Tú abdica, que yo me encargo de todo lo demás

REY CORAZONESComo diría el mismísimo Joaquín Sabina, “para decir con dios a los dos nos sobran los motivos” Al Rey le sobran años, compromiso, presión, viajes, soledad, familia real, mensajes televisados, altares y tribunas, silencios, desfiles y credenciales, tropas que revisar y trapos sucios que lavar… de todo ello ha tenido de sobra. Y le faltan días, abrazos, compañías sin regimientos, aceras que caminar, filas y colas que esperar, hijos e hijas en lugar de herederos, llamarle reina a su nieta en vez de princesa… De nada de eso ha tenido suficiente.

Por su parte, al pueblo le sobran tronos intermitentes, coronas descorazonadas, palacios de cristal blindado, yates a la deriva, amistades peligrosas… Y le faltan espejos para mirarse, jardines en los que meterse, Coronitas con las que brindar, papeletas que resolver, príncipes de corazones, reinas de colores… y tantas otras cosas.

Si se observa despacio, en verdad no hay tanto desencuentro entre uno y otro, entre el pueblo y su rey, al final es más una cuestión de principios que de finales inesperados y sorpresivos… Y aunque han sido casi 40 años, su reinado se puede resumir en dos frases que pronunció cuando los micrófonos miraban para otro lado, y salió el plebeyo que todo rey lleva dentro, el que con frecuencia pone la cabeza sobre la que se deposita la corona. Una de ellas fue el “hablando se entiende la gente” que le dijo a Ernest Benach como un “hasta luego”, a sabiendas de que podría ser “hasta nunca” por parte de cualquiera de los dos; y la otra fue el “por qué no te callas” a Chaves, pura majestad en una cumbre borrascosa de palabras heladas y afiladas, como el granizo de la primavera que apedrea al verano que se acerca por el camino de los días.

Quizás por eso cuando la gente ha dejado de hablar y de entenderse, y cuando los silencios son más amenazantes y gélidos que esas granizadas de palabras precipitadas por las borrascas sociales y políticas, entonces el rey ha dicho me voy…

Me voy y dejo a mi hijo a cargo del negocio, que tiene más manejo con el Whatsapp y con el Twitter, esos nuevos medios llenos de silencios con los que se entiende la gente… Quizás piense que su hijo es el príncipe azul que tanto esperaba la democracia para emanciparse de un pasado, que hasta ahora no la ha dejado salir de casa más allá de las 10 de la noche, ni acudir a determinados lugares… Quizás sólo sea eso… No lo sé, pero lo veremos.

Hasta ahí todo bien dentro de la lenta lógica de palacio, lo que no queda tan claro es el momento, ni siquiera los motivos que ha barajado su majestad. Si uno aprende algo cuando mira las decisiones políticas de trascendencia, es que nadie da “puntadas sin hilo”, y cuando el rey de la monarquía “juancarlista” decide poner fin, no a su reinado, sino al propio “juancarlismo”, hasta ahora la única garantía real, y decide comunicar su abdicación una semana después de unas elecciones europeas que han agitado al sistema y a sus instituciones, dos semanas antes de un mundial que hará olvidarnos de todo menos del árbitro del último partido, unas semanas antes de que, quizás, imputen a su hija Cristina… Cuando todo eso está por suceder, y quizás algo más, no puede ser casual que un rey abdique, así, de repente y por boca de un Presidente de Gobierno. Alguien busca más que se olviden algunas cosas en lugar de que se recuerden otras.

Por de pronto las infantas dejarán de ser parte de la familia real, con lo cual no imputarán a uno de sus miembros, la juventud crítica con la monarquía se sentirá más cerca de su rey y de su “reina del pueblo”, y Rajoy estará muy contento cuando ha declarado que “este es el mejor momento” para la abdicación.      http://politica.elpais.com/politica/2014/06/02/actualidad/1401702157_721435.html

No creo en la sorpresa primaveral de una decisión tomada en enero, según ha declarado el propio rey, y tampoco pienso que se haya hecho por generosidad. Todo forma parte de unas circunstancias que no nos han explicado y que debemos conocer antes de que se dé nada por supuesto. La situación es extraña, quizás por ello se empeñan en explicar al mismo tiempo lo importante y lo irrelevante que es la figura del rey.

Alguien ha escrito un guión para el playback que estamos escuchando, pero no suena del todo bien, por ello deben explicarnos las causas reales de esta abdicación, y no taparlas con el boato de la coronación ni con la repetición de los goles de la selección.

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