Mujeres que matan

MUJERES QUE MATAN
El machismo los espera como si fuera el nuevo lanzamiento de un disco, un videojuego o alguno de los libros de Harry Potter… Hacen cola durante días ante las pantallas de sus ordenadores a la espera de que se produzca el “acontecimiento”, y cuando ocurre saltan a la calle de las palabras y a los teclados de la red, para lanzar sus gritos al viento en busca de alguna tempestad que los acoja.

Cada vez que una mujer asesina al alguien, da igual a quien sea y en las circunstancias en que ocurra el homicidio, su caso es utilizado para demostrar algo que nadie niega ni ha negado: el hecho de que las mujeres también utilizan la violencia y que pueden ser tan crueles como los hombres (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/mujeres-asesinas.html). En cambio, desde esas mismas posiciones posmachistas, cada vez que se produce un homicidio por violencia de género y un hombre asesina a la mujer con la que comparte o mantenía una relación de pareja, el caso es utilizado para decir que las mujeres también son violentas, que ellas también matan, que muchos hombres son víctimas, que no hay por qué centrarse en una violencia…

Es decir, ocurra lo que ocurra, el mensaje desde estas posiciones siempre es el mismo, como ha sido el mismo a lo largo de la historia: las mujeres son malas y perversas, violentas y asesinas, manipuladoras y aprovechadas… 

Estas reacciones y argumentos demuestran de manera directa que la desigualdad no es una deriva incontrolada del tiempo, y que la violencia de género no es un accidente, sino todo lo contrario. Muestran cómo forman parte de la estructura sobre la que se definen las identidades de hombres y mujeres, y cómo a partir de ellas se distribuyen los diferentes roles y funciones, se abren y cierran espacios para desarrollarlos, y se establece la normalidad. Una normalidad desigual e injusta con los hombres y lo masculino como referencia, pero que a su vez permite que todo transcurra según el guión previsto, y que las conductas que forman parte de ella tengan su encaje según el significado que esa cultura androcéntrica les da. Por eso la violencia contra las mujeres ha formado parte de la normalidad, porque estaba considerada como un mecanismo corrector en las manos y en los pies de los hombres para que “sus mujeres” hicieran lo que se esperaba de ellas como buenas “esposas, madres y amas de casa”.

Esa es la razón que llevaba a muchas mujeres a afirmar lo de “mi marido me pega lo normal”, y a que hace unos días Pedro Ruíz, el párroco de Canena, dijera que “hace 30 años los hombres pegaban, pero no mataban” (http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hostias-cura_6_257284298.html). Es decir, el peso de la normalidad impuesta por la cultura androcéntrica hacía que las mujeres estuvieran sometidas a sus roles, y que las desviaciones fueran corregidas de manera contundente con los golpes del buen marido vigilante, pero “nada más”. En cambio, ahora, como la Igualdad, el feminismo y todos los demonios que se quieran han alterado ese orden, pues la violencia ha aumentado y los homicidios  de mujeres han aparecido, y los presentan como consecuencia de unos cambios cuando en realidad es lo contrario. Los cambios y la transformación que se ha producido en la sociedad debido, fundamentalmente, a las mujeres, al feminismo y a la Igualdad, son los que abogan por una convivencia en paz, y quienes permanecen inmóviles y buscan mantener sus privilegios y la estructura que los protege hacen lo que han hecho siempre, pero adaptando su intensidad y objetivos a las nuevas circunstancias. De ahí la situación actual.

Estos mismos hombres y mujeres del posmachismo, tan preocupados ahora por la “violencia en general”, curiosamente no tanto por la violencia de género, y tan pendientes de seguir presentando a las mujeres como malas, perversas y asesinas, nunca han dicho ni hecho nada para acabar con la violencia hasta que se ha hablado de violencia de género. Ni nunca han dicho ni hecho nada para cambiar las referencias que lleva a esa identidad masculina enraizada en la dominación, sometimiento y en una violencia que también es dirigida contra otros hombres, puesto que la mayoría de los hombres son asesinados por hombres, no por mujeres. Pero parece que esto son matices que nada importan.

Por eso mezclan todas las violencias que ejercen las mujeres (contra hijos e hijas, contra hombres, contra personas conocidas  o desconocidas… da igual a quien la dirijan, todos los casos suman en la cuenta de la maldad de las mujeres). Y por esa misma razón, hablan de circunstancias, de alcohol, de “ataque de cuernos”, de contextos, de conflictos, de provocación… cuando son los hombres los que matan, especialmente cuando asesinan a una mujer.

Lo hemos dicho y repetido innumerables veces, y volveremos a decirlo y repetirlo cada vez que sea necesario: la violencia no tiene género, pero el género sí tiene una violencia específica construida sobre esas referencias culturales que lleva a los hombres a controlar a las mujeres, y a considerarse legitimados para agredirles cuando “les llevan la contraria”, o cuando tienen que devolverlas a la senda abandonada de lo que ellos decidan que debe ser una buena mujer, esposa, madre y ama de casa (http://blogs.elpais.com/autopsia/2014/01/la-violencia-no-tiene-g%C3%A9nero-el-g%C3%A9nero-s%C3%AD-tiene-violencia.html).

Por eso, en España y en todo el mundo, se habla y se sufre la violencia de género. Y por ello, en España y en todo el mundo, hay personas (la inmensa mayoría mujeres) que trabajan a diario por la Igualdad y para erradicar la violencia de género. Es la única forma de alcanzar la paz en la sociedad. La paz no es un armisticio, sino una forma de convivir que no se puede lograr si miles de niños y niñas crecen en hogares donde sus padres maltratan a sus madres.

Intentar mezclar todas las violencias, sus diferentes circunstancias y los distintos objetivos que persiguen, es no querer solucionar ninguna de ellas y dejar que todo transcurra como hasta ahora.

Y responsabilizar a las mujeres y a quienes trabajamos por la Igualdad de la transformación que busca una convivencia pacífica en sociedad, algo que también es bueno para los hombres, revela su interés en que nada cambie, y que persistan los mitos sobre la perversidad y la maldad de las mujeres… Aunque sea con nuevas estrategias y con nuevos cuentos.

Y es que ya se lo decía su madre al lobo al salir de casa, “¡Ten cuidado con Caperucita, que es mujer, joven y roja… Seguro que es feminista!”  “¡Y, además, te puede poner una denuncia falsa!”

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8 thoughts on “Mujeres que matan

  1. Mujeres que matan… y mujeres que NO mueren. ¿Cuántas mujeres hay entre los muertos de la mina turca de tan reciente actualidad?

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  2. Solo vivir y soñar en un mundo justo donde no se deba mandar ni obedecer sino sentir y crecer haciá la eterna tierra del todavía no,la dulce flor de la utopía.Ni machismo ni feminismo ,sino una nueva “Menscheit” en el sentido schilleriano.

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  3. “Lo hemos dicho y repetido innumerables veces, y volveremos a decirlo y repetirlo cada vez que sea necesario: la violencia no tiene género, pero el género sí tiene una violencia específica construida sobre esas referencias culturales que lleva a los hombres a controlar a las mujeres, y a considerarse legitimados para agredirles cuando “les llevan la contraria”, o cuando tienen que devolverlas a la senda abandonada de lo que ellos decidan que debe ser una buena mujer, esposa, madre y ama de casa”
    Vaya… Sr. Lorente, ¿se siente Vd legitimado a agredir a su pareja cuando le lleva la contraria? Yo no. Pero el caso es que en esa definición ambigua que para Vd supone el posmachismo, todos los hombres estamos metidos en él, a menos que seamos feministas radicales (y yo no lo soy ni tengo ganas de radicalismos).
    “En cambio, desde esas mismas posiciones posmachistas, cada vez que se produce un homicidio por violencia de género y un hombre asesina a la mujer con la que comparte o mantenía una relación de pareja, el caso es utilizado para decir que las mujeres también son violentas, que ellas también matan, que muchos hombres son víctimas, que no hay por qué centrarse en una violencia…”
    Y, por tanto, desde mi postura de “posmachista” le niego la mayor. Le diré que hay mujeres que asesinan cada vez que alguien se dedique a decirme que la violencia se ejerce de género sistemáticamente y que esto se seguirá dando y que probablemente las cifras de mujeres que asesinan se irán incrementando paulatinamente, a medida que la “igualdad” sea cada vez más real. Y esto no implica que yo esté en contra de la igualdad, sino simplemente que ni el hombre es un demonio ni la mujer una bendita. Desgraciados hay en todos lados.

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  4. Ve Vd. lo que consiguen Blogs como el suyo.??? Que se confunda feminismo con machismo, estarán orgullosos del éxito obtenido. También puede apreciar que con politicas de “género” se acaba excitando la ley de Talión.!!! Ayer un septuagenario asesinó a su esposa -también septuagenaria y mayor que él- enferma de cáncer terminal y desahuciada. Luego se quitó la vida. No habia denuncias previas ni malos tratos. En el telediario de La1, raudos y veloces se subieron al carro de la violencia de género y del 016. De manual y estadística, para nada de carencia de políticas de dependencia que brillan por su ausencia. El año pasado finalizó con 48 mujeres asesinadas por la llamada “violencia de género” y seis víctimas presentaban el perfil del caso anterior, exacto, literal. Las subvenciones tienen talones de Aquiles, a tanto por tanto y punto. El punto cayó del lado de incluir esas seis víctimas en la columna del “haber” para que las subvenciones no decaigan. No vaya a ser que la sociedad en su conjunto -que diría Rajoy- piense que se baja la guardia y así también tenemos contento al Lobbie. Es lo que tiene la politica de hechos consumados.
    Están Vds. de campaña y la Sra. Valenciano no para de arrimar el ascua al único tema que le puede reportar votos en el semillero del feminismo estéril. Pedir determinados privilegios camuflados de método anticopceptivo cuando ya biológicamente no se puede engendrar ni concebir es ridículo. En éste caso “hembrista” que es el término concreto, osea, “tutelar” -eso que se les atribuye a los machistas- el derecho de las que si pueden decidir lo que quieran hacer con su cuerpo y su sexo. Se da cuenta que fácil es darle la vuelta a la tortilla.!!!

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  5. El comentario de “por ahí abajo” deja patente el sesgo de género al que se refiere el autor de este blog en innumerables ocasiones. Sin ningún pudor se hacen afirmaciones infundadas, mezclando como se dice en argot popular “la velocidad con el tocino”. Así, según se afirma: “La mayoría de los asesinatos infantiles son efectuados por mujeres… y eso sin contar con el aborto”. Me pregunto por qué este elemento no cita sus Fuentes que, por otra parte, serán tan verdaderas como su nombre “Vaselino”. De este modo, usando el argot futbolero, una y otra vez pretenden “meternos sus mentiras con Vaselina”. Ciertamente, habría que ser ciego o vivir en una realidad paralela para creerse sus mentiras.
    Lamentablemente, las estadísticas de la FGE lo que dejan de relieve es que en los casos de asesinatos en el marco de la violencia de género, muchas veces los hombres dirigen su violencia instrumental contra los hijos e hijas. Son demasiadas sus víctimas inocentes. El casos de Angela González y el asesinato de su hija Andrea es sólo uno de ellos.
    Por último, ¿qué decir respecto al aborto?? Hay quienes, de modo interesado, lo confunden y mezclan todo… ¿Es comparable una interrrupción voluntaria de un embarazo, en los marcos establecidos por la Ley, a un asesinato de un niño o niña ya nacido?? ¿A dónde pretenden llegar con estos pseudo-argumentos falaces? ? ¿Les preocupa acaso a quienes los defienden la muerte diaria en nuestro planeta de miles de niños y niñas por hambre y enfermedades derivadas de la miseria en el “tercer mundo”?? O, ¿acaso dicen algo respecto a los abortos provocados, fuera de la ley, por quienes ejercen la violencia contra sus parejas estando embarazadas???
    Se les ve el plumero!!!

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