Homo sapiens, “mujer habilis” *

CAÑETE-VALENCIANO
Los “escarabajos llaman soles a sus hijos”, y los machistas llaman inteligencia a aquello que los hombres hacen… al menos es lo que se deduce de la “sabiduría popular”. La historia está llena de estas trampas que han venido a justificar lo que previamente se ha considerado como adecuado y correcto, nada es casual, por eso la repetición ha sido uno de los elementos que más definen la normalidad. 

Ya se sabe, “quien parte y reparte, se lleva la mejor parte”, y los hombres han diseñado una cultura androcéntrica en la que aquello que hacían ellos era lo importante, lo necesario, lo trascendente… lo inteligente. Lo demás lo podía hacer cualquiera, pero como no había nadie más, sólo hombres y mujeres, pues asignaron a las mujeres todas esas tareas asimiladas a base de repetición, cuyas circunstancias invariables llevaba a que se aprendieran sin mayor problema, sólo era cuestión de más o menos tiempo. 

El Homo habilis vivió hace  1’6 millones de años, pero para muchos hombres las mujeres nunca superaron ese periodo evolutivo, y hoy aparecen como el eslabón que demuestra que hubo un día en que todo el género humano pasó por esa parte de la cadena. Sus funciones no requieren inteligencia, sólo habilidad para llevarlas a cabo, por eso para ellos todo sigue como entonces.

Las declaraciones de Cañete no son una excepción; no lo son en él, que ya ha echado mano de ese tipo de argumentaciones, y no lo son en la sociedad, donde muchos hombres y mujeres siguen pensando que las mujeres no alcanzan el nivel ni la capacidad de los hombres, bien sea porque no pueden debido a “limitaciones propias de su condición”, o bien porque, aun pudiendo, sus “obligaciones” con la maternidad, el cuidado y el afecto… no deben hipotecarse para ocupar espacios que no les corresponden.

La trampa de esta cultura que toma lo masculino por universal ha buscado argumentos de todo tipo para mantener la desigualdad en el tiempo, y la biología ha sido su principal aliada al haber situado sobre ella la esencia de las funciones de hombres y mujeres. En los hombres la fuerza y la razón, en las mujeres la maternidad y las emociones, de ahí que insista tanto en todo lo relacionado con ese referente objetivo y palpable centrado en el cuerpo y en la mente de las mujeres. 

Una de las polémicas más serias en este sentido se produjo en febrero  de 2005, cuando Lawrence Summers, entonces Presidente de la Universidad de Harvard, sugirió que las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino podían ser un factor para explicar la baja presencia de mujeres en el mundo de la ciencia. Por aquella época basó su planteamiento en el tamaño del cerebro (los hombres siempre a vueltas con el tamaño de ciertas partes anatómicas), el cual podía conducir a una inteligencia inferior. La polémica se zanjó con múltiples estudios y trabajos que demostraron que no había relación alguna ente el tamaño y la función cerebral, menos aún con la inteligencia, y que, de hecho, las funciones del cerebro masculino y femenino son muy similares.

Sin embargo, dichos estudios también demostraron la existencia de algunas diferencias estructurales, bioquímicas y funcionales entre los dos cerebros, por lo que muchos científicos se acogieron a ellas para mantener la teoría, no de la diferencia, sino de la superioridad masculina, a pesar de que la mayoría de estos estudios se hicieron con animales de laboratorio. ¿Ciencia?, no, cultura; que es la que da un significado previamente concebido.

Las diferencias en el funcionamiento cerebral son objetivas, por ejemplo, aquellas relacionadas con la respuesta emocional, con ciertas habilidades, o con algunas funciones cognitivas influidas por las hormonas sexuales, que pueden llevar, según algunos estudios, hasta conductas innatas en la selección de juguetes y juegos, así como a distintas formas en la manera de responder ante determinados estímulos. Las estructuras implicadas en algunas de estas diferentes respuestas funcionales del cerebro han sido relacionadas con la amígdala, el hipocampo, y con la liberación de serotonina, dopamina y adrenalina.

Todo ello demuestra la existencia de diferencias en el modo de percibir la realidad y de responder ante ciertos estímulos, especialmente relacionados con el estrés y las emociones, pero en ningún caso, como afirman la mayoría de los científicos, pueden servir para justificar desigualdades y, menos aún, discriminación sobre las mujeres. Por otra parte, estos trabajos  también indican que hay cerebros masculinos con conexiones similares a las del cerebro femenino, y viceversa; por lo que no se puede concluir que dichos hallazgos condicionan el comportamiento y la conducta global, y menos aún las identidades masculina y femenina.

La conclusión es justo la contraria, y lo que demuestran estas diferencias es la necesidad de contar con todos las capacidades humanas existentes para resolver los problemas que se puedan presentar en sociedad. 

Esa es la trampa principal, tomar todo aquello relacionado con las mujeres como inferior, no como diferente, y, en  consecuencia, no considerarlo en igualdad para enriquecer y mejorar a toda la sociedad y a la propia cultura que nos define.

Pero no es un error. Las consecuencias de la desigualdad para hombres y mujeres son objetivas, y mientras que los primeros viven su “superioridad intelectual”, económica, laboral, directiva, empresarial, profesional, académica… las mujeres la sufren doblemente: por tener que soportarla desde la injusticia que supone, y por no poder acceder a esos espacios en igualdad para desmontar los mitos y sus trampas. 

El ejemplo más cercano de que no se trata de un error lo tenemos en las reacciones a las declaraciones de Arias Cañete por parte de su entorno; no sólo no ha rectificado ni las ha criticado, sino que ha actuado como un coro para reforzarlas o matizarlas, pero siempre bajo su enunciado principal de la “superioridad intelectual” de los hombres sobre las mujeres.

Y es que, tal como dice otras de las referencias de la “sabiduría popular”, las cosas y las personas van “del caño al coro”, y ahora parece que lo hacen “del Cañete al corete” orquestado de voces.

 

* Tomado del capítulo: “Laberintos y neuronas. La trampa cerebral” del libro “Tu haz la comida, que yo cuelgo los cuadros” (Crítica, 2014)

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36 thoughts on “Homo sapiens, “mujer habilis” *

  1. ” Las consecuencias de la desigualdad para hombres y mujeres son objetivas, y mientras que los hombres viven su “superioridad intelectual”, económica, laboral, directiva, empresarial, profesional, académica… las mujeres la sufren doblemente”. Fíjese la desigualdad que sufre esta mujer: http://www.elcomercio.es/v/20140520/gente/divorcio-caro-historia-20140520.html
    ¿No le resulta curioso que aquel que usted supone ha diseñado las normas sociales y las leyes a su antojo – el hombre – cometa torpezas como la que indica el artículo adjunto?

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  2. Lamentable que aún a estas alturas andemos con discusiones bizantinas; ¿Biología es destino?? Parece que éso es lo que trata de imponerse.
    Aún en el s. XXI, se hace necesaria una relectura del libro de la antropóloga S. de Beauvoir, “El Segundo Sexo” y, sobre todo más integridad en su interpretación.
    La ciencia, al igual que el derecho, y todo lo demás es algo vivo, en continua evolución… Lo que ayer era inamovible respecto a lo que las mujeres podían o no podían hacer, p.ejm., hoy se prueba totalmente erróneo. En mi opinión, esas supuestas “diferencias” entre los cerebros de mujeres y hombres, bien pueden estar influenciadas por las diferencias aún muy marcadas entre las diferentes maneras en que se condiciona, desde el mismo nacimiento, y la infancia a los niños y niñas, futuros hombres y mujeres. En todo caso, en las prehistóricas teorías que defienden la inferioridad de esa mitad de la población humana, que conforman las mujeres, se suele olvidar de manera interesada, el que las mujeres somos hijas de nuestros padres y de nuestra “cultura patriarcal” (no sólo de nuestras madres) -igual q sus congéneres varones-; es decir, por las venas de las mujeres no sólo corre la sangre de “la costurera y el ama de casa”, sino también obviamente “la sangre del cazador y del guerrero”.
    Parece mentira que a estas alturas de la película haya que estar recordando todavía todo esto… Y, peor aún, que todavía en pleno siglo XXI no se haya erradicado la violencia ejercida sistemáticamente por los hombres contra las mujeres, en su afán de “mantenerlas en su pretendido lugar natural”. Si ese fuese el lugar natural de las mujeres, a Rousseau no le habría hecho ninguna falta escribir sobre el modo de aleccionar y educar a la Sofía, ciertamente.
    Mujeres y hombres, somos lo mismo en esencia, pero obviamente si existieran diferencias biológicas entre sus cerebros, ello bien puede deberse a las diferencias culturales y religiosas que determinan el qué se debe y no se debe enseñar a cada cual. Quizás por eso aún haya “culturas” que quieren robarle a los seres humanos de sexo femenino su derecho a la educación y al desarrollo humano en libertad e igualdad de condiciones.

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  3. “La ciencia, al igual que el derecho, y todo lo demás es algo vivo, en continua evolución… ” ¡Bravo! Es decir: La teoría de la gravitación universal es algo en evolución. Llegará un día en que, por la evolución de la ciencia, los objetos dejarán de caer cuando los soltemos. No. La física es inamovible. Es la interpretación de la misma lo que evoluciona. Por mucho que por tu sangre de hembra corra la sangre de un cazador, lo que no corren son las hormonas que hacen de tu padre un cazador. Tus genes serán XX y los suyos, XY. Existe el mismo “parecido” genético entre hombres y mujeres que entre humanos y orangutanes. Y eso es genética. Inmutable. Y la genética lo es todo.

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  4. Un zas en toda la boca.!!!
    Dos y dos son cuatro, ahora y dentro de dos mil años. Inapelable.
    Las “ciencias” sociales, son eso, cotilleos … sociales.

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  5. “asignaron a las mujeres todas esas tareas asimiladas a base de repetición”… como poner ladrillos, apretar tornillos, segar mieses, o la instrucción militar, que es todo un prodigio de creatividad.
    El fanático manipula ideas para que se conformen a sus “principios”. Es posible que no sea honesto consigo mismo, lo cual es signo de enajenación, o que no lo sea con los demás. lo cual es signo de desvergüenza.

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  6. Estimadxs congéneres, humanxs todxs, si hablamos de rigor científico, si lo reducimos todo a su última expresión, al menos en este universo, estamos todxs conformados por los mismos elementos atómicos, en consecuencia, somos lo mismo.
    Ahora, si ustedes, se empeñan en negar la evidencia y lo que alumbra el sentido común, lo racional, suponiendo que fuese cierto lo propugnado por Cañete en su debate perdido contra Valenciano, es decir, que “las mujeres son, por naturaleza, inferiores a los hombres”, entonces me pregunto por qué, en base a esa pretendida diferencia biológica que nos hace a las mujeres incapaces, por qué, si ello es así, no lo llevamos al terreno jurídico y creamos en los parlamentos una reforma en el ordenamiento jurídico penal una EXIMENTE (completa o incompleta) que contemple, junto a la minoría de edad, y otras análogas, el hecho biológico de ser mujer, por ejemplo, a la hora de declarar una posible inimputabilidad o, cuando menos, reducción de condena de las mujeres que comentan delitos castigados en nuestro Cód. Penal. Si lo que arguye Cañete es cierto, y según parece, deja al descubierto lo que muchxs piensan, ¿ por qué no tomar esas medidas legales? ¿Por qué debemos ser plenamente responsables las mujeres penalmente, cuando en otras áreas no gozamos de la misma Igualdad Radical?

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  7. #Sofia# Esa precisamente es la linea argumentativa de defensa de SAR la Infanta del Duque Empalmado, hoy día, empapelado hasta las trancas …
    Otro caso paradigmatico y similar de la nave del misterio, la actual ministra de asuntos femeninos. Caramba, misma linea por lo civil y lo penal … No lo sé, lo desconozco, no lo recuerdo, nunca, cómo, bien, imagino, ninguna … absolución pública por ceguera de amor.!!!

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  8. @Lisistrata: Efectivamente, resulta curioso que la mujer casada en gananciales tenga derecho a los beneficios que obtiene su esposo pero no comparta las consecuencias cuando esos mismos beneficios proceden de fuentes fraudulentas. Sería como si un político se encuentra todas las mañana un sobre con pasta encima de la mesa, lo aceptara sin cuestionar su procedencia, y nadie pudiese condenarlo por ello…

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  9. Da mucha pena ver a alguien que estudió una carrera como Medicina -que podría haberle encaminado a contribuir a la sociedad de forma digna- convertido en pregonero de paparruchas políticamente correctas pero absolutamente deshonestas.

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  10. Puntualización 1: El señor Rubalcaba dijo el 11 de noviembre de 2010 ante algunos periodistas que era más difícil debatir con una mujer que con un hombre porque con las mujeres había que ir con más cuidado para no excederse. Las declaraciones de Cañete se pueden interpretar de modo similar.

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  11. Puntualización 2: Asumir que las declaraciones de Cañete implicaban que los hombres son superiores intelectualmente a las mujeres es agarrarse al carro del fasc¡smo de género que tanto pulula por este blog. Es bastante más probable que Cañete quisiera decir que EL se consideraba superior intelectualmente a ELLA, tomados ambos como individuos (basándose, por ejemplo, en su experiencia universitaria, docente y profesional); y que el debate tuvo que hacerlo con una mato atada a la espalda para no desatar las furias de la protección a la fémina indefensa. El pensamiento subyacente, en ese caso, no es muy distinto del de Rubalcaba, feminista de pro: con las mujeres hay que ir con más cuidado para no excederse.

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  12. Puntualización 3: Las declaraciones en sí me parecieron de lo que en mi pueblo se llama un tonto-del-culo (quedando en duda, por tanto, la superioridad intelectual que EL se asigna como individuo sobre Valenciano como individuo). A estas alturas de la película, el pobre desgraciao ya debería saber que se puede decir cualquier majadería si va en la línea del dogma feminista imperante, pero que pasarse dos milímetros más allá de los postulados del feminazismo será penado con la crucifixión, especialmente si se es hombre, y más aún si se es de derechas. Y aun así hizo las declaraciones, el tontolculo. Si se considera superior intelectualmente a Valenciano, y si tuvo que debatir con miedo a despertar las iras protectoras de la pobre fémina indefensa, lo que tenía que haber hecho era aguantarse y callarse.

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  13. Puntualización 4: Lo que yo denomino como “iras protectoras de la fémina indefensa” subyacen a nuestro ordenamiento jurídico penal, por si a alguien le ha dado por cuestionar la validez de la expresión.

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  14. Puntualización 5: El pifostio que se ha liado con las declaraciones indican, paradójicamente, que aun siendo una declaración de tontolculo absoluto, tenía razón en algo fundamental: cualquier cosa que se pueda interpretar como un ataque machista a todas las mujeres, se interpretará así y aparecerá en grandes titulares en todos los medios. No es ese el caso cuando se dicen majaderías que se acoplan al dogma fem¡nazi.

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  15. Y ahora podemos pasar a las impresionantes dotes científicas de don Acosta del erario público. Las declaraciones de Lawrence Summers funcionan, o deberían haber funcionado, a nivel de hipótesis: ¿puede ser que la baja presencia de mujeres se deba a diferencias cerebrales? Puede que sí, puede que no. Habría que estudiarlo. Por supuesto, la jauría fem¡naz¡ se le tiró encima (dando un pequeño ejemplo, curiosamente, de la poca capacidad científica del feminismo para interpretar una hipótesis como tal, en vez de negarla desde el dogma). E inmediatamente, como es costumbre, pidieron pasta: $50 millones para contentar al Fascio de Género.
    Usted ya demostró en el pasado no tener ni idea de en qué consiste la falsación, así que tal vez tampoco haya que pedirle peras al olmo y esperar que sepa distinguir una hipótesis de una conclusión.

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  16. Habla usted del tamaño del cerebro como la variable principal que se ha demostrado no ser relevante. Pero, muy en su línea del dogma-sobre-ciencia, omite un factor fundamental: los machos de la inmensa mayoría de las especies, muestran una variabilidad genética mucho mayor que las hembras. Eso es un HECHO EMPIRICO, que se da dentro de nuestra especie incluyendo en aspectos cerebrales como el Cociente de Inteligencia. La media del CI es aproximadamente la misma en hombres y mujeres; sin embargo, en ambos extremos el porcentaje de hombres es mayor: hay más hombres de CI extremadamente bajo, y hay más hombres de CI extremadamente alto. Esto es, repito, un HECHO EMPIRICO.
    Por supuesto, para seguir chupando de la teta de la subvenciones de género, es imprescindible aplicar el siguiente sesgo metodológico: una preponderancia de hombres en los extremos superiores no es fruto de la variabilidad biológica, sino una discriminación del patriarcado; y una preponderancia de hombres en los extremos inferiores no tiene nada que ver con el patriarcado, la igualdad, ni nada de nada: de hecho, hay que ignorarlo, por si acaso se nos cae el chiringuito.

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  17. Todo esto de la mayor variabilidad estadística de los machos frente a las hembras de nuestra especie enlaza, además, con un bonito párrafo suyo: Las consecuencias de la desigualdad para hombres y mujeres son objetivas, y mientras que los primeros viven su “superioridad intelectual”, económica, laboral, directiva, empresarial, profesional, académica… las mujeres la sufren doblemente: por tener que soportarla desde la injusticia que supone, y por no poder acceder a esos espacios en igualdad para desmontar los mitos y sus trampas
    Este párrafo suyo, por supuesto, sigue la doctrina feminista de mirar a la sociedad desde la parte superior de la campana de Gauss, ignorando la parte inferior. Atiende a los puestos directivos, académicos, económicos… Si tiene interés en alejarse del catecismo feminista, atienda a estas otras variables: número de reclusos, número de muertes en accidente laboral, número de muertes por accidente de tráfico, fracaso escolar, esperanza de vida, porcentaje de custodias de los hijos. Porque desde esa perspectiva, el género que sufre la desigualdad es el masculino, no el femenino. Por supuesto, su mente dogmática no le permite ver esto, aun siendo cifras verificables.

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  18. Con respecto a lo de todo lo relacionado con las mujeres se toma como inferior, le aconsejo el siguiente libro: “Is there anything good about men?”, de Roy F. Baumeister.
    Y luego, si le interesa leer sobre las diferencias de trato entre hombres y mujeres, le recomiendo este otro: “Self-made man”, escrito por Norah Vincent, una brillante feminista lesbiana.

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  19. Por cierto, vi ayer en una librería el libro “Tú haz la comida, que yo cuelgo los cuadros”, y tengo una duda moral. Me parece mal piratearlo, lo cual además que es ilegal. Por otro lado, me fastidiaría subvencionar, aunque sólo sea con el pequeño porcentaje de los derechos de autor, a un figura que ha decidido ignorar su formación científica y ha preferido construir su carrera sobre argumentos no falsables y, en definitiva, sobre el dogmatismo. Qué difícil, qué difícil.

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  20. Obviamente, mi comentario anterior -lo digo para aquellos cuyo nivel intelectual, pese a ser hombres, queda patente tras sus comentarios siempre sesgados en este democrático blog- trataba de resaltar la DOBLE MORAL existente, que este episodio de Cañete con Valenciano ayuda a visibilizar. El comentario anterior, huelga decirlo, al menos para quienes tienen un cierto nivel intelectual, con independencia de su SEXO, el comentario en cuestión como digo fue escrito en sentido irónico.
    Ciertamente, es una gran mentira, una mentira muy interesada esa que propugna la presunta inferioridad de las mujeres.
    Mujeres y hombres, hombres y mujeres, somos IGUALES, para bien y para mal, le pese a quien le pese, le duela a quien le duela.
    Lo lamentable, es que aún en la práctica, en la realidad, las mujeres, esa mitad de la población aún no seamos consideradas 100% iguales a la hora de repartir la riqueza, el trabajo y el poder.

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  21. Desafortunadamente, lo de que hombres y mujeres somos iguales es obviamente falso; tan falso como que dos hombres cogidos al azar son iguales entre sí, o que dos mujeres cogidas al azar son iguales entre sí. Todas las personas somos distintas, oh sorpresa.
    El asunto no es si somos iguales o si somos diferentes: el asunto es si, aun siendo diferentes, tenemos que tener los mismos derechos y obligaciones. Mi opinión es que sí. La opinión de la legislación es que no; que las mujeres deben tener privilegios jurídicos.

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  22. Por último, con respecto a lo de que “en la realidad, las mujeres […] aún no seamos consideradas 100% iguales a la hora de repartir la riqueza, el trabajo y el poder”, conviene añadir que, también en la práctica, las mujeres no son consideradas 100% iguales a la hora de repartir índices de mortalidad, custodia de los hijos, peligrosidad laboral, y otras muchas.
    Pero con la Iglesia hemos topado, Sancho: el dogma feminista le asigna como causa las decisiones personales en los ámbitos en los que los hombres se llevan la peor parte, y naturalmente discriminación social en aquéllos en los que las mujeres se llevan la peor parte. A lo mejor, si de ser igualitarios se trata, no estaría de más tratar las problemáticas masculinas y femeninas desde una óptica similar, en vez de una sesgada basada en el catecismo del feminismo dogmático.

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  23. Una cosilla más, al hilo del comentario que han hecho más abajo, lo del “al menos quienes tienen un cierto nivel intelectual”.
    Pues bien, esta es mi opinión: quienes tienen “un cierto nivel intelectual” son capaces de entender que la frase de Cañete, aun siendo criticable por muchos motivos, no implica necesariamente que hablara de la superioridad de un sexo sobre el otro. Como mucho, una autopercibida superioridad intelectual de un INDIVIDUO (él) sobre OTRO (ella). Para inferir de las declaraciones de Cañete que dijo que los hombres son superiores a las mujeres, parafraseando a Picasso, hay que ser subnormal o feminsta.

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  24. Yo he llegado a las siguientes conclusiones. La primera “objetiva”, las otras dos subjetivas.
    1ª: Hay gente que dice que Cañete dijo lo que no dijo.
    2ª: Cañete pensaba que era superior intelectualmente a Valenciano.
    3ª: Cañete no demostró ser superior intelectualmente a Velenciano

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  25. Coincido con Mag. Por mi parte, hace mucho tiempo que también he llegado a algunas conclusiones que supongo serán “subjetivas”:
    1ª. Muchas veces se alude a la biología y a las diferencias biológicas (de sexo, raza, etc.) para justificar desigualdades sociales injustas e intolerables.
    2ª. Normalmente quienes lo hacen suelen pertenecer “por naturaleza” al grupo privilegiado social y culturalmente.
    3ª. El grupo dominante, el grupo privilegiado en lo económico, en lo político, en lo social, etc. suele acudir cuando le conviene a argumentos falaces e infundados del tipo: “las mujeres son inferiores intelectualmente a los hombres” para defender sus privilegios. Este tipo de argumentos se empiezan a inocular en las mentes de mujeres y hombres desde la infancia, en las propias familias, donde el “cabeza de familia” hasta fechas recientes a tales argumentos. Por ello, no es de extrañar que, en ocasiones a individuos de la generación de Cañete -e incluso anteriores- a veces les traicione el “subconsciente”. Recordemos aquí, como mero ejemplo, que hasta hace bien poco se aludía a una supuesta falta de aptitud de las mujeres para la conducción, lo cual no era sino un modo de tratar de mantener a las mujeres fuera de esa área. Otro ejem., la pretendida “falta de aptitud” de las mujeres para las matemáticas, la física o las ciencias, etc… La realidad demuestra lo contrario.

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  26. Homos Maltrados (sin presunción... los hombres siempre víctimas de las mujeres) on said:

    Muy interesante y sintomático este video, (a partir del minuto 18:25); especialmente las llamadas masculinas… “los hombres al parecer se sienten discriminados…”. Me pregunto cómo se sentirían si los números se invirtieran; es decir, si año tras año las estadísticas sobre V.G. relativas a asesinatos, malostratos, denuncias, etc. de mujeres a sus parejas o exparejas, se dieran la vuelta… Parece que se niegan a ver.
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/cerca-de-ti/cerca-26-05-14/2583000.shtml

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  27. Estadísticas invertidas, dicen por aquí abajo. Pues bien, miremos las estadísticas que están invertidas. Las de mortalidad en el trabajo, por ejemplo. ¿Alguna ley con discriminación positiva a los hombres, víctimas mayoritarias en este área? Las de esperanza de vida, por ejemplo. ¿Alguna ley con discriminación positiva a los hombres, víctimas mayoritarias en este área? Las de fracaso escolar, por ejemplo. ¿Alguna ley con discriminación positiva a los niños, víctimas mayoritarias en este área?

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  28. Los hombres no es que se “sientan” discriminados. Es que objectivamente lo están en muchas áreas. Aquí parece que la gente desconoce la ley.

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  29. Sofía, en tu punto primero se incluye la LVG, que muchas personas justifican por cuestiones de compensar las diferencias en fuerza física. Tengo entendido que tú perteneces al grupo beneficiado socialmente por esta legislación, así que el punto 2 parece que lo compartes. El punto 3 queda bien ilustrado en los textos del autor de este blog, que son un pantano de argumentos falaces que no aguantan un mínimo proceso de falsación.

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  30. Por último, quisiera hacer un especial énfasis en lo de “el grupo privilegiado”. Y para ello recomiendo el siguiente libro, escrito por una mujer feminista lesbiana que se hizo pasar con éxito por un hombre durante casi dos años. “Self-made man”, de Norah Vincent. Está traducido al español como “Un hombre hecho a sí misma”. Termina con la autora reconociendo que hay privilegios asignados a los dos sexos, y escogiendo el privilegio femenino sobre el privilegio femenino. Disfruten de la lectura.

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  31. Sinceramente tengo cosas mejores que leer que libros escritos por mujeres lesbianas… En todo caso, me baso en mi propia vida, en ver con mirada limpia lo que sucede a mi alrededor… Estoy convencida de que usted, sí usted, pensaría de modo muy distinto de ser usted mujer, hembra si lo prefiere. Apoyo y agradezco la existencia de blogs como éste que, lamentablemente, en mi opinión no son mayoría.
    Habla usted de estadísticas (usted 8888, ferviente seguidor de D. Miguel Lorente), en esas estadísticas a las que alude, echo en falta las FUENTES, los datos contrastados, serios y rigurosos. Pero, en todo caso, lo q más echo en falta en su pseudo_argumentación falaz y sesgada son las estadísticas referentes a los accidentes en ese otro mundo laboral, subterráneo, infravalorado que no se ve, que no se menciona siquiera por gente como usted. Me refiero a los accidentes en el hogar, accidentes derivados de los trabajos domésticos, de los cuales las víctimas principales son indudablemente las mujeres. ¿Qué le parece a usted que una de las labores más importantes de nuestra sociedad como son las labores domésticas, ni siquiera tengan la consideración de trabajo? ¿No se da cuenta usted de que el seno de muchos matrimonios las mujeres trabajan en su mayoría dentro y fuera del hogar, recayendo sobre sus hombros aún este tipo de trabajos? Por no hablar del cuidado de hijas/os, enfermos, y demás familia, trabajos no remunerados que se les suele exigir a las mujeres… (moralmente, eso sí). Usted ve lo que quiere ver.

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