Reality show


REALITY SHOW
Un hombre asesina a su mujer y cuelga la foto en Facebook
, un concurso (Campamento de Verano) “castiga” a una participante haciéndole aparecer en bikini ante la audiencia y echándole chocolate por encima para, según el presentador (Joaquín Prats Jr.), “endulzarle la noche y que otros concursantes le ayudaran a quitarse el chocolate a lametazos”. Un pederasta español es indultado en Marruecos, Gibraltar pone piedras en el camino de los pescadores de Algeciras, y Reino Unido pone peñones en el camino de la historia, de manera que Rajoy ya tiene su Perejil para aumentar los sentimientos nacionales, ahora que la roja selección española de fútbol cambia la competición por los encuentros amistosos en plan Alianza de Civilizaciones. Menos mal que aún queda el Real Madrid para ganarle 3-1 a Mourinho y su Chelsea, y recordarle que ni alianzas, ni civilizaciones, ni peñones… y que como sigan por esa senda, en lugar de mandar al ejército enviarán a Cristiano y los suyos en plan cruzada para tomar la roca.

Bárcenas veranea en una celda con vistas judiciales y al PP se le nubla cada vez mas la vista a pesar del sol radiante de agosto… Parece que es cuestión del destino eso de que las nubes acompañen a su Presidente, al igual que la lluvia no abandona del todo a su Galicia natal. En Andalucía la Audiencia de Sevilla "invita" a una ronda de declaraciones a los altos cargos imputados en los ERE, y estos le preguntan que si la va a pagar en la terraza o en el comedor. En Baleares no se hablan con eso de la lengua, en Cataluña desafían a las matemáticas con unos presupuestos que indican que “más por Más es menos, y en Valencia no comprenden cómo el 24% de las facturas a proveedores son suyas cuando la Biblia dice eso de que “Dios proveerá”.

Todo pasa como si no pasara nada, como si cada acontecimiento naciera por generación espontánea y no tuviera más consecuencias que la estela de comentarios que levanta al surcar este tiempo acuático. Nadie se detiene ante las circunstancias que generan los hechos que luego aparecen en las redes de los pescadores de noticias, ni nadie mira más allá de la lonja donde la realidad es ordenada en cajas y por secciones.

Se crea así la sensación de que todo lo que pasa no tendría por qué pasar, como si lo que ocurre fuera un accidente. Las noticias hacen de la normalidad algo extraordinario, no porque lo sea, sino porque lo muestran como tal confundiendo lo infrecuente con lo ajeno, y revistiendo de normalidad aquello que no debería ocurrir. Un ejemplo, la criminalidad, los accidentes laborales, las enfermedades, los premios en los sorteos, los homicidios por violencia de género… son infrecuentes, pero son “normales”, es decir, nacen de una serie de circunstancias presentes dentro de la estructura de organización social y convivencia que nos hemos dado, y se manifiestan cuando una serie de factores, también presentes en nuestro día a día, coinciden y precipitan esa serie de conductas o acontecimientos. Por lo tanto, no deberíamos confundir su “infrecuencia” con la idea de  hechos “extraordinarios” o anormales.

Otro ejemplo: seis millones de parados con una tasa superior al 25%, con especial repercusión sobre la juventud y las mujeres, la corrupción política, los recortes sistemáticos en servicios públicos que impactan más sobre los más necesitados (sanidad, dependencia, educación, servicios sociales…), el silencio parlamentario que cada vez se parece más a una sala de espera, la reducción drástica de los presupuestos para investigación… Todo ello, a pesar de ser frecuente y de que el sol de la información nunca se pone en los dominios punto “com” o punto “es”, no es normal, ni debemos aceptarlo como tal.

Al final, sobre todo desde la política, lo que se pretende es que los ciudadanos y las ciudadanas se mantengan distantes y pasivos, temerosos de protagonizar alguna de las noticias que contemplan, pero sin que se vean responsables de evitarlo. La política, la mala política, quiere a la sociedad sentada en un sofá y mirando una pantalla de plasma, como los antepasados observaban las nubes y el vuelo de las gaviotas para interpretar la realidad.

Es la idea del “reality show” trasladada a la convivencia. El “espectáculo de la realidad” como entretenimiento, como si en ese sofá y con la pantalla de plasma como protección estuviésemos a salvo. Y así nos hacen caer en la trampa de la pasividad para esconder que el verdadero significado es justo lo contrario. No es que se haga espectáculo con un trozo de realidad, sino que es la propia realidad la que se entiende  como espectáculo, un show que cuenta con sus guionistas, productores y directores, y que el único papel que reserva a la sociedad es el de la contemplación pasiva.

Te hacen sentir ajeno y distante para luego responsabilizarte de ello. Es el mensaje de una crisis debida a que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, y  la idea que está detrás del “¡que se jodan!” de Andrea Fabra, y que ahora ha rescatado Rafael Hernando para culpabilizar a los padres de la malnutrición de los hijos. Es el recurso a la culpa judeo-cristiana que en lugar de exigir derechos y responsabilidades a quien las tiene, lleva a sentirte pecador, a pedir perdón y a ser merecedor del castigo y los recortes.

Lo dicho, un reality show demasiado real como para ser reality, y demasiado show como para ser espectáculo.

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5 thoughts on “Reality show

  1. Todo eso es así, con la gravedad que supone. Y se podrían añadir más cosas. Pero esos hechos son los síntomas; habría que investigar y hablar de las causas y tratar de erradicarlas. Si no, iremos tapando goteras mientras se cae el tejado y se arruinan los cimientos de esta sociedad.
    La utilización de la imagen de la mujer y y el consumo de lo más banal y perjudicial son aceptados por la mayoría de las personas por la creencia de que en ello consiste vivir bien, y hemos confundido la defensa de los derechos individuales con el individualismo, y la solidaridad con el gregarismo. Preparados para ser utilizados por cualquier salvapatrias, que arruinará lo que creíamos haber conseguido.
    Un saludo

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  2. Bueno, estoy de acuerdo sobre todo con lo que apunta respecto a “ese pasar del tiempo” en el que parece que los sucesos, que las noticias trágicas, los desastres (políticos o del tipo que sean), los asesinatos por violencia de género, el accidente del Alvia en el que se coge a su conductor d “chivo expiatorio” sin que se investiguen sus causas de manera concienzuda, etc… Todo eso pasa como las estelas en el mar… Sin que se cuestione el fondo… En esto estoy de acuerdo. Pero estoy en desacuerdo respecto a eso de que los asesinatos y las violaciones de derechos humanos de las mujeres derivadas del terrorismo patriarcal sean infrecuentes. ¿Infrecuentes respecto a qué? Si cada año en España de entre 50 a 70 esposas, parejas o exparejas, asesinasen a “sus hombres”, ¿hablaríamos también de infrecuencia?
    A mi me parece que son demasiadas las caídas, máxime teniendo en cuenta, según las estadísticas oficiales, que tan sólo lo que sale a la luz es la “puntita” del maldito iceberg.

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  3. De verguenza, esa es la realidad, un Gobierno que le sale la corrupción hasta por las orejas y no asume su responsabilidad política y dimite, convoca elecciones y que el pueblo castigue con su voto y que nos dejen ya del antiguo: “Al pueblo, pan y circo”.

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  4. A SAN JUDAS TADEO
    Abogado de los casos difíciles y desesperados. Reza 9 avemarías durante 9 días. Pide 3 deseos, uno de negocios y dos imposibles. Al noveno día publica este aviso. Se cumplirá aunque no lo creas.

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