sexo: mujeres u hombres. Por fín, IGUALES.
    Y, dicho esto, me gustaría formular la misma pregunta, que días atrás formulé en la entrada “Custodia Asistida”:
    http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/07/custodia-asistida.html
    Sírvase Contestarme: “¿Qué dijo “¿Igualdad?” en esa entrada merecedor de que ustedes la “tildasen” de “hembrista”?. Me puede responder.
    Los seres humanos, con independencia de cuál sea nuestro sexo, somos más iguales de lo que usted parece creer. Todas y todos nos sentimos humillados/as ante las injusticias, las cuales suelen generar indignación, enfado, etc. Consteste por favor, ¿qué le molestó tanto de lo que dijo “¿IGUALDAD?”? ¿Qué fue? Decir que el alcohol y la fiesta desinhibe por IGUAL a hombres que a mujeres. O bien fue el decir que, tradicionalmente, lo que a los hombres les ha servido y/o valido como eximente en Juzgados y Tribunales, el uso de drogas y alcohol, a las mujeres, por el contrario les ha “servido” para que se las repruebe y condene con una pena mayor? Cree usted, realmente, que comentarios de este tipo merecen ser tildados de “hembristas”. ¿Por qué cree usted que quienes somos insultadas y/o golpeadas no tenemos derecho de contra-atacar?
    Sí, yo también confío, en la Capacidad de discernimiento y de pensamiento propio de quienes siguen este blog.
    Muchas Gracias.

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  7. Todos los días ocurren desgracias y calamidades en este mundo pero, como señala Judith Herman, en “Trauma y Recuperación. Cómo superar las causas de la Violencia” sólo aquellas que son producidas de forma accidental generan automáticamente esa empatía, esa compasión espontánea de la que habla el autor aquí.
    A mí, a igual que a Herman, me parece muy extraño que las calamidades y desgracias procedentes de la “mano del hombre”: asesinatos, homicidios, guerras, etc. no generen de inmediato esa misma compasión. Es como si resultase “más tolerable” en cierto sentido el que “las muertes” provengan de la injerencia de la voluntad humana; esto es, de la maldad (que algunos se empeñan en llamar “enfermedad”).
    Las muestras solidarias ocurridas en España respecto al accidente en Santiago de compostela son un ejemplo de bondad, sin duda, ejemplo de cooperación, de compasión, de solidaridad humana. Estas cualidades siempre las hemos mostrado, tradicionalmente, las Mujeres, las humanas, a lo largo de la Historia para apoyar, luchar codo con codo, y cooperar en “las causas de los hombres”.
    No obstante, por lo general, no suele haber la misma buena disposición de ánimo de los hombres, de los varones, a la hora de apoyar, luchar codo con codo, y cooperar en la causa de la Liberación y emancipación total de las Mujeres. Esto es un hecho. Pero, en mi punto de vista, al final lo que hagamos o no hagamos, repercute y afecta en el conjunto. ¿Por qué no nos genera la misma compasión, la misma solidaridad, las “muertes” violentas producidas hoy en las guerras, o los asesinatos de mujeres a manos de sus maridos?
    Aún, nos falta mucha Humanidad.

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  8. Libertaria, ¿Igualdad?, etc., mire, hay muchas razones para considerar hembristas sus comentarios, pero jamás consideraría que un comentario es hembrista porque en él se diga que en otros tiempos cometer falta o delito en estado de embriaguez servía de atenuante o eximente para el hombre y de agravante para la mujer. Yo no sé si esto era así -ni me fío de lo que usted diga-, pero, EN CUALQUIER CASO, si eso es cierto, si era así, es evidente que se cometía una INJUSTICIA MACHISTA contra las mujeres. ¿Le parece clara mi respuesta?
    Ahora, contésteme usted a mí, por favor. Ante el mismo delito doméstico (hombre agrede a mujer o la inversa), HOY, la pena impuesta al hombre es el doble que a la mujer. ¿Le parece a usted bien que así sea, le parece JUSTO? ¿No le parece un poquito hembrista?

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  9. Hace unos días “jose” escribía lo siguiente: “Me dan asco los escritos de Lorente, y también los suyos, pero les presto atención, porque mire, en esta vida no sólo se presta atención a lo que agrada: también a lo que desagrada y encierra alguna suerte de peligro. En este caso, el peligro que se cierne es contra los derechos de los varones (aunque también de niños y mujeres ajenas al feminismo esperpéntico que usted y otros profesan) y el estado de derecho. ¡Como para no prestar atención!
    Pero usted hágase caso a sí misma si puede, no incurra en contradicciones tan mostrencas y predique con el ejemplo, mujer: si no le gusta lo que escribo o escribimos, NO NOS LEA. Haga como el avestruz. Esconda esa cabeza tan bien amueblada que tiene. No me lea, querida, no nos lea.”
    No sé si este es el tipo de LIBERTAD DE EXPRESIÓN y de respeto que pide el autor de este blog, respecto a los comentarios ajenos… Lo que cada vez es más obvio para mí es por qué no se acaba con la violencia machista: Sencillamente, NO SE QUIERE ACABAR CON ELLA!!!
    Parece que a una no le queda más remedio que “aguantar los golpes virtuales”: ¿verdad señor Lorente?

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  10. Señor Miguel Lorente, cuando más arriba comenta que: “debemos defender esas ideas y esos valores que consideramos buenos para el resto de la sociedad, pero no debemos entender que las del otro son un ataque a las nuestras, ni imponer nuestras posiciones hasta el punto de que el resto no pueda comportarse según las suyas. La convivencia, lo común, lo social… se basa en compartir, no en dividir”. Me gustaría saber, exactamente a qué se refiere… Llevo más de un año participando en este blog, intentando enriquecer el debate aportando, incluso a veces con citas textos que están ahí y que explican muy bien por qué no se erradica esta lacra social, y no entiendo bien sus palabras… Es muy diferente, defender cada uno su ideología, aunque sea la patriarcal, del insulto y de la violencia verbal. Algunos aquí sólo buscan desacreditarle; así que, por favor, no me diga que “ahora la intolerante soy yo por no aguantar estoicamente todos los calificativos denigrantes que se vierten aquí, como hembrista, por ejm.” Pero, si fuera esa la intención de sus palabras, está muy claro para mi que en este foro virtual sucede lo que muchas veces en la realidad, a las mujeres, para no ser criticadas no nos queda más que “seguir aguantando, recibiendo golpes, en silencio”, siempre, en pro de la libertad de los “otros”.
    http://nuriavarela.com/coger-de-los-pelos-y-golpear-contra-la-pared-no-es-violencia-de-genero-segun-la-audiencia-provincial-de-murcia/
    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/05/28/actualidad/1243461601_850215.html

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  11. ¿Violencia verbal? Ja, ja, ja. Esto sí que es bueno. ¡Quién ha ido a hablar! ¿Pero usted se mira alguna vez al espejo? Dígame si las siguientes perlas que usted y otras visitantes nos dedican le parecen o no verbalmente violentas:
    “kapullos”, “machomierdas”, “violentos”, “maltratadores”, “cavernícolas”, “Ke os den”, “franquistas, bárbaros inconscientes”
    ¿Esto no es violencia verbal, querida? ¿A usted no le parecería un ejercicio de violencia que alguien le llamara
    capulla, feminimierda, violenta, maltratadora, cavernícola, que le den, franquista, bárbara inconsciente?
    Si “hembrista” le parece un insulto, también lo es “machista”. Haga usted un listado de los insultos que yo le he dedicado a usted y comparémoslo con el precedente.

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  12. Por cierto, le diré algo más, Libertaria (algo que usted tomará como un insulto machista, por supuesto): es usted una maleducada, y no lo digo sólo por los consabidos insultos taberneros y sus voces destempladas. Tiene la desfachatez de reprocharnos a los demás que nos nos identifiquemos con nuestros nombres verdaderos, cuando usted no sólo no se identifica con el suyo, sino que, para colmo, tiene la costumbre de cambiar continuamente de pseudónimo, haciendo, por este lado, imposible su identificación. Vaya coherencia, oiga, y vaya forma de predicar con el ejemplo. Menos mal que su manera de expresarse, su estilo “ático” y el “sensato” contenido de sus diatribas, dejan poco lugar a las dudas.
    Sus intenciones, por lo demás, están más que claras. Se dirige a Lorente para que tome cartas en el asunto, para que indague sobre quiénes somos los que venimos aquí a “insultarla” y “maltratarla”. Cuánto le gustaría usted que cada uno de nosotros saliéramos al fin de nuestras casas esposados, acusados de maltratadores virtuales. Qué gozo y qué placer para usted, ¿verdad? La ley tendría que ensanchar sus límites en atención a ese precedente: maltratador de mujeres es cualquiera que no comulgue con la ideología de Lorente, de Varela o de cualquiera feminista que lance sus invectivas por internet. La investigación policial pertinente pronto llenaría todavía más las cárceles de detractores de la ley vigente y las políticas de “género”. ¿Se imagina usted qué maravilla de país? Por fin volveríamos a tener a CENSORES de documentos virtuales; pero no para censurar otra cosa que la OPINIÓN POLÍTICA opuesta de miles y miles de hombres (pero también de mujeres) críticos con la actual situación. Me la imagino a usted entregada a sus funciones de delatora y colaboradora de ese resucitado sistema de censura política nacional. Ojo con decir nada en contra de ninguna mujer, aunque esta mujer te ponga como la hoja del perejil, ojo con manifestar tu desacuerdo con cualquiera que escriba una columna contra los hombres o la masculinidad. Seríamos el colmo de la progresía. Europa nos miraría como un modelo a seguir, maravillada de que tornásemos a la censura política y de que tratásemos como criminales y maltratadores a quien opusiera su opinión a Libertaria o cualquier otra “pacífica” mujer.
    Bonito intento de intimidación éste que usted practica, señora. Muy bonito. Siga con él. Siga poniendo en evidencia el desbordante odio que usted le profesa a los hombres, y sobre todo a los hombres que no acatan sus dogmas de fe.
    Haga usted historia.

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  13. “Caballero dechado de virtudes”, mis comentarios no van contra todos los hombres, sino, en todo caso, contra un sistema, una ideología, y una cultura: la patriarcal, común a la mayoría de civilizaciones. Asimismo, estoy contra la desigualdad por razón de SEXO, y la discriminación histórica a que se ha sometido a la mitad de la población humana, sólo por haber nacido “hembras”, pero, en ningún caso, estoy contra todos los hombres, sólo contra los agresores, los maltratadores, los violentos, los terroristas machistas, pues, estoy a favor de las víctimas de la violencia machista que son demasiadas. Del mismo modo, la LO 1/2004, de PROTECCION INTEGRAL A LAS VICTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, tampoco va contra los hombres como usted cree. Estése tranquilo, sólo va contra aquéllos que prevaliéndose de su situación afectiva con su víctima la someten y doblegan a sus deseos e intereses por medio de la violencia; es decir, la Ley sólo va contra los agresores pues, precisamente, su objeto es -al menos en teoría- erradicar esta lacra social que es la violencia contra las mujeres derivada las relaciones afectivas. Algo muy diferente de lo que usted propugna. ¿Acaso no está usted a favor de acabar de raíz con esta terrible plaga social que es la violencia de género?

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  14. Libertaria:
    Sus comentarios no van contra todos los hombres: van contra los maltratadores, pero es que resulta que usted nos llama “violentos” a quienes aquí escribimos. Y si a mí me llama maltratador o violento, cuando jamás he maltratado a nadie, cualquier hombre puede darse por aludido por sus palabras.
    Dice usted:
    “Asimismo, estoy contra la desigualdad por razón de SEXO,”
    Fenomenal, yo también. Esto significa que usted está en contra que a un hombre le caiga el doble de falta que a una mujer por cometer el mismo delito doméstico, ¿no?
    Dice usted:
    “Del mismo modo, la LO 1/2004, de PROTECCION INTEGRAL A LAS VICTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, tampoco va contra los hombres como usted cree.”
    Eso no está tan claro, porque mire, si, como usted afirma, la cultura patriarcal está presente entre nosotros y es dominante, entonces todos los hombres (o casi todos) son educados según la doctrina machista ¿o no? En consecuencia, todos los hombres son presuntos y sospechosos de sojuzgar a la mujer. Todos –se supone- hemos sido educados para explotar y maltratar a las mujeres. Por eso mismo se habla (hablan ustedes) de “violencia de género”, no de la violencia personal y particular de un hombre con nombres y apellidos contra una mujer con nombres y apellidos. Tal ley extiende la sospecha a todos los hombres. Y de esa misma sospecha se deriva la aberración legal de negarle la presunción de inocencia al varón cuando quien acusa es una mujer.
    Dice usted:
    “Estése tranquilo, sólo va contra aquéllos que prevaliéndose de su situación afectiva con su víctima la someten y doblegan a sus deseos e intereses por medio de la violencia”
    ¿Me ve usted a mí nervioso? La nerviosa parece usted. Y no es de extrañar, pues parece estar convencida de estar hablando con un maltratador.
    Dice usted:
    “¿Acaso no está usted a favor de acabar de raíz con esta terrible plaga social que es la violencia de género?”
    1) Estoy a favor de que se juzguen y se castiguen los delitos que cometen las personas, en la calle o en casa, con total independencia del sexo del agresor y el de la víctima, ¿y usted? Igualmente, estoy a favor de que se juzguen los delitos de las personas sin considerar en absoluto su religión, raza, etnia, clase social, procedencia, creencias, afiliación política… ¿y usted?
    2) Estoy muy a favor de que se persiga y se castigue a todas las personas que sojuzguen o maltraten a sus semejantes, ya sean hombres los mujeres los perpetradores o las víctimas.
    3) Llama usted lacra social al hecho –siempre lamentable, por supuesto- de que al cabo del año mueran entre 60 y 100 mujeres a manos de sus parejas. Los interfectos masculinos al cabo del año ascienden a unos 1000. ¿Está usted a favor de acabar de raíz con las causas que generan 10 veces más muertes que la que genera la llamada “violencia de género”. ¿O quizá no son para usted una lacra social todos aquellos crímenes cometidos por varones cuyas víctimas son también varones?
    4) Doy por supuesto que usted está al tanto de los filicidios y malos tratos que algunas madres perpetran. Es evidente que una persona como usted, tan sensible a la violencia, está informada de las estadísticas oficiales que existen sobre el maltrato paterno/materno. Como bien sabrá, el Reina Sofía recoge datos al respecto. ¿Considera usted que todos esos casos constituyen una “lacra social” o no? ¿Cree que debería erradicarse de raíz?
    5) Usted da por supuesto que los hombres que agreden o matan a sus mujeres lo hacen por culpa de haber mamado una cultura patriarcal que minimiza, normaliza o justifica (como dice Lorente) la agresión del hombre a la mujer. A Lorente le he pedido varias veces que refiera aquí los “referentes culturales” que minimizan y justifican la agresión del hombre a la mujer. No he recibido contestación. Tiene usted la oportunidad de demostrar que los niños y jóvenes son adoctrinados para ver normal la violencia masculina contra las mujeres. ¿En qué cuentos infantiles, películas, libros, canciones, etc., de consumo masivo y habitual se hace apología de la agresión del hombre a la mujer? Soy todo oídos. U ojos.

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  15. Perdón por las erratas. Donde pone “el doble de falta que a una mujer”, debe poner “el doble de pena que a una mujer”. Hay suelta alguna errata más, pero creo no compromete la intelección del texto.

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  16. Me sumo al dolor de las familias que han sufrido la tragedia de este tren, y del mismo modo me sumo al dolor de las familias que han sufrido la pérdida de sus seres queridos: de sus hermanas, madres o hijas, a causa del terrorismo machista. Estaría muy bien, que los gobiernos, autónomos locales, y también el central, al menos una vez al año, en Madrid, como capital del Estado, celebrase una ceremonia de Homenaje por estas víctimas mortales, no de un accidente, sino del terror, victimas todas de “un mal menor”; si, porque, a fecha de hoy, aún no se considera por la sociedad en su conjunto esta terrible plaga social, un problema prioritario en la agenda política, ni tampoco en la social.
    Sólo una puntualización más para que quede clara mi postura: me declaro radical y profundamente INTOLERANTE ante todo tipo de violencia machista, de violencia de género, de terrorismo patriarcal, con independencia del nombre que se le quiera dar.
    Mis condolencias a todas las familias de las víctimas de este accidente, que de manera automática causa la compasión la solidaridad y la empatía social, y, también, mis más sinceras condolencias a las familias de las víctimas de todas las mujeres caídas por el terrorismo machista y la violencia de género. Descansen en Paz.

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