La sociedad incapaz y la redención

SOCIEDAD-REDENCIONLas posiciones conservadoras siempre han tenido un halo redentor… Es cierto que éste surge más de la compasión que del compromiso, pero es esta circunstancia la que las lleva a moverse entre la salvación y la redención.

La derecha se ha presentado como la salvadora de la deriva de un mundo empujado por la izquierda hacia el abismo que supone sacarlo de su órbita androcéntrica y teocéntrica (valga la redundancia)…  Dios creó al mundo e hizo al hombre a su imagen y semejanza, y el hombre, para no ser menos, se hizo dios y creó su mundo (el patriarcado) a imagen y semejanza propia.

En este diseño la mujer no cuenta mucho, salvo como ladrona de costillas en el Paraíso y usurpadora de funciones y espacios en la Tierra, o lo que es lo mismo, pecadora de principio a fin… De ahí la necesaria redención masculina.

La concepción androcéntrica de la sociedad se basa en la jerarquización de las personas, los contextos, las ideas, las creencias, las costumbres… Cada elemento tiene un valor diferente que va sumando en las personas que lo integran como parte de su identidad y comportamiento. Y para las posiciones androcéntricas sus ideas, valores, creencias… no sólo tienen un valor superior al resto, sino que dicho valor es tan elevado que debe ser impuesto al resto de la sociedad para evitar su deriva. Así es su generosidad.

De este modo siempre encuentran razones para la desigualdad y la discriminación, cuando no son las ideas son las creencias, cuando no son las creencias pues son los valores, y cuando no es nada de lo anterior se recurre al color de la piel, a la orientación sexual o el origen de la persona… Siempre hay algún motivo, y con frecuencia muchos, para defender su status y la consecuente inferioridad del resto.

Y en todo este entramado, las mujeres, que de entrada ya hemos dicho que cuentan poco, son situadas en una posición inferior a la de los hombres y dependientes de ellos de manera doble. Por un lado porque su función principal es aportar estabilidad al modelo, y en particular a los hombres con quienes comparten una relación, y por otro, porque deben ser controladas para que no hagan aquello que no deben, pues en el fondo el temor a las mujeres es doble: se les teme por lo que pueden dejar de hacer, y se les teme por lo que pueden llegar a hacer fuera de ese control.

Y claro, como no siempre la parte conservadora hace y deshace de manera directa, cuando la izquierda introduce medidas de progreso social sobre la responsabilidad, la igualdad y la libertad de las personas, llega la derecha con su manto redentor para salvar a la sociedad de su pecado levógiro.

La actitud de la derecha representa el gobierno de las élites, el poder en su esencia, la presión de lo que debe ser, el “¡que se jodan!” de Andrea Fabra. La derecha se siente ungida para gestionar el destino de un país y de una sociedad porque su modelo se basa en una en una explicación racional del sentido de la vida a partir de referencias divinas, donde no queda espacio para la casualidad ni la espontaneidad. Todo tiene un fin y una función. Cuenta con un principio que se inicia en el origen de la propia vida, sabe perfectamente el camino a seguir, y conoce el final ansiado que conduce al mundo de la salvación, justo donde todo comienza y  donde se cierra el círculo. Y para que esto ocurra de ese modo cada cual está encasillado en su papel y función, del que nadie debe salirse para que no haya sorpresas. De manera que el hombre ha de ser hombre, la mujer mujer, el obrero obrero, el inmigrante ha de ser inmigrante, el enfermo enfermo… y así todo el mundo. O lo que es lo mismo, cada persona no sólo es lo que su condición refleja, sino que además debe de comportarse como tal y hacer lo que está previsto que haga. No vale eso de hombres haciendo de mujeres, mujeres realizando lo de los hombres, inmigrantes como si fueran españoles… ni nada parecido.

Para ellos la sociedad es incapaz por esencia. Es mundana y en presente, busca lo inmediato y lo material, es envidiosa y celosa, y no pretende tanto compartir como quitar a quien tiene… idea que trasladan con frecuencia a la izquierda y a todo el significado de las políticas de igualdad. Y por eso cuestionan en privado la democracia sobre la idea de “una persona un voto”, y dicen que cómo va ser lo mismo el voto de un parado sin formación que el de un catedrático de universidad, por ejemplo. Y por ello recurren a menudo a cuestionar a las personas de izquierda que están en política intentando jugar con los mitos  y diciendo de ellas que no tienen títulos universitarios ni apenas formación, algo que usan más con las mujeres (recordemos los ataques a las Ministras de Rodríguez Zapatero), puesto que las ven doblemente intrusas, por ser de izquierdas y por ser mujeres.

Pero como todo esto no lo pueden presentar de manera explícita juegan al disimulo y al engaño, y sólo cuando las circunstancias lo permiten se muestran tal y como son. Es lo que ha ocurrido con la mayoría absoluta obtenida en las elecciones de 2011 y con las principales reformas que han abordado: la reforma laboral, la reforma educativa y la reforma del aborto.

Las tres reformas son instrumentos para reconstruir la estructura jerarquizada que se había difuminado en parte con el estado del bienestar, y que cada persona vuelva a ocupar la casilla asignada para desde ella desarrollar las funciones otorgadas. La idea es que los hombres sean hombres según el modelo tradicional, que las mujeres sean mujeres de manera complementaria, y que los trabajadores sean trabajadores a la antigua usanza: atemorizados y agradecidos. Y que no sólo sean de este modo por la vía de los hechos, sino que la educación lleve a entender que es la mejor forma de convivir, de ahí las prisas.

Esa organización social se basa en la familia como célula y en la mujer como núcleo de esa célula. Si la mujer no actúa como núcleo de la célula familiar el tejido social se necrosa.

Y la forma de retener a las mujeres dentro de la familia es reforzando su identidad sobre los roles de esposas, madres y amas de casa. Por eso limitan su libertad y la igualdad a la hora de afrontar las situaciones que les afectan de manera directa, y por ello han utilizado la reforma del aborto para reivindicar todos sus valores e ideas, entre ellas: la mujer es incapaz necesita autorización, la mujer es mala, hasta el punto de acabar con una vida por egoísmo, la víctima no sólo es el embrión, el hombre también es víctima de la mujer que no lo deja decidir sobre su paternidad…

Y si las mujeres son incapaces, malas y contrarias a los hombres, ¿qué es lo que necesitan? Fácil. Requieren hombres que las asesoren, controlen y le ayuden a decidir lo mejor para ellas, que es ser madres, esposas y amadísimas amas de casa…

¿Difícil…?, qué va… Gallardón lo ha conseguido de un plumazo. El Ministro ha tenido que venir con su reforma a redimirlas de su propia libertad.

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8 thoughts on “La sociedad incapaz y la redención

  1. Mi madre me insta a no hablar de nadie si no puedo hablar bien. Me siento inclinado a hacer lo mismo con este artículo. En las líneas finales me entero de que tanta enormidad deriva de la reforma de la ley del aborto por parte de un inútil iluminado. ¿Y para estar en contra de éso hay que ir a generalizaciones abusivas y, lo que es peor, tontas? ¿Acaso no es la izquierda la que se considera investida de una misión? El autor del artículo, ¿estima que su voto vale lo mismo que otro cualquiera? Otra cosa es que para que el sistema sea democrático haya que hacer como si lo fuera, pero ¿lo cree?

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  2. El artículo está bien enfocado respecto al papel que desempeñan y han desempeñado las mujeres. El problema fue la mutación del mono en homo sapien, alterando los genes que dan lugar a lo social y a lo ético. Está claro que a lo largo de la historia del homo sapien la mujer ha sido una esclava del varón, sin derecho a pensar y a decidir acerca de su propia vida. El mileno que viene presenta otro horizonte… la igualdad de derechos y de oportunidades… nadie es mejor ni peor que su congénere. Suerte que en ese milenio ya no existirán los gallos (tiranos) ni las gallinas (sumisas). Todos y todas serán simplemente seres humanos.

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  3. Lo del “Ministerio de Igualdad” donde colocaron al sr. Lorente suena bastante orwelliano. Para la ley, todos los ciudadanos, hombres o mujeres, tienen los mismos derechos, por lo que no son necesarios organismos especiales para promover discriminación “positiva”, que paradójicamente refuerzan la idea de la mujer como “ser desvalido” al que es necesario proteger, algo que no tiene mucho que ver con la realidad. Hay tanta arpía desleal y vociferante como macho cabrío que expresa su impotencia con ira.
    ¿O sí es el caso que la mujer está desvalida? De ser así, el sr. Lorente podría preguntarse si se debe a ese Dios a quien tanto denosta o a la amoral pero eficaz naturaleza el hecho de que la mujer esté donde está.

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  4. ¡Madre qué odio destila este señor contra los hombres¡¡Qué paranoia resentida esconde¡¡Epítome castizo del muy conocido aserto “la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia”

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  5. Cuando un bloguero encuentra un nicho, a menudo se convierte en un pesado incapaz de cambiar el curso. Este blog, con su absurd propaganda, es un buen ejemplo.

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  6. ” Y por ello recurren a menudo a cuestionar a las personas de izquierda que están en política intentando jugar con los mitos y diciendo de ellas que no tienen títulos universitarios ni apenas formación, algo que usan más con las mujeres (recordemos los ataques a las Ministras de Rodríguez Zapatero), puesto que las ven doblemente intrusas, por ser de izquierdas y por ser mujeres.” JAJAJAJAJAJA claro que si ahora resulta que criticar a una ministra sin formacion y experiencia es un complot del patriarcador. Claro que normal que defienda a una INUTIL e INCAPAZ que le consiguio a dedo un trabajo………con el que se dedicaron a chanchullear “En el informe del Tribunal, que se ha remitido a las Cortes, se daba cuenta de las múltiples “deficiencias” descubiertas en los contratos de dicha Delegación del Gobierno durante 2008 y 2009, con Miguel Lorente al frente y con Bibiana Aído como titular de Igualdad.

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